TÚPAC AMARU II
JOSÉ GABRIEL
CONDORCANQUI
Calle de nuestra ciudad ubicada según plano guía Milenium en Nº 4-D4-D5-5- B1- C2
José Gabriel Condorcanqui Noguera nació en la localidad de Tinta
Virreinato del Perú, el 19 de marzo de 1738. Murió en el Cuzco el 28 de mayo de 1781, conocido más como
Túpac Amaru II. Fue un gran caudillo indígena y líder de la mayor rebelión anticolonial que se dio en América durante el siglo XVIII. Descendía de
Túpac Amaru I (último inca ejecutado por los españoles en el siglo XVI. Usó indistintamente los dos nombres.
A unas veinticinco leguas de la ciudad de Cuzco, se encuentra un hermoso valle, coronado por picos muy escarpados de nieves perennes. En las estribaciones de estas montañas, se encuentra la provincia o corregimiento de Tinta, con la capital que lleva este mismo nombre. Se encuentra allí el cacicazgo de los
Túpac Amaru, originariamente
obtenido como una merced de doña Juana Pilcohuaco, esposa de Diego Felipe Condorcanqui, a la vez hija del Inca Túpac Amaru I, ajusticiado por orden del Virrey Toledo en 1572. Este cacicazgo estaba compuesto por tres pueblos:
Surimana, Pampamarca y Tungasuca. Túpac Amaru, nació en el primero de los pueblos enunciados que se encuentra a 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, un 24 de marzo de 1740. Por ser descendiente de aquel desdichado Inca, su familia usó siempre su nombre aunque como dijéramos anteriormente,
Condorcanqui usó indistintamente los dos. Muy temprano quedó huérfano, por lo que su tutoría quedó a cargo de sus tíos
Miguel Condorcanqui y Rosa Noguera. Los primeros maestros fueron el
Dr. Antonio López de Sosa, cura de Pampamarca y el
Dr. Carlos Rodríguez de Ávila, cura de
Yanaoca. Estaba íntimamente ligado con españoles europeos y americanos de las más diversas capas sociales y realizaba a menudo viajes a Lima y el Cuzco, que eran en aquellos años importantes centros de cultura colonial. Se pone en contacto allí, con las nuevas corrientes vigentes de la época, lo que se percibe en sus formulaciones programáticas y en sus tácticas políticas, de un nivel sorprendentemente elevado.
Lideró la denominada
“Gran rebelión” que se desarrolló en el
Virreinato del Río de la Plata y el Virreinato del Perú, iniciada el 4 de noviembre de 1780 con la captura y posterior ejecución del corregidor
Antonio de Arriaga.
Fue Curaca de Surimana, Tungasuca y Pampamarca, se trataba de un hombre adinerado dedicado a las actividades comerciales. Se trataba de un personaje de origen mestizo en el que confluía la sangre del Inca
Túpac Amaru I con la de los criollos. De hecho, durante una gran parte de su vida, habiendo sido criado hasta los 12 años por el sacerdote Antonio López de Sosa y luego educado en el
Colegio San Francisco de Borja, tuvo inclinación por las costumbres criollas pues dominaba el latín a la vez que utilizaba finas vestimentas hispanas, aunque en tiempos posteriores usaba la [ vestimenta de la nobleza incaica. No pasó demasiado tiempo y fue excomulgado por la Iglesia católica.
Encabezó el mayor movimiento de corte indigenista e independentista en el Virreinato del Perú. Fue el primero en pedir la libertad de toda América de cualquier dependencia, tanto de España, como de su Rey, implicando esta circunstancia no sólo la mera separación política, sino la eliminación de las diversas formas de explotación indígena
(mita minera, reparto de mercancías, obraje, de los corregimientos, alcabalas y aduanas (14 de noviembre de 1780). Además decretó la abolición de la esclavitud negra por primera vez en América (16 de noviembre de 1780). Su movimiento constituyó un antecedente negativo por lo cual las autoridades de la colonia eliminaron a la clase indígena noble, acrecentando la represión contra los indígenas en general, por el temor a que esta sublevación se repitiese.
José Gabriel Condorcanqui o Túpac Amaru II fue reconocido en el Perú como el fundador de una identidad única nacional y popular peruana. Constituyó una figura señera para el régimen velasquista (1968-1975) permaneciendo desde entonces como un ícono de los derechos populares y de los indígenas.
José Gabriel Condorcanqui fue hijo de Miguel Condorcanqui y Rosa Noguera y por su condición de indígena noble realizó estudios en los claustros jesuíticos del Cuzco, en el Colegio de San Francisco Borja o bien en el Colegio de Caciques del Cuzco.
Dominaba el quechua, castellano y latín, destacando entre sus lecturas los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega, las Siete Partidas de Alfonso el Sabio, las Sagradas Escrituras, el drama quechua Apu Ollantay, así como posterior y clandestinamente textos de Voltaire y Rousseau, en aquella época censurados. Estas últimas lecturas no están del todo comprobadas, pero sí la de los Comentarios, de la cual muchos personajes de su clase sacaban conclusiones muy peligrosas para la estabilidad del régimen español.
Miguel Montiel, uno de sus apoderados en Lima, también gran lector de los Comentarios, en declaraciones de un testigo
Francisco Fernández de Olea, el primero de ellos afirmaba que los españoles.
“serían expelidos de éste reino, por estar mal ganado por el Rey de España y ser legítimo el dicho Túpac Amaru como quinto nieto del Inca”. Además Montiel afirmaba que: “a la brevedad se le vería en silla de mano”, es decir en el palanquín incaico.
El 25 de mayo de 1758, contrajo matrimonio con Micaela Bastidas con quien tuvo tres hijos:
Hipólito, Mariano y Fernando; seis años después de su matrimonio fue nombrado cacique de los territorios que le correspondían por herencia. Condorcanqui fijó su residencia en la ciudad del Cuzco, desde donde viajaba constantemente para controlar el funcionamiento de sus tierras.
Debido a sus prósperas actividades económicas, Condorcanqui empezó a sufrir la presión de las autoridades españolas, en especial por presión de los arrieros que vivían en la región de la cuenca del Río de La Plata, quienes intentaban tener el monopolio del tránsito de mineral por el Alto Perú.
Las autoridades españolas sometieron a Condorcanqui al pago de prebendas.
Vivía la situación típica de los curacas: tenía que mediar entre el corregidor y los indígenas a su cargo. Sin embargo, se vio afectado, como el resto de la población, por el establecimiento de aduanas y el alza de las alcabalas. Realizó reclamos sobre estos temas pidiendo también que los indígenas fueran liberados del trabajo obligatorio en las minas, reclamos dirigidos por las vías regulares a las autoridades coloniales en Tinta, Cuzco y después en Lima, obteniendo negativas o indiferencia.
Además buscó que se le reconociera su linaje real inca, siguiendo por años un proceso judicial en la Audiencia de Lima y siendo este finalmente rechazado.
El 4 de noviembre de 1780 se inicia el movimiento militar de José Gabriel Condorcanqui contra la dominación española, adoptando el nombre de Túpac Amaru II, en honor de su antepasado. Al comienzo el movimiento reconoció la autoridad de la corona, ya que Túpac Amaru afirmó que su intención no era ir en contra del rey sino en contra del
“mal gobierno” de los corregidores. Más tarde la rebelión se radicalizó llegando a convertirse en un movimiento independentista.
Con el apoyo de otros curacas, mestizos y algunos criollos, la rebelión se extendió.
Entre sus premisas se hallaban la abolición tanto del reparto como de la alcabala, la aduana y la mita de Potosí. Circulaban por aquel entonces fantasías no probadas de una alianza jesuítica- inglesa, reiteramos jamás probada. También se habló de una influencia existente en el prefacio de
“Los Comentarios Reales” cuya lectura se encontraba ampliamente difundida en Hispanoamérica. Hubo también sospechas de que el obispo cuzqueño
Juan Manuel Moscoso y Peralta influyó de alguna manera en la concepción pragmática de Túpac Amaru, pero en realidad debió tratarse de una comunión de sentimientos criollistas, lejos de una actitud francamente rebelde. Lo que sí se sabe es que el obispo, peruano de nacimiento, y el Inca, no sólo se conocían sino que también se trataban. A pesar de esto, y de ser el obispo contrario al régimen español no estuvo involucrado en los acontecimientos insurreccionales de 1780. El rey Carlos III declaró a
Moscoso libre de toda sospecha y lo recompensó luego de haberlo tenido preso con la Mitra de Granada, no sólo para tenerlo alejado de América, sino para compensarlo por los servicios prestados en el aplastamiento insurreccional.
La supuesta o verdadera complicidad de Moscoso fue la de advertir la importancia social y política de este movimiento rebelde.
El día 4 de noviembre de 1780-reiteramos- es la fecha del estallido de la rebelión simbolizada con el nombre de Túpac Amaru. España se encontraba en guerra con Gran Bretaña, momento éste que fue aprovechado por el jefe rebelde para apresar al Corregidor de Tinta
don Antonio de Arriaga, previo hacerle, carta de por medio, entregar armas y vituallas para el golpe. El día 8, el pueblo entero fue convocado a la población de
Tungasuca y puestas en pie de guerra. Túpac Amaru, dirigía las maniobras militares montado en un hermoso caballo blanco y vestido de terciopelo negro. Daba órdenes en dos idiomas: a los indios en quechua y a los criollos y mestizos en castellano. El 10 de noviembre, la multitud reunida en la Plaza, ajustició al odiado Corregidor, anunciando la supresión de los impuestos más odiados y el servicio de la Mita. El pregonero anunciaba " '¡
Manda el Rey nuestro Señor,
quitar la vida de este hombre por revoltoso”. Con la ejecución de Arriaga comienza en realidad la Gran Rebelión de 1780. No había ya camino de retorno. Luego de la batalla de
Sangarará y después de haber sido profanado el templo, el obispo Moscoso excomulgó al Inca rebelde.
La convocatoria de Túpac Amaru II buscó integrar a indígenas, criollos, mestizos y negros en un frente anticolonial, pero no pudo evitar que la masificación del movimiento convirtiera el accionar en una lucha racial contra españoles y criollos (en general en el Virreinato los criollos no tenían en su actuar antagonismos con los españoles, siendo como muchos contrarios a las reformas borbónicas pero fieles a la corona en los demás aspectos).
Su movimiento tuvo dos fases:
Primera fase o fase tupacamarista, donde destaca la hegemonía de José Gabriel Túpac Amaru y continuada tras su muerte por su primo
Diego Cristóbal Túpac Amaru.
Segunda fase o fase tupacatarista, donde destaca el protagonismo de Julián Apaza Túpac Catari.
La acción en gran escala comenzó el 23 de febrero de 1781 con la llegada al Cuzco de las más altas autoridades españolas que tenían a su disposición un ejército de 17. 116 hombres. Frente a esto, logró escabullirse mediante una hábil estratagema. Casi lo consigue, pero por una delación de un subordinado suyo, llamado
Zumiaño Castro, se produce el desastre el 6 de abril de 1781. Se ofreció una recompensa de 20.000 pesos a quién lo trajera vivo. Túpac Amaru se arrojó a la rápida correntada del río, cuya rapidísima corriente ahogó a dos de sus perseguidores- una tropa de mulatos-. La figura del Inca rebelde no pudo ser usada como símbolo de bestialidad, sino por el contrario, ella simbolizó el heroísmo.
El 18 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas del Cuzco, Túpac Amaru II fue obligado,
tal y como señalaba la sentencia, a presenciar la tortura y asesinato de sus aliados y amigos, su esposa y finalmente sus dos hijos, en ese orden. Después le cortaron la lengua. En los días anteriores, había sido torturado con el objetivo de arrancarle información acerca de sus compañeros de rebelión, infructuosamente.
Se le intentó descuartizar vivo atando cada una de sus extremidades a sendos caballos, de manera infructuosa, no se sabe si por causa de un sabotaje o alguna otra causa desconocida. Los científicos que han estudiado este tema concluyeron que por la contextura física de Túpac Amaru II no hubiera sido posible despedazarlo de esa manera, sin embargo se le dislocaron brazos y piernas junto con la pelvis. Aunque Amaru hubiera sobrevivido a ese intento de descuartizarlo hubiera quedado prácticamente inválido. Finalmente sus verdugos optaron por decapitarlo y posteriormente despedazarlo. Su cabeza fue colocada en una lanza exhibida en Cuzco y Tinta, sus brazos en Tungasuca y Carabaya, y sus piernas en Livitaca (actual Provincia de Chumbivilcas) y en Santa Rosa (actual Provincia de Melgar, Puno).
A pesar de la ejecución de Túpac Amaru II y de su familia, el gobierno virreinal no logró sofocar la rebelión, que continuó acaudillada por su primo Diego Cristóbal Túpac Amaru, al tiempo que se extendía por el Alto Perú y la región de Jujuy.
La fama de Túpac Amaru II se extendió a tal punto que los indígenas sublevados en el llano de
Casanare, en la región de Nueva Granada, lo proclamaron
“Rey de América”.
Movimientos posteriores invocaron el nombre de Túpac Amaru II para obtener el apoyo de los indígenas, caso entre otros de Felipe Velasco Túpac Amaru Inca o
Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui, quien pretendió levantarse en Huarochirí (Lima) en 1783. La rebelión de Túpac Amaru II marcó el inicio de la Etapa Emancipadora de la Historia de Perú.
Esta Gran Rebelión produce una fuerte influencia sobre la
Conspiración de los tres Antonios indicios descubiertos en Chile el 1 de enero de 1781, en pleno desarrollo de la insurrección. Los conspiradores se animaron a actuar gracias a las noticias de los avances de Túpac Amaru II en el Virreinato del Perú. Se llamó de los tres Antonios debido a que sus inspiradores eran: los franceses Antonio Bereney, Antonio Gramusset y el criollo José Antonio de Rojas.
Esta rebelión tuvo sus repercusiones no sólo en la región del Incanato, sino también en otras gobernaciones sino también hasta en la misma capital del virreinato de Buenos Aires, además de las ya señaladas de las provincias argentinas del norte.
En el Perú, el gobierno del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975) acogió la efigie estilizada de Túpac Amaru II como símbolo del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas que él encabezaba. En su honor renombró uno de los salones principales del Palacio de Gobierno, el hasta entonces llamado salón Francisco Pizarro (que la élite de la Lima republicana creó y mantuvo los primeros 2/3 del siglo XX en su aprecio al conquistador español), retirando además su retrato del centro superior del salón y reemplazándolo por el del revolucionario indígena.
Túpac Amaru II es considerado un precursor de la Independencia del Perú. Actualmente su nombre y figura es acogida ampliamente por los movimientos indígenas andinos, así como por los movimientos de izquierda política.
Pero esto, naturalmente ya forma parte de otra historia.


Por el Dr. Ricardo Federico Mena
para

Currículum abreviado del Dr. Federico Mena
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires,
entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con
EL INTRANSIGENTE en su columna
“Las Calles de Salta y sus Nombres”.