ESPECIAL.-¿Qué tienen en común
Beethoven, la Marcha Turca, México,
un sintetizador moog y un ingeniero americano que cambió la historia de la música?
La respuesta es el
Chavo. Lo crean o no, realmente están conectados y de una manera muy a la mexicana: a través el arte del plagio.
El
moog; un sintetizador modular monofónico analógico. Con él era posible generar una variedad casi infinita de sonidos, de igual manera podían imitar el sonidos de otros instrumentos.
Este instrumento fue invento del físico e ingeniero estadounidense
Bob Moog, entre sus notables aportaciones al mundo de la música también trabajó mano a mano con músicos como Emerson Lake & Palmer, Bob Marley, Gary Numan y Kraftwerk (por mencionar algunos) para encontrar nuevos sonidos y formas de crear música.
Seguro todos recuerdan aquella canción tonta, pegajosa y hasta cierto punto un tanto inocente durante la apertura de EL Chavo del 8 o la melodía socarrona para el cierre de Chespirito.
¿Los sorprendería si esta canción le pertenece a alguien más y fue usada durante muchos años sin pagar derechos de autor?
Bob Moog.
Claro que no, y menos de La televisora que era la encargada de entregar el entretenimiento en aquella época.