BUENOS AIRES- Con el gol de Lisandro López en Sarandí y, por el empate de
Tigre,
Arsenal se consagró campeón.
Será la primera vez en la historia que el campeón no será tapa de los diarios.
El título de Arsenal tiene menos trascendencia que otros por lo que se
vivió en la pelea de los descensos, que tuvo a San Lorenzo como
principal protagonista. ¿Le importará a algún hincha? Claro que no. ¿Y a
la familia Grondona? Mucho menos.
Arsenal se consagró campeón del torneo Clausura por primera vez en su historia tras vencer 1 a 0 a Belgrano.
El equipo de Gustavo Alfaro no lució, pero supo cómo jugar cada partido. Es una máquina que saca provecho en los detalles, que se hace fuerte en el orden, la entrega y la practicidad. Fue de menor a mayor y se metió medio título en el bolsillo tras la gran victoria en la Bombonera ante Boca, la fecha pasada, por 3 a 0.
Ante Belgrano exhibió las mismas virtudes que durante las 19 fechas,
de las que cosechó 38 puntos (el campeón con menos unidades de la
historia sigue siendo el Newell´s de Gallego, con 36). Hizo un gol, por
intermedio de Lisandro López, uno de los grandes jugadores
de este equipo, y se cerró. Después, casi no se complicó, mientras
escuchaba que las derrotas de Tigre ante Independiente y de Boca ante
All Boys lo depositaban en la gloria.
No será un campeón recordado porque, pese a que fue efectivo, nunca se destacó por su buen juego. Es la historia de un club humilde que cumplió casi una proeza, un milagro. El club de los Grondona, amos del fútbol argentino, al fin, festeja un título impensado para un equipo con 55 años de historia, poca trascendencia y poca gente. El fútbol, a veces, no encuentra explicaciones a este tipo de vencedores.(Especial

)