ARGENTINA.- El Noroeste tiene una deuda de gratitud eterna para con la figura del General Belgrano, cuyo accionar aseguró la región para los ejércitos patriotas y puso un cerrojo casi inviolable al avance de los realistas, facilitando de esta manera el desarrollo del Plan Continental del General San Martín.
Las Batallas de Tucumán y Salta sellaron el destino de la Revolución de Mayo a mil seiscientos kilómetros de distancia de Buenos Aires, que nunca tuvo que soportar los esfuerzos de guerra ni las privaciones que significaron mantener un estado de beligerancia y defensa de los intereses de la Patria de todas las provincias de la región, que apoyaron como pudieron y en la medida que pudieron los esfuerzos para mantener el status quo en la zona.
Pero, junto a los esfuerzos del General Belgrano, aparecieron en escena otro tipo de factores que muchas veces deciden los destinos de una campaña militar o de una batalla. Me refiero a aquellos relacionados con el tema de la salud y enfermedad de sus protagonistas, que muchas veces torcieron el destino de una contienda , como la historia de la medicina se ha encargado muchas veces de dilucidar desde el punto de vista médico . Belgrano no fue la excepción a la regla y considero atinente relatar algunos de aquellos avatares que no hacen mas que agrandar su imagen histórica de luchador y estadista.
El General Don Juan Manuel Belgrano tuvo una relación estrecha con la enfermedad a lo largo de su breve vida. Del estudio de la correspondencia con San Martín, Güemes y otros próceres, he hallado numerosas referencias a enfermedades de acuerdo al enunciado de las mismas que el mismo refiere a sus colegas. Sabemos que Belgrano era de naturaleza enfermiza y que por aquellos años de las luchas por la independencia en el Noreste de nuestro país se halló afectado de varios padecimientos. Este estudio epistolar me ha permitido realizar un análisis de las afecciones del prócer repetitivamente mencionadas :
1.- Afecciones broncopulmonares: aparecen menciónadas como “ pestecillas” o resfríos . En algún momento Belgrano reconoce que su estado de salud no es bueno y que la presencia de estas afecciones lo agravaban notablemente . Es digno destacar aquí que el prócer padecía de mal de Bright que, entre otros síntomas, daba falta de aire y edemas marcados en el caso de los miembros inferiores, de manera que cualquier padecimiento que impidiera un paso fluido de aire a los pulmones, como sucedía e ,los cuadro broncopulmonares lo hacían sentir mal y agravaban su enfermedad .
2.- Paludismo : también denominada por Belgrano como “ fiebre terciana , bajo cuyos síntomas efectuó la campaña del Altiplano, agravándosele la afección por la falta de oxígeno que reinaba en la región, siendo asistido el la oportunidad por el Dr. Readhead y tratado con dosis de quina, planta oriunda de América y de notable efecto sobre esta afección, que le duró aproximadamente dos años, desde los prolegómenos de la batalla de Salta , hasta sus misiones encomendadas en Inglaterra.
3.-Trastornos de la visión: reconoce Belgrano su existencia al afirmar que “mis ojos están malos, pero mi voluntad hacia Usted es siempre y será la misma…” en una misiva a Guemes. Ya a comienzos de 1817 había experimentado lo que el denomina una “ fluxión a los ojos”, que interpreto como una conjuntivitis simple, que cura sin secuelas y nada en correspondencia posterior hace mención a esta enfermedad, lo que hace presuponer que curo sin problemas posteriores. Como antecedente de estos trastornos oculares, el Dr. Miguel Gorman había diagnosticado en 1800 a Belgrano un trastorno en las glándulas lagrimales, cuadro al que se refiere como “principio de fístula en ambos lagrimales…” .
4.- Traumatismos varios : se menciona un fuerte golpe de caballo que aparentemente no deja mayores molestias posteriores en 1816. Un segundo hecho traumático lo sufre hacia 1818, también por caída desde un caballo, sufriendo un feroz golpe que le imposibilita aún la escritura, en parte por el traumatismo, en parte por la sangría que recibió por indicación médica en esa oportunidad. Este tratamiento era común en esos casos, suponiéndose que la salida de sangre aliviaba la presión en el cerebro y en las zonas afectadas. La consecuencia más frecuente era la producción de una anemia que demoraba meses en resolverse, causando debilidad, cuando no aceleraba en muchos casos el tránsito al otro mundo .En la oportunidad que refiero, Belgrano se hallaba tan débil que la carta a Güemes es escrita por Fernández de la Cruz, oficial del General .
Trastornos digestivos: en 1819, Belgrano presenta vómitos y trastornos gastrointestinales, los que fueron tratados por el Doctor Berdía, manifestando su intención de ”marchar para el Tucumán a ponerme en formal curación hasta recuperar el perfecto restablecimiento …”. Esta afección agravaba el cuadro de desmejoramiento general, presentando a esta altura de las circunstancias un considerable edema de los miembros inferiores e insuficiencia respiratoria con gran fatiga, que le obligaros a delegar el mando y regresar a Tucumán desde el Pilar, iniciando ya de esta manera el ya corto camino hacia la muerte, en una entorno de angustia, desagradecimiento, padecimiento y dolor que culminaría en Buenos Aires poco después. En Octubre de 1819, Belgrano solicita al General Gúemes la asistencia del Dr. Readhead, por el que el prócer sentía gran afecto. La respuesta de Gúemes es ejemplar. Destina la suma de trescientos cincuenta pesos por vía de viático al médico y los envía a Tucumán, para que “lo cure y asista en la larga enfermedad que padece…”.
Este médico, de notable dedicación profesional habría de instalarse en la misma habitación de Belgrano y se ocupo de mejorar, o al menos trató de aliviar con los recursos que la época ponía a su alcance, los padecimientos y la precaria salud de su paciente. Un Belgrano desfalleciente solicita a de la Mora Botello, que escribiera a Güemes agradeciendo su envío convencido y “reconociendo su amistad, que ha hecho Usted cuanto ha podido hacer en su alivio…”. Acompañó Readhead a Belgrano hasta los últimos momentos de su vida, siendo su escolta en el penoso y largo viaje a Buenos Aires, tramo que resultara agobiante para el General, a causa de la insuficiencia respiratoria y renal y el derrame peritoneal que los quejaban, debiendo ser conducido en camilla desde el carruaje hasta donde debiera pasar la noche.
Belgrano fallecería poco después, dejando a Readhead su coche y su reloj de oro por agradecimiento a sus servicios. Belgrano moriría el 20 de Junio de 1829 a las siete de la mañana. En su autopsia, efectuada antes de embalsamar su cuerpo ´por los doctores Sullivan y Readhead, se determinó la existencia de una cantidad apreciable de líquido intraabdominal, denominado ascitis.
El hígado se hallaba aumentado de tamaño y con proceso de cirrosis avanzada, los riñones afectados y endurecidos y el corazón agrandado. Algunos autores, entre los cuales se cuentan Molinari,Dreyer,Timparo y García Dadoni, han llegado a la conclusión que Belgrano padeció de un carcinoma hepatocelular, con múltiples metástasis, ictericia y cirrosis concomitante. De esta forma finaliza la existencia de uno de los próceres mas puros de la Revolución de Mayo, artífice de nuestra bandera y autor de triunfos que posibilitaron la supervivencia de esta misma Revolución . No obstante estas afecciones aquí citadas , Belgrano no faltó jamás al llamado del deber de consolidar la libertad de la Patria y luchar a veces en las más penosas condiciones físicas en marchas y batallas que sirvieron para consolidar las ideas de libertad y revolución de nuestros héroes más puros .
Por Armando Pérez de Nucci
Doctor en Medicina y en Filosofía.
Miembro de la Academia Nacional de la Historia