La huelga agraria tuvo la virtud de levantar a más de cien mil colonos en Santa Fe, primero, y sucesivamente en el resto del país
ARGENTINA.- Se conoce como el "Grito de Alcorta" a la primera protesta agraria realizada en la República Argentina en 1912.
El 1° de agosto, en la asamblea, los agricultores conforman la Federación Agraria Argentina, cuya finalidad principal sería:
“(…) conseguir por todos los medios lícitos la mejora de la situación de los trabajadores del campo, solidarizando sus esfuerzos, a fin de que las energías de todos, defiendan los derechos de cada uno.”
Palabras del Dr. Netri. En “La Prensa”, 6 de agosto de 1912.
El 15 de agosto, en una nueva asamblea, se aprueban los estatutos para la Federación Agraria Argentina redactados por algunos de los agricultores, y Antonio Noguera es designado presidente del Comité central. El Dr. Francisco Netri ocupa el lugar de asesor letrado. De Alcorta participan del Comité Central Francisco Bulzani, como Primer Vocal Titular, y Francisco Perugini, como Prosecretario
En el número 1 del Boletín Oficial de la Federación Agraria Argentina, dice el Dr. Netri:
“El grito de rebelión proclamado en Alcorta el 25 de junio ppdo., está por cerrar una página de las más hermosas del histórico movimiento. La huelga agraria que ha tenido la virtud de levantar a más de cien mil colonos en Santa Fe, primero, y sucesivamente en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y territorio de La Pampa, puede decirse que está terminada después de tres meses de sacrificios, heroicamente soportados por los cultivadores de la tierra.”
En Grela, P.: “El grito de Alcorta. Historia de la rebelión campesina de 1912”; Ed. Tierra nuestra, 2ª edición, 1997. pág. 67.
Sobre fines de septiembre de 1912, todos los agricultores habían vuelto al trabajo. Habían obtenido ciertas mejoras: el 28 % de la cosecha, en parva y troja y como salga, el 6 % de la chacra para pastoreo, libertades para contratar máquinas, para comprar y para vender, contratos con una duración de tres años…
La pampa gringa comenzaba a retomar su tranquilidad, la tierra volvía a ser roturada, la solución parecía haber llegado. Sin embargo, en poco tiempo la alegría del triunfo comenzó a desvanecerse: no se dictó una ley de arrendamientos, y, por lo tanto, en poco más de un año, los contratos abusivos resurgieron en todos lados.
Los colonos volvieron a movilizarse, una y otra vez, ahora exigiendo la promulgación de esa ley, reclamando el amparo del Estado, pidiendo protección frente a la explotación.
Pero ahora unidos, agrupados, acompañados
“Si aún fracasando en sus solicitaciones actuales de mejoramiento, volvieran los colonos sobre el arado, ¿podría decirse que habrían perdido el éxito de la causa que proclaman? De ninguna manera. El hecho natural de paro, es una incidencia de la gran batalla del resurgimiento en que se ha empeñado el colono. Su principal triunfo consiste en haber demostrado que «posee y ejerce» su conciencia, por decirlo así, y que ha sido capaz de solidarizarse colectivamente, inspirado en manos ideales de lucha para el mejoramiento de la vida agraria nacional, tan injustamente olvidada por todos, a pesar de las continuas solicitaciones de la prensa.”