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Había una vez dos murciélagos que estaban hambrientos por sangre, tenían mucho tiempo sin comer.
De repente llega otro murciélago con la boca bañada en sangre, y los otros murciélagos se quedan asombrados y le preguntan:
¿Oye, dónde conseguiste tanta sangre?
Y el murciélago le responde:
¿Ven esa pared que esta allá?
Y los murciélagos responden:
¡Sí!
Bueno, yo no la vi.
Enviado por Carlos
de Tucumán