Nadie está conforme. Y las propuestas del Ejecutivo no ayudan: los gremios están nerviosos y pretenden acuerdos iguales o mejores que el alcanzado por el sector policial
TUCUMAN.- Los policías tuvieron hace unos días en jaque al ejecutivo provincial: tomando como experiencia el 50 % de aumento obtenido en 2011, este año fueron por un 37%. El acuerdo se cerró, aunque muchos uniformados quedaron disconformes y continuaron la protesta porque, según sus cálculos, el incremento no superó el 20%.
El nerviosismo del sector policial es el mismo que se vive en los demás gremios de la provincia. Durante la semana, los sindicatos desfilaron por Casa de Gobierno con sus reclamos, y ninguno salió conforme.
Salud
Los trabajadores de la Salud son quizás el punto más conflictivo del entramado sindical. Alperovich no olvida los dos años de lucha sanitaria que sumó adhesiones multitudinarias y que derivó en la creación de un nuevo gremio, mucho menos dócil que el tradicional Atsa: el Sitas (Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud).
Uno y otro visitaron al Ministro de Salud Pablo Yedlin esta semana. Atsa (Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina), curiosamente, se mostró particularmente duro con el ejecutivo. Rechazaron de plano el aumento propuesto del 28%, que elevaría en 160 puntos la base del cálculo, ubicada actualmente en 570. Atsa exige 200, y su titular, René Ramírez, informó de una próxima movilización del sector si el Gobierno no accede.
El Sitas no fue menos. Exige un incremento de 275 puntos, por lo que la propuesta ofrecida está lejos de cubrir sus expectativas. El incremento pretendido va del 35% al 65%, aunque anunciaron que seguirán dialogando antes de iniciar medidas de fuerza. AME (Asociación de Médicos Empleados) y UPCN (Unión Personal Civil de la Nación) tampoco quedaron conformes. Estos últimos incluso realizaron una protesta con quema de cubiertas.
Y es que el problema de los gremios son las bases. Con un crecimiento inflacionario que va siempre por delante de los últimos acuerdos salariales, proponer a los trabajadores aceptar las propuestas del Gobierno es prepararse para un “no” seguro. René Ramírez lo sabe, y lo admite: “Los funcionarios tienen que entender que no es el gremio sino la gente la que está pidiendo el salario, un aumento coherente, algo que realmente le resulte a sus necesidades"
Adriana Bueno, dirigente del Sitas, por su parte señaló que los acuerdos anteriores todavía no están cumplidos en su totalidad: “faltan todos los nombramientos de planes Jefas y Jefes de hogar, reemplazantes permanentes, médicos comunitarios, transitorios, y para restablecer la confianza debe haber fecha con día preciso (sic) de cuándo van a cumplir lo que se firmó el año anterior".
Además, señaló que "el tema de la desprecarización que no se cumplió, la devolución del dinero de nuestros compañeros, el cese de sumarios a delegados (como por ejemplo, los iniciados en el Hospital del Carmen), la recomposición salarial y ley de carrera sanitaria, todo eso es lo que va enganchado en este acuerdo paritario"
Docentes
Con los maestros, el Gobierno dio por cerrado el período de negociación salarial. El acuerdo suscripto por la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP), la Agremiación del Magisterio de la Enseñanza Técnica (AMET) y la Asociación de Profesores de la Enseñanza Media (APEM) estableció un aumento del 20% para el sector. Fue rechazado de inmediato por la Unión de Docentes Tucumanos (UDT) y el Sindicato Argentino de Docentes Particulares (SADOP) y Docentes Autoconvocados, que en los últimos días decidieron marchar a Plaza Independencia.
Si bien pareciera que las aguas están quietas entre los gremios que pactaron con el gobierno, un botón basta de muestra: apenas la Presidenta Fernández de Kirchner se refirió de manera despectiva al esfuerzo del sector docente, el paro estalló en todo el país. Y si, los gremios que acordaron, también se sumaron.
Es que las bases no tardaron en darse cuenta, con la primera boleta de sueldo, de qué se trataba el acuerdo alcanzado: en lugar del 20% escalonado en dos partes de 10, se encontraron con aumentos que no superan el 7%.
Así lo señaló el Secretario general de la UDT, Carlos Arnedo, a la prensa: "Todo fue un total engaño, ya que al anunciado incremento que se anunció con bombos y platillos, firmado entre el Gobierno y los otros gremios, no es real”
El objetivo es jugado: a menos de un mes de cerradas las negociaciones, los docentes piden, lisa y llanamente, su reapertura. "En esta provincia siempre se ha priorizado dar una solución a los otros sectores antes que a la educación, demostrando el gobierno lo que les interesa esto", indicó Arnedo. El fantasma del acuerdo policial sobrevuela al resto de los trabajadores.
Trabajadores del estado
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) no es el gremio más difícil de manejar para el Gobierno. Sin embargo, las últimas discusiones fracasaron: Alperovich reconoció que es imposible llegar a un acuerdo del 30% y en su lugar, se les ofreció un 20%. Ate dijo que no. Y salió a la calle.
Las protestas fueron en las puertas de las reparticiones públicas con quite de colaboración. Los trabajadores presionaron porque consideran que la propuesta no alcanza a recuperar los salarios ante el avance inflacionario y, curiosamente, el aumento del Impuesto a los Ingresos Brutos.
¿Y qué tiene que ver el Impuesto con los salarios de los trabajadores estatales? Hay una especie de intuición que ante los incrementos impositivos los precios suben. Y claro, es una intuición acertada. Al de Ingresos Brutos se suman el Inmobiliario, el Cici, el aumento de los servicios y la quita a los subsidios. Y sí, los precios suben para compensar los costos, y los trabajadores lo intuyen.
Otra vez en ATE, un dirigente reconoce que su problema es la presión de las bases: "si el Gobierno tiene intensiones de incrementar los salarios en un 20% y en forma escalonada que lo haga por Decreto y que no nos transforme, a los dirigentes, en cómplices, ya que la gente no estará conforme", señaló su Secretario General, Raúl Rodríguez.
Recolectores, ambulantes y Municipales
No son sectores que dependan directamente del Ejecutivo, pero sus reclamos suman a una situación de conflictividad sindical que necesita resolverse antes de convertirse en plaga.
Los recolectores de la Empresa 9 de Julio pararon durante la semana por algunas horas, debido a una protesta del Sindicato de camioneros. Fue en reclamo del traslado de un compañero, y la medida se levantó en pocas horas.
Mientras, los vendedores ambulantes fueron desalojados de manera violenta nuevamente del centro. Es que desde que en diciembre los cuentapropistas levantaron sus puestos en señal de intención de negociar, no se ha concretado ninguna solución para el sector, y los ambulantes fueron volviendo a las calles. Hace algunos días, un operativo municipal de rutina terminó a los golpes porque ya los vendedores no parecen poder darse el lujo de abandonar el centro.
Los municipales del interior, por su parte, nucleados en el Sindicato de Obreros y Empleados de Aguilares, también se manifestaron. En los últimos días hubo cortes de ruta, y su dirigente, Vicente Ruiz, adelantó que "los ánimos están bastante caldeados, tanto por la falta de convocatoria por parte del gobierno como por la falta de respuestas a los viejos reclamos que se les viene realizando.”
No hay plata
Al Contador Alperovich no le cierran las cuentas. Y no es una especulación, él mismo lo reconoció: "Tengo que ver cómo haré para pagar los sueldos", se sinceró el mes pasado.
Y fue aún más sincero “uno se da cuenta, realmente, de que la situación que están pasando las provincias es muy grave. La recaudación ha bajado, estamos en un momento límite en el que no hay plata". Y fue entonces que mandó a aprobar el aumento del Impuesto a los Ingresos Brutos.
Con respecto a las expectativas que pueden tener los sindicatos de lograr acuerdos convenientes y, con ellos, que vuelva a reinar la paz, el Gobernador no se mostró muy optimista: "No hay ayuda, la recaudación está viniendo floja, ya hay provincias con problemas para pagar los sueldos y a nosotros nos va a tocar también"
Mientras tanto, otra boleta de sueldo ha pasado y los precios ya no son los mismos que el año pasado. En todo caso, de acordar aumentos flacos como los que propone el Ejecutivo, quizás los trabajadores logren recuperar parte del salario que estos primeros meses del año perdieron. Pero la perspectiva inflacionaria no parece ser muy serena, por lo que, si se firma la paz, no se sabe cuánto podrá durar.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa.