NEUQUÉN- Es en base a los resultados que arrojaron los análisis que
realizaron los científicos de Nueva Zelanda y el Reino Unido en Villa La
Angostura.
Dentro de toda catástrofe natural hay un lado positivo. La
erupción del Puyehue trajo en lugares llenos de colores el monocromático del
gris, mucha lucha, depresiones, pérdidas de trabajo, etc.; pero también el
aspecto positivo parece estar en que la erupción transcurrió en junio, antes de
empezar la temporada invernal.
Tomando como base un informe que elaboraron los investigadores de Nueva Zelanda
y el Reino Unido sobre las repercusiones de la erupción volcánica, habría sido
alarmante que el mismo proceso se hubiera dado en los meses del verano, sobre
todo enero y febrero.
Esto se debe al particulado fino, que habría arrojado parámetros de ceniza
en aire muy por encima de lo que marca como máximo tolerable la Organización
Mundial de la Salud. Es oportuno destacar que siempre existió esa sospecha,
pero los resultados de las mediciones periódicas del aire no fueron divulgados
durante los meses de temporada alta estival.
Asimismo y de acuerdo a lo que consigna diario Andino, el informe
revela que “la erupción volcánica llevó al límite las serias falencias que
posee Villa La Angostura debido a las décadas de desinversión y deficiencias
estructurales”. Asimismo, hubo serias observaciones respecto de la calidad del
agua.
Las conclusiones fueron expuestas ante las autoridades de la localidad junto
con una serie de observaciones que realizaron respecto de las repercusiones que
podrían tener en el mediano y largo plazo, las cenizas removidas y depositadas
en los centros de acopio. Según los científicos internacionales, podrían ser un
factor de contaminación.
Cabe recordar que los estudios sobre la composición de la ceniza, realizados
oportunamente, arrojaron que no es tóxica.
En otro orden, también se hizo hincapié en las falencias que presentaron las
instituciones durante la erupción y destacó que esas falencias fueron cubiertas
por los aspectos individuales. “Eso provocó que se generen vacíos de
información desde las instituciones y obligó a los responsables locales a
mantenerse trabajando con las hipótesis de máximas”.
Qué se informó oficialmente. En el parte oficial de prensa difundido sobre
la exposición de los resultados de estos trabajos, se señala: “Una de
nuestras primeras y fundamentales inquietudes era saber hasta que punto las
cenizas podrían afectar la salud de los pobladores dada su presencia en el aire
y en la red de agua potable” comenzó la vulcanóloga Valeria Outes, quién mostró
como todos los resultados obtenidos probaron que la misma no sería afectada.
Destacó la colaboración de numerosas instituciones internacionales que
colaboraron con los estudios, destacando los neozelandeses quienes, a causa su
latitud y similitudes geológicas y medioambientales, pusieron al servicio todas
sus herramientas y conocimientos.
Durante la jornada de trabajo organizada por Protección Civil de Villa la
Angostura y realizada en la Casa de la Cultura, Outes, profesional del
Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente
(INIBIOMA/CONICET-UNCO), también analizó cómo ciertas cuestiones estructurales
incidieron en los trabajos realizados: “la erupción desnudó la precariedad de
toda la red de agua potable y cómo las líneas de tensión eléctricas fueron
afectadas muestra la conveniencia de que las mismas se encuentren soterradas. Nuestros
colegas en Nueva Zelanda resaltaron la fuerza de éste pueblo para reponerse
ante estas adversidades y cómo ciertas cosas terminaron por ser positivas al
facilitar los trabajos que debían hacerse”.
Los resultados y las conclusiones fueron expuestas. Como en todo proceso
comunicacional los receptores de la información la interpretan y la decodifican
de acuerdo a intereses y roles institucionales que nunca pueden quedar al
margen. Este parece ser uno de esos casos...
Minuto Neuquén