POR JORGE FONTEVECCHIA PARA PERFIL

Jorge Fontevecchia: Dólar

Moreno. Con su intervención, la brecha con el dólar oficial hizo que el "blue" vuelva a ser negro

  • domingo, 20/05/2012 | 10:51 hs
Palabra del día: "Dólar"
ARGENTINA.- Lector, el dólar va a aumentar, las tarifas van a aumentar, los subsidios van a bajar y los sueldos en dólares van a bajar. Lo opinable es sólo cuándo eso irá sucediendo.
El Gobierno no sólo sabe que eso es inevitable sino que le conviene que así sea, porque de otra forma su modelo (como cualquier otro) no sería sustentable.

El Gobierno usa a Moreno como asustador en distintos eventos sabiendo que lo puede hacer sólo durante cierto tiempo (los cucos, como los fantasmas, aterrorizan sólo por breves períodos). Y también Moreno sabe que él no puede disciplinar al mercado y que sólo puede hacer creer que lo disciplina (por eso los modos y los gritos siempre sobreactuados de teatralidad). Su servicio al Gobierno es ganar tiempo para que la realidad emerja cuando no parezca impuesta por el mercado, aunque siempre lo sea y lo único que hayan hecho fuera aguantar un poco más. Pero cada vez le cuesta más cara esa posposición, porque a Moreno le pasa lo mismo que a los magos: descubiertos sus trucos, producen menos efecto.

Cuando Cristina públicamente le dijo: “Moreno, usted es un príncipe al lado de los italianos” –que habían allanado calificadoras de riesgo–, todos los participantes, incluido el propio Moreno, lanzaron una carcajada, porque la ironía destacaba lo opuesto, con todos los sinónimos que el diccionario tiene para innoble: bajo, ruin, vulgar, indecoroso; calificativos que fueron festejados porque no caen sobre los fines que serían nobles sino apenas sobre los medios.

¿Se acuerda, lector, cuando hace pocos meses el aumento del precio del dólar paralelo fue
achacado al dueño del Banco Macro, Jorge Brito, por haber especulado comprando dólares? ¿O por la misma causa, al hoy enjuiciado Pedro Blaquier? Ambos ya cayeron en desgracia; sin embargo, el dólar sigue subiendo.

No era lógico que el precio del dólar fuera lo que menos creciera en la Argentina de los últimos años. Como no es lógico que los servicios públicos cuesten ridículamente menos que en el resto del mundo. Como no es lógico que los sueldos promedio en dólares de muchas actividades en Argentina sean el doble que en España o Italia. Y lo que no es lógico no dura.
Es cuestión de tiempo.

Una progresiva devaluación del peso que no se trasladara (o se trasladara poco) a los precios internos, es decir a la inflación, sería ideal para el Gobierno y hasta una verdadera panacea. Le resolvería los problemas de competitividad de los exportadores, eliminaría la necesidad de dedicar tanta energía a la “policialización” del dólar, aumentaría el superávit comercial bajando las importaciones y subiendo las exportaciones, aumentaría el superávit fiscal incrementando los ingresos públicos por más ganancias del Banco Central con sus reservas, y por recibir más pesos por las mismas retenciones (además de hacerlas más justas porque hace unos años el Gobierno las explicó como una compensación de una política cambiaria de dólar alto por la cual el Estado pagaba el costo de comprar más dólares que los que precisaba y esterilizar luego con bonos).

Si no fuera conveniente devaluar –con pocos costos inflacionarios–, no le pediría Estados Unidos a China que sobrevalúe su moneda o el ministro de Economía de Brasil no se hubiera quejado de la guerra de monedas, donde los países desarrollados devalúan para sobrevaluar las monedas de los países emergentes y reducirles su competitividad.

Para progresivamente devaluar sin que se traslade a precios internos, habría que enfriar la economía. Si la gente consume menos, los precios terminarán subiendo menos. Y precisamente eso es lo que está haciendo el Gobierno. Enfrió la economía para frenar los aumentos de salarios colocándoles a las paritarias un techo que terminó por estar no debajo del 20%, pero no mucho más arriba. Si no enfriaba, y con la inercia que veníamos, las paritarias hubieran sido mayores del 30%. Y ahí sí, cualquier devaluación por arriba del promedio hubiese retroalimentado la inflación a más del 35%.

Con paritarias cerradas en el 22% de promedio y un enfriamiento del consumo, las expectativas de inflación podrían llegar a contenerse y, en un contexto así, se podría aumentar el precio del dólar oficial cosechando sus beneficios y limitando sus costos inflacionarios.

De cualquier forma, la brecha del 25% entre el dólar oficial y el paralelo irá produciendo efectos similares a una devaluación oficial del peso. Y ya lo produjo en gran parte de los actores económicos cuyos precios tienen algún componente internacional, quienes calculan el valor de reposición de sus materias primas importadas –o nacionales pero exportables– asumiendo que el precio del dólar oficial futuro será como el del paralelo actual. Entonces, ¿por qué el Gobierno no aprovecharía esta oportunidad de cosechar las ventajas de un costo ya producido?

A este Gobierno le gusta mostrarse más heterodoxo de lo que es. Se hacen los locos, pero no lo son tanto.

Por Jorge Fontevecchia
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Comentarios (4)

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Gerardo | 12/09/2012 | 18:18 |
El que apuesta al Dolar pierde , ¿eso decis eduard? ¿vivis en argentina? no hablemos sin saber
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Ernestitoooooooooooo | 03/07/2012 | 14:59 |
Jorge, qué pasó con Er nestito Bisceglia, tuvo los otros día su momento de gloria , de golpe y porraazo, no está más?????????????????????????. Vos lo reemplazas ahora, un mje para el capitan Piluso, yó me animaría a encabezar la opo golpista y patotera.
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jajaja | 21/05/2012 | 08:13 |
Esta buena la nota, ahora la verdad parece ser que no hay dolares porque se los llevaron ellos, y los sueldos no aumentan con la proporción de la inflación. Si el gobierno estaría apostando (como dice) a un aumento y defensa de la producción nacional contra la importación, devaluando y demás, por que no se ven los resultados.simple, no invierten los resutlados de su persecución fiscal en incentivar la producción privada o en infraestructura de servicios o recursos necesarios, simplemente se llevan la plata. habría que acabar con todos los secretos en torno a los bancos y demás, ya que uno no puede comprar un dolar sin que te baje un grupo comando de la afip por la chimena, pero ellos mueven miles de mangos y nadie dice nada.y controlar el gasto público, ya que parece ser mejor ser politico que rico. Controlando solamente el gasto público y la corrupción, cualquiera de los sistemas polikticos que se intentaron en democracia hubieran funcionado. la diferencai entrelos paises que les va bien y el resto, es que los primieros adecúan sus medios a sus fines, y no al revés
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eduard | 20/05/2012 | 12:31 |
El que apuesta al dólar pierde. El que depositó dólares retirará dólares. Con el dólar no pasará nada.

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