BUENOS AIRES.-
Tina Modotti es hoy un mito. Nació en Italia (Udine, 1896), y falleció en México 46 años después. Fue inmigrante en Estados Unidos, actriz de Hollywood, fotógrafa, revolucionaria, militante comunista, refugiada política y brigadista internacional. Asumió desde muy joven un rol de mujer en oposición al imaginario social impuesto por la sociedad.
Es probable, que esta sea una de las razones por las cuales en muchas ocasiones trascienden más las anécdotas construidas a su alrededor, que su trabajo como fotógrafa y revolucionaria. Su encuentro con México fue el hecho que marcó su vida, porque con este país Tina hizo espejo, identificándose social, política y culturalmente.
Con
Edward Weston introdujeron la práctica de la fotografía vanguardista entre los artistas mexicanos. Más adelante vendría el posicionamiento político en una comprometida militancia con el Comunismo, la cual mantuvo hasta el final de su vida. Desarrolló toda su obra fotográfica en el período que va desde 1923 a 1930, que son los años en que vivió en México, pese a este corto período de tiempo, el nivel de su obra es comparable a aquel al que muchos arriban después de una vida. Su estética repercutió decisivamente en el panorama de la fotografía mexicana.
Del mismo modo que la pintura de
Diego Rivera, Orozco y Siqueiros influyeron en la propia. Tina produjo su obra en el contexto político y artístico más relevante de la primera mitad del siglo XX.
Hecho que condicionó su producción artística y su modo de percibir el mundo. Su obra fotográfica es un paradigma de la fusión entre la cultura revolucionaria mexicana y la estética fotográfica vanguardista. Sus fuertes convicciones políticas alimentadas por una sed de justicia social la hacen abandonar el arte y elegir la militancia política como una forma de vida.
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