Estos son los verdaderos gorilas, no ideológicos sino biológicos cuya única habilidad reside en imponer su derecho de las bestias
ARGENTINA.- Amigo lector; otra vez atruena el bombo sindicalista sacando del letargo a esta anodina política argentina. Lo mismo que en la selva, el tam-tam anuncia que los simios se han pintado el rostro para la guerra y salen a ganar las calles que transitamos la gente decente haciendo con total impunidad un desafiante ejercicio de la fuerza bruta.
Sí, señor; ahí van las hordas de Hugo Moyano, ese camionero que ha cursado todos los grados exigidos para doctorarse en apriete y vandalismo público a la cabeza del más estremecedor desfile de saurios vociferando consignas politicoides y pseudosociales.
Irrespetuoso hasta del derecho a huelga, no recurre a los principios de la Constitución sino a su “Manual del facineroso” donde convoca al “paro ” desde un estudio de televisión. Sabe este maula de Moyano que la medida anunciada no tiene otro objetivo que chantajear al Gobierno de su ahora enemiga Cristina Kirchner buscando generar el caos y la violencia. Un babuino con carné acostumbrado a circular siempre por la mano izquierda.
Lejanos han quedado los tiempos en que descosía las rutas argentinas transpirando la camiseta al comando de su camión este Moyano, hoy devenido en próspero empresario y con ínfulas de parecerse a la gente de bien comprando propiedades en exclusivos lugares como la quinta con más de una hectárea de terreno en el Barrio Parque Leloir, donde reúne a su zoológico que arriba en lujosas camioneta 4x4, con su perímetro protegido, como corresponde a un mafioso de ley por 5 o 6 matones que pagan los que trabajan decentemente.
Mientras reclama que los trabajadores paguen menos impuestos él adquiere la emblemática estancia “San Ignacio” en Henderson, pecado social de la familia Naón Pirovano el dejar ese magnífico casco en las manos de este troglodita que debiera explicar cómo hizo para pagar el mínimo de U$S 4.000.000; sí cuatro millones de dólares que vale promedio un campo en ese lugar; como también el campo ubicado en Tres Sargentos y sus dos 2.000 prósperas hectáreas de cultivo.
Estos son los verdaderos gorilas, no ideológicos sino biológicos cuya única habilidad reside en imponer su derecho de las bestias; tan corruptos como ineptos para evaluar el daño que generan al país
Aliado ahora este Moyano de Daniel Scioli, ese muñeco “Kent” de quien ha venido a ser ahora su mano derecha en su más literal sentido, justamente en estos días cuando el náutico vendedor de artículos del hogar de Scioli viajó a Italia a realizarse chapa y pintura en su brazo derecho; un lujo que ni el “Hombre nuclear” se daba, a quien por cierto debiera pedirle su ojo también para mirar más allá lo que se está viniendo y sus piernas para salir corriendo.
Estos paros y movilizaciones exceden la etiqueta mentirosa de “protesta social” para ser un secuestro que convierte al ciudadano honesto y verdaderamente trabajador en rehén de las apetencias de poder de este forajido de Moyano que junto a los otros malandras que se hacen llamar dirigentes obreros ostentan el triste récord de haber cortado en lo que va de este año 484 veces las calles.
Ilógico y contradictorio este espécimen, émulo de Jimmy Hoffa, creador de la famosa frase “Clarín miente”, y ahora convertido en el vocero favorito de ese grupo mediático que pone y saca Presidentes a su antojo.
Lejos han quedado aquellos sindicalistas como Lorenzo Miguel o Saúl Ubaldini que imponían sus manos para beneficiar a los suyos parando fábricas y apretando, sí, es verdad, pero nunca cortando rutas. Más lejos todavía está este impresentable de Moyano de jugarse la vida como hiciera un Augusto Vandor o ese insigne mártir del sindicalismo, José Ignacio Rucci.
Este Moyano es apenas un aprendiz de bravucón que apoya su poder sobre la corte de sindicalistas obsecuentes y genuflexos, mientras su progenie de antropoides no sólo patotea impunemente a sociedad argentina sino que le debe explicaciones a la Justicia sobre varios hechos de conocimiento público, como la dudosa muerte de su nuera en un quirófano del Sanatorio de Camioneros, o la sospechosa muerte del número uno del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, Abel Berlioz!, la caja más importante del interior del país de los camioneros, donde el mismo diario Clarín que hoy es su aliado lo dibujó con sangre en las manos, que le valiera una demanda que seguramente –como las cosas hace este individuo- será arreglada “extrajudicialmente”.

Por José de Álzaga
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Nació el 25 de mayo de 1955. Egresó con el Título de Licenciado en Historia de la Universidad de El Salvador. Cursó luego la Licenciatura en Filosofía en la Universidad de Navarra, España. Ejerció la docencia en prestigiosos Colegios de la Ciudad de Buenos Aires. Posee títulos de posgrado otorgados por la Universidad de Boston. Actualmente está dedicado a la investigación del impacto social de las ideas posmodernas en la Cultura Occidental
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