EFEMÉRIDES: POR ERNESTO BISCEGLIA PARA EL INTRANSIGENTE

San Lorenzo y Caseros: Un mismo día, dos momentos distintos de la Historia Argentina

San Martín, vencedor en San Lorenzo y Rosas, derrotado en Caseros, coincidirían luego en el pensamiento y el exilio

  • Viernes, 03/02/2012 | 14:27 hs
José de San Martín, Juan Manuel de Rosas y Justo José de Urquiza

Extraña casualidad de la historia que en una misma jornada se hayan dado en tiempos diferentes, dos hechos de armas que marcaron rumbos bien distintos, como que los separaban varias décadas, por cierto. Sin embargo y pese a ello, los dos protagonistas de aquellos sucesos coincidirían más adelante en pensamiento y en exilio.

El 3 de Febrero de 1813, se libró el primer hecho de armas de la nueva Patria: el que pasó a la historia como el Combate de San Lorenzo.

Por aquellos años, los realistas practicaban incursiones fluviales hostilizando todo el litoral argentino, cañoneando y asaltando los pueblos ribereños. La inútil resistencia de los lugareños motivó a los españoles a pensar en remontar el Paraná para alcanzar el Paraguay, capturando en el camino los buques que transportaban mercancías. La tarea parecía relativamente fácil.

Esas misiones propias de corsos estaban dirigidas por el español Rafael Ruiz, mientras que los desembarcos eran capitaneados por Juan Antonio Zabala. Las noticias de estas incursiones motivaron al gobierno porteño el envío de una tropa al mando del entonces Coronel José Francisco de San Martín, quien partió con 140 elementos de su recién formado Regimiento de Granaderos a Caballo.

Los realistas poseían una flota de once embarcaciones armadas sobre las cuales se desplazaba una dotación de 300 hombres. El día 30 de enero de 1813, se detuvieron frente a San Lorenzo, sitio donde las altas barrancas formaban una protección natural.

Fue cuando un grupo de españoles desembarcó con la idea de proveerse de los frailes del Convento de San Carlos. A marcha forzada, San Martín había llegado al lugar en la noche del día 2 de febrero de aquel año. Desde el campanario, el Libertador escudriñó el panorama y determinó el plan de combate.

En la madrugada del día 3 de Febrero, unos 250 hombres pusieron pie en tierra firme. Desde el monasterio salieron dos alas de granaderos, “sable en mano y en aire de carga, tocando a degüello”, relata Bartolomé Mitre.

El parte español es elocuente de lo que siguió luego: "Sin embargo, de la primera pérdida de los enemigos, desentendiéndose de la que les causaba nuestra artillería, cubrieron sus claros con la mayor rapidez, atacando a nuestra gente con tal denuedo que no dieron lugar a formar cuadro."
Fue una breve acción de armas, pero de importancia fundacional para la Gesta militar de la Independencia. Después de San Lorenzo, los realistas no volvieron a incursionar por el Paraná ni el río Uruguay, lo cual favoreció la libre navegación y el comercio con el Paraguay. Nacía el Ejército Libertador de América.

La Batalla de Caseros

Casi cuatro décadas más tarde de aquel glorioso Combate de San Lorenzo, en el país no se luchaba ya contra el enemigo español sino entre los mismos criollos. Una década después del 25 de Mayo de 1810 no se había podido formar un gobierno fuerte ni organizar el país constitucionalmente. Fue llegado entonces el tiempo de la anarquía.

Producto de esa inestabilidad política es la aparición en el escenario político de ese tiempo de Juan Manuel de Rosas, estanciero fuerte y sumamente pragmático. Había dominado a los indios en base a demostraciones de fuerza y entrega periódica de elementos y se había hecho con el poder de manera absolutamente dictatorial.

El tiempo de Rosas es todavía imposible de evaluar sin pasiones; la figura del Restaurador de las Leyes representa quizás esos dos países que todavía continúan luchando pasionalmente e ideológicamente. Para unos es el tirano que clavaba en las picas de la plaza las cabezas de los “asquerosos, inmundos y salvajes unitarios”. Para otros, representa el modelo excelso del patriota que defendió la nación y expulsó a las potencias de la época que continuaban apeteciendo la región.

Imposible explicar ese tiempo en este espacio; pero sí, al menos ensayar una opinión, todo lo discutible que resulte, sobre las dudas que genera este Rosas, tan igualmente vapuleado como idolatrado.

Rosas fue un estanciero –un empresario, se diría hoy-, que mal podía pensar en repartir federalmente el único ingreso del país que generaba la Aduana de Buenos Aires con provincias mal constituidas y que luchaban entre sí. Es curioso, sin embargo, que la mayoría de los pactos preconstitucionales a los que alude el Preámbulo de la Constitución Nacional se hayan firmado en esa época. De ahí, que quizás el mayor cargo que debamos hacerle a Rosas sea el de no haber organizado institucionalmente el país. Tal vez se hubiese ahorrado mucha sangre.

Los norteamericanos tuvieron constitución apenas algo más de una década después de su Revolución de 1776, nosotros demoramos esos cuarenta años, que es un tiempo que todavía hoy no podemos recuperar, y ése quizás el otro cargo que le facturemos a Rosas.
Sin embargo, tal vez tenía razón Rosas en que no estaban dadas las condiciones para llamar al Congreso Constituyente. Todo es opinable, pero nada más cierto que cada hombre debe ser juzgado en el marco de su circunstancia.

En suma, aquel 3 de Febrero de 1852, el General Justo José de Urquiza, luego de su célebre “Pronunciamiento” de un año antes, libró la Batalla de Caseros, “Tumba de la tiranía” para algunos, que significó el desalojo de Juan Manuel de Rosas del poder y su exilio.

Sin duda que el valor más importante de aquella jornada, es el de haber abierto la puerta a la tan postergada organización constitucional del país: un año más tarde, el 25 de Mayo de 1853, los diputados reunidos en Santa Fe promulgaron la Constitución Nacional que fue jurada por todas las provincias el 9 de Julio de aquel mismo año.-


Por Ernesto Bisceglia
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Breve CV de Ernesto Bisceglia

Periodista, escritor y docente de Filosofía, Formación Ética y Ciudadana, Historia del Pensamiento Jurídico y Político, Historia de las Religiones.
 
Ha publicado "Estampas de Salta" (1997); "Salta, el Capítulo de la Fe" (1998); "Masones, liberales y jacobinos, la otra guerra de Belgrano" (2005); "Formando Ciudadanos, un desafío cívico" (Manual, 2009); "El Pueblo debe saber de qué se trata - Doscientos años de Periodismo en la Argentina" (2009); "El Alma Franciscana de Salta" (2010); "Compendio de Historia de la Iglesia y la Evangelización americana, en las Provincias Unidas y en el Obispado de Salta" (2010). En el género de Novela, ha publicado "Su Santidad, el Anticristo" , premiada en los Concursos Literarios Provinciales 2010. Tiene publicados varios trabajos de investigación sobre temas docentes y jurídicos .

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