DR. VICTORINO DE LA PLAZA
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA 1914-1916
CALLE DE NUESTRA CIUDAD UBICADA SEGÚN PLANO MILENIUM 18-C4
Gustavo Gabriel Levene comienza su biografía con un párrafo de carta enviada por Justo José de Urquiza, a la señora María Manuela de la Silva (sic) y dice así:
“He tenido el gusto de recibir la apreciable carta de usted, del cuatro de enero último, solicitándome una beca para su hijo Victorino de la Plaza en el Colegio Nacional del Uruguay. Satisfaciendo los deseos que Ud. Me expresa, he pasado ya la orden respectiva, al director de aquel establecimiento, y por consiguiente, usted puede, cuando quiera enviar a su hijo. Con este motivo me ofrezco a usted atento y seguro servidor”.
Aquel muchacho decía Levene, venía de una infancia dura. Fue su padre según el autor de esta biografía un modesto agricultor del pueblo de Cachi, del Valle del Lerma ,(SIC) don José Mariano de la Plaza, que falleciera tempranamente y que empujaron a Victorino a la calle como vendedor de dulces
“y a cumplir la entonces novedosa práctica de ofrecer, voceando los periódicos para suscitar la atención del vecindario salteño…”. Veremos a continuación las consideraciones con las que rebate este mito el genealogista e historiador
Leandro Plaza Navamuel, ligado estrechamente a esta familia y que estudiara exhaustivamente este linaje en su libro
“Los de Lea y Plaza –Señorío y Tradición en el Valle Calchaquí”. De todas maneras en caso de que este mito hubiera sido cierto, tiene
tan poca importancia dada la proyección que esta figura tomara en el concierto de los acontecimientos vividos por nuestro país, durante aquel tiempo. El trabajo, y más cuando se realiza en tales supuestas condiciones, no hace más que enaltecer la figura del personaje.
Lo cierto es que según el referido historiador y genealogista al refutar estas consideraciones, a las que se agrega Diego de Santillán en La Gran enciclopedia Argentina diciendo:
“Proveniente de noble cuna, aunque de noble progenie, alcanzó las más altas posiciones a que puede aspirar un ciudadano. En efecto, nació el dos de noviembre de 1840, en San José de Cachi( Salta) y sus padres fueron don José Mariano de la Plaza Cabrera y doña María Manuela de la Plaza Silva, primos entre sí, aunque aquél haya modificado su apellido “Lea Plaza”.
De todas maneras, frente a la monumental carrera debida a su talento, estas consideraciones parecen minúsculas y hasta fuera de lugar, expuestas a fin de despertar curiosidades malsanas dentro de los lectores de la política y de la historia.
Comienza
Plaza Navamuel en su acápite acerca de don Victorino, con unas palabras de Jorge Mitre diciendo:
“Estuvo al servicio de la patria desde sus primeros días, y se mostró por encima de las pasiones y de los partidos, con humildad democrática en las altas posiciones y sin otra mira y fervor que la prosperidad y grandeza. Álzase su obra como columnas en espíritu de un monumento ausente, hasta que una posteridad lo erija, apta para apreciarlo, reconocerlo y rendirle tributo”.
“Victorino era nieto del Coronel don Manuel Ubaldo (o Waldo) Plaza y Ríos, hermano éste del teniente coronel don José Remigio Plaza y Ríos, ambos de prolongada y destacada participación en las guerras de la independencia junto a otros de sus hermanos…
Los Plaza y Ríos eran hijos de don Julián de
Lea y Plaza, oriundo de Cachi (nacido en 1748), dedicado a la actividad agrícola ganadera, pudiéndosele considerar hacia el año 1769 como un pionero del cultivo de la vid en la región. Los hijos de don Julián como se advertirá eliminaron de su apellido el “de Lea”, quedando sólo
Plaza como forma de hacer manifiesta adhesión a la Revolución de Mayo. José Mariano Roque Plaza, hijo de Mariano Plaza y Ríos, fue padre de Victorino, en tanto que uno de los hijos de don José Remigio Plaza y Ríos fue padre de don Wenceslao Plaza”.
Siguiendo a Leandro Plaza Navamuel continuamos cuando dice
:”Nació don Victorino en la ciudad de Salta, el 2 de noviembre de 1840, siendo sus padres legítimos don José Mariano Roque Plaza y doña María Manuela Palacios, quienes tuvieron otro hijo Rafael de la Plaza, nacido en 1844. (…) Al quedar viuda doña María Manuela, sus hijos eran muy pequeños. En su testamento don José Mariano Roque Plaza, deja en herencia
la finca “El Remate”, situado en Tilcara-Jujuy- y
“abundante ganado vacuno y caballar”, sin especificar cantidad ni valor de estos bienes. El nacimiento de Victorino se habría producido en la casa que habitaban sus padres, existente aún en
Caseros 267, que había sido propiedad de José Mariano Roque, y puede de esta manera afirmarse que si bien no estaban rodeados de fortuna,
está muy lejos aquello de que conformaban una familia de baja condición social,
sumergida en un estado cercano a la indigencia(…) Resulta igualmente fastidiosa la insistencia de numerosos autores sobre su condición de
“mestizo” y aquello de que siendo niño, Victorino recorría las calles de Salta, voceando diarios o vendiendo empanadas y dulces”. (…) No obstante resulta evidente que, doña María Manuela, no había quedado socialmente desprotegida de lo que da clara muestra el hecho de que sus hijos hubiesen accedido a las mejores posibilidades de estudio existentes en esa época en Salta, como así la facilidad que tuvo para llegar hasta el
General Justo José de Urquiza y obtener una beca para Victorino en el
Colegio de Concepción del Uruguay, que era por entonces, una de las instituciones de enseñanza más famosa del país”. Su hermano Rafael radicado en Santiago del Estero, ocupó las más altas dignidades políticas, e incluso llegó a desempeñar el cargo de Gobernador de la provincia, antes de que Victorino llegara al poder.
Las abuelas de Victorino, fueron doña Liberata Palacios, entroncada familiarmente con los Frías según las investigaciones de don Leandro Plaza. Su otra abuela fue
doña Marcelina Elejalde, hija legítima del Sargento Mayor y hacendado don Pedro de Elejalde y de doña María Luisa de las Quintas.
No se ha encontrado su partida de nacimiento, por lo que los historiadores lo hacen nacido en el pueblo de Cachi, que también le reclama. Lo cierto es que en su testamento dice haber nacido en la ciudad de Salta, el 2 de noviembre de 1840 o sea que las dudas acerca del lugar de su nacimiento quedan despejadas. Dice en otra parte de su testamento ser
“hijo legítimo de don Mariano Roque de la Plaza y de la señora doña María Manuela Silva de De la Plaza, ambos naturales de Salta”. En el testamento otorgado por su padre ante el escribano público don José A. de Arteaga, el 20 de noviembre de 1840, investigado por don Leandro Plaza Navamuel manifiesta
“estar casado con doña María Manuela Palacios… y desde ahora lo confieso como mi hijo legítimo”. Ese hijo nacido trece días después sería don Victorino de la Plaza.
Con esto queda suficientemente demostrada la falsedad sobre la cual se había edificado este mito
Cursó sus primeras letras en
“La Escuela de la Patria”, dirigida por el prestigioso educacionista
don Mariano Cabezón, quien le enseñara con especial énfasis, dado su talento,
el latín que fue el trampolín que lo catapultara hacia el doctor Dalmacio Vélez Sarsfield. Los padres franciscanos que eran sus vecinos se ocuparon también de su educación. Ingresó en calidad de escribiente en la escribanía de
don Mariano Zorreguieta y en diciembre de 1856 fue nombrado Receptor del Juzgado de Letras.
En Buenos Aires, mientras cursaba sus estudios de derecho,
Dalmacio Vélez Sarsfield le entregó para que controlara su traducción de la
“Eneida”. Sufragaba sus estudios dictando clases de Filosofía en el Colegio Nacional de Buenos Aires, nombrado por Sarmiento, puesto este que desempeñó durante quince años. En 1865 debió interrumpir sus estudios para alistarse en la tristemente célebre Guerra del Paraguay, estando a las órdenes del
General Julio de Vedia, desempeñándose meritoriamente en los combates de
Estero Bellaco y Tuyutí, por los cuales fue agraciado con los Cordones al Mérito y ascendido al grado de Capitán. Debido a problemas de salud no pudo continuar en el frente de batalla, pudiendo terminar su carrera de abogado recién en 1868.
De vuelta de la guerra, ya en plena época de paz siguió colaborando en los trabajos de codificación que realizaba Vélez Sarsfield. Su admiración por este gran cordobés era tanta, que en el encabezamiento de su trabajo de tesis doctoral ponía una frase de un discurso pronunciado por Vélez. La tesis de Victorino de la Plaza constaba de 40 páginas y el tema desarrollado era:
“El crédito produce el efecto de aumentar los capitales”. Antes de entrar en materia dedicaba unas palabras a su querida madre, no olvidando de esta manera sus enormes desvelos. Así le hablaba:
MI QUERIDA MADRE
El corazón me dice, que si me fuera dado en esta vez unir a vuestro nombre, el de mi padre querido, sería para mí el momento más supremo de felicidad. Pero el cielo en sus misteriosos destinos arrebató su existencia cuando yo era un niño; debo pues a ti sola los cuidados, los desvelos y la tierna solicitud con que guiaste mis pasos.
¡Deuda sagrada! Que no con todo mi amor podría jamás pagar, mucho menos con este humilde trabajo, que os ruego aceptéis como una prueba al menos de mi gratitud y cariño.
Sarmiento le designó junto al Dr. Aurelio Prado Rojas, para subsanar los errores del la primera edición del Código Civil Argentino, impreso en los Estados Unidos. El informe de los dos comisionados sirvió como “Fe de Erratas del Código”, sancionado como ley del Congreso en el año 1872. La vinculación con Vélez Sarsfield, hizo que heredara una parte de su actividad profesional y también el inicio de su prosperidad financiera.
Fue nombrado por avellaneda Ministro de Hacienda. Era el hombre necesario, que debía a ultranza salvar el honor de la Nación Argentina ante los empréstitos extranjeros. Argentina no debía quedar como país moroso y fiel a sus compromisos. Encaró reformas sustanciales en materia monetaria, ya que existía una total anarquía en la materia, pues cada provincia emitía billetes y numerario, en un alarde de federalismo, y parecía más bien un resabio de feudalismo sobreviviente a la unificación del país.
Antes de obtener el doctorado ya había sido comisionado por el gobierno nacional con la misión de redactar un proyecto de ley sobre la “Organización de Jurados” y otro acerca de las “Causas Criminales en Jurisdicción Federal”
En 1880 renunció al Ministerio para aceptar una diputación por su provincia natal-Salta- Desde su banca en el Congreso presentó un Proyecto de Ley de Moneda, que fue sancionado y aún rige, con las lógicas modificaciones dadas por los tiempos.
Estando todavía en funciones y el General Roca en la Presidencia, le fue encargada junto al Dr. José María Rosa un “Proyecto de Ley de Organización de Tribunales y Administración de Justicia”. En 1882 Roca lo incorpora a su gabinete y pasa a desempeñar la cartera de Relaciones Exteriores. En 1883 abandona la Cancillería donde efectuara entre otras actividades, negociaciones por la federalización del territorio de Misiones. En 1885 era considerado como un posible sucesor de Roca, sin advertir que Juárez Celman, concuñado de Roca era el ganador puesto. Poco después renunció al Ministerio, debido a su oposición a la política del presidente Roca, de optimismo financiero y gastos descontrolados. Había crecido en forma alarmante del déficit fiscal. El nuevo presidente, Juárez Celman, le ofreció un ministerio en su gabinete, al cual renunció. Tampoco aceptó la intendencia de la ciudad de Buenos Aires, ofrecida por el entonces presidente Carlos Pellegrini.
Entonces se marchó sin fecha de regreso a Europa. Había enviudado ya de su mujer, doña Ercilda Belvis; la falta de hijos y de cariño hogareño explica de alguna manera su voluntario exilio. Permaneció en Londres por más quince años y sólo apreció en el país en dos fugaces oportunidades. Allí, en Gran Bretaña, ingresó al foro inglés, constituyéndose en el primer argentino que revalidando su título se incorporara a dicho foro.
No olvidemos mencionar que después de la Revolución del Parque en el 90, participó de las gestiones para anular la entrega de las
Obras Sanitarias, propiedad del estado, transferidas a una empresa británica.
A principios de siglo regresó al país y aceptó el ofrecimiento en 1908, para ser Ministro de Relaciones Exteriores. Volvió a la Cancillería 25 años después de haberla desempeñado cuando la primera presidencia de Roca. Su desempeño en el Ministerio aumentó su estatura política. Era Presidente la Nación,
José Figueroa Alcorta, que cumplía desde su magistratura, la política de desmantelar a Roca y al roquismo. Con setenta años cumplidos había adquirido los méritos suficientes para integrar la fórmula presidencial que encabezaba el doctor
Roque Sáenz Peña. En los comicios de 1910 se consagró como vicepresidente.
El nuevo Presidente estaba enfermo, y debía recurrir a frecuentes licencias, en la cuales Victorino debía asumir la primera magistratura. En agosto de 1913, el Congreso acordó a Sáenz Peña licencia por tiempo indefinido, siendo nombrado interinamente en la presidencia.
La reforma electoral propiciada por el Dr. Sáenz Peña a partir de 1912, marcaba la declinación del conservadorismo tradicional y mostraba en los escrutinios la posibilidad de triunfo de los partidos radical y socialista. Sáenz Peña falleció en agosto de 1914, y entonces debió completar el período presidencial. Las actitudes asumidas por don Victorino, debían computarse como un importante factor para la democracia, ya que posibilitó el triunfo radical de 1916.
Posteriormente, después de entregado el bastón presidencial, se refugió en la vida privada. Volvió a aparecer en la escena nacional con motivo de un homenaje a Vélez Sarsfield, en la ciudad de Córdoba, al cumplirse el centenario del Código Civil; pronunció allí un emotivo discurso, donde evocó con admiración a su viejo maestro, de quién había aprendido tanto, acerca de leyes y de hombres…
En su regreso desde la ciudad mediterránea a Buenos Aires, le sorprendió una neumonía gripal que le ocasionó la muerte.
Moría así un gran salteño, en definitiva, un hombre para el recuerdo y para el ejemplo.

Roque Sáenz Peña
Por el Dr. Ricardo Federico Mena
para

Currículum abreviado del Dr. Federico Mena
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires,
entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con
EL INTRANSIGENTE en su columna
“Las Calles de Salta y sus Nombres”.