ARGENTINA

El Derecho a la vida propia

“Los hombres necesitan ser morales para vivir asociados” (José Ingenieros)

  • jueves, 14/06/2012 | 19:10 hs
Armando Perez de Nucci.

ESPECIAL.- “Los hombres necesitan ser morales para vivir asociados” (José Ingenieros) 

Mucho se ha venido hablando y publicando sobre el caso del paciente Pablo Albarracín , enfermo de una cierta gravedad que por momentos ha puesto en peligro su vida .Hay argumentos en contra y a favor respecto a su decisión de no ser trasfundido a pesar de esta situación médica de emergencia la que, por otro lado, pertenece a la esfera de la función médica que indica que deben realizarse todos los esfuerzos posibles para mantener con vida al paciente encargado a nuestra manos y, si se dan las condiciones salvar esa vida que, como toda vida , implica dignidad humana. Hasta allí la posición profesional desencarnada desde la medicina a la vez que a la posibilidad de autonomía de cada paciente de ser sujeto moral capaz de tomar, en condiciones que afecten a su vida y su enfermedad, siempre y cuanto esté en condiciones de asumir tal posición. 


Cuatro son los principios que rigen una decisión ética , ya no solamente en la esfera médica, sino además en la moralidad de los hechos cotidianos . Ellos son el principio de beneficencia – unido al de no maleficencia - , el de autonomía y el de justicia. 

El principio de beneficencia establece que e deben entender los mejores intereses del paciente desde el punto de vista de la medicina. Es complementario del de no maleficiencia – hoy ya separados e independientes uno del otro - ,cuya base es “ no hacer daño”. Hacer el bien y no hacer o evitar el mal constituyen en forma originaria la moralidad individual y social. Este principio proporciona a la medicina un punto de vista objetivo sobre los mejores intereses desde la, perspectiva médica Las finalidades de la medicina y los deberes y virtudes del médico se expresan como “ virtud de los bienes”, que deben procurarse en beneficio de los pacientes, asi como los males que deben evitarse. 

El principio de autonomía, que es el caso que nos ocupa en esta situación de Albarracin, establece que se deben tener en cuenta los valores y creencias del paciente como principal factor de consideración en las determinaciones morales de los médicos. En este principio debemos considerar dos aspectos. Uno de ellos es el referido al concepto de racionalidad de entender claramente las situaciones a las que se enfrenta el paciente, escogiendo simultáneamente los medios adecuados apara adaptarse a ellos. El otro esta referido a la libertad – o no control - , que es el derecho y la facultad de hacer lo que se decida, sin coerción o restricciones que limiten el ejercicio de la decisión tomada. Ambas nociones, racionalista y libertaria de la autonomía del paciente, se conjugan en una concepto amplio de autonomía moral, la vanguardia ideológica que deriva de la misma persona involucrada, de sus creencias y sus vivencia, de su conocimiento y su entendimiento y debe estar libre de condicionamientos externos. Esto tiene una importancia vital, ya que somos los propios médicos los que vulneran este principio en una actitud paternalista sobre la capacidad de decisión del paciente, recurriendo a sutiles – y a veces no tanto – argumentos para vulnerar la condición autonómica del paciente .
 
Autonomía – de autos =propio y nomos = ley - ,expresa desde su definición el uso de la libertad en la elección del paciente y a su vez implica soberanía sobre la propia vida, protección de intimidad y uso de los derechos de cada persona. 

El principio de justicia establece que a cada uno lo corresponde lo suyo y constituye el principio ético del orden social, la estructura moral básica de la sociedad que condiciona la vida de sus integrantes. No es independiente de los anteriores, estableciendo el punto de vista justo de referencia de aquellos .En la tradición latina “ dar a cada uno lo suyo “ ,nos refiere a que una persona s tratada con justicia cuando recibe lo debido. 

En el caso de Albarracín , se plantea una decisión personal, tomada en una situación autonómica , conciente y razonada , basada en principios y creencias religiosas que, además, ha sido ratificada legalmente mediante documento público lo que hace que la decisión ser irrevocable , aunque el paciente ya no tenga decisión autonómica , la que debe ser delegada ante la persona que lo reemplazaria , aunque no legalmente. 

He sido a lo largo de mi dilatada profesión médica, un autonomista a ultranza, respetando la decisión de mis pacientes a elegir su propia muerte. He intervenido quirúrgicamente a pacientes que pertenecían a la comunidad religiosa de Albarracín y no he perdido a ninguno de ellos, respetando sus creencias y convicciones, no estando de acuerdo con ella, pero respetando sus valores y su derecho a elegir autonómicamente el tipo de vida y muerte con justicia. Heinrich Marie Rilke decía en un poema inolvidable : “ Señor, dales a cada uno su propia muerte …” . Y es eso a lo que los médico estamos obligados en el trato con nuestros pacientes que son, indudablemente,parte importante e indisoluble de nuestra vida profesional . 

Compaginar Bioética y Derechos Humanos ha sido una tarea importante en el ejercicio de la medicina, mucho mas en los tiempos actuales. Ambas disciplinas reclaman de la misma manera el derecho a definir la integridad y el valor básico de cada persona de una manera fundamental. Ambos, en fin , constituyen el grito de una humanidad doliente que busca respuestas y soluciones a problemas tan antiguos como la consideración del paceinte como sujeto y objeto de la medicina. Ambos se asoman a la historia de la lucha del hombre para seguir permaneciendo siendo humanos

Prof. Armando M . Pérez de Nucci

M.D Ph. D. 

Doctor en Medicina y en Filosofia. Esecialista en Bioética

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