DON LUIS ARTURO TORINO
UN ENFOQUE SALTEÑO DE
LA LIGA DEL NORTE CONTRA
ROSAS
Luis Arturo Torino, es un historiador, nacido en esta provincia y que ha dedicado parte de su quehacer a la investigación de la historia, disciplina esta tan importante para nuestra sociedad, pues ella resume todas las inquietudes y la lucha por mantener las ideas que hicieron la argentinidad. Con sus aciertos y sus equivocaciones, sus protagonistas hicieron la figura plena de la República.
En esta nota haremos una breve síntesis de su libro “UN ENFOQUE SALTEÑO DE LA LIGA DEL NORTE CONTRA ROSAS”.
Luis Arturo Torino
es Académico de Número del Instituto Güemesiano de Salta, Académico de Número del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta.
Otras obras publicadas son
: Semblanzas del Coronel Juan José de Moldes. Los Gorritis de la Gesta Güemesiana, El Coronel Don Luis Burela y la Gesta de Güemes, y La Invasión de Felipe Varela y el Gobierno de Don Sixto Ovejero
Torino hace su narración desde su perspectiva de salteño, en el enfrentamiento que tuvieron las provincias del norte, para liberarse de la dictadura de un hombre, para quién la vida de sus semejantes estaba al margen de sus ambiciones, donde los degolladores hacían su agosto con la anuencia de la máxima autoridad de la República, al punto que uno de ellos, un hombre llamado
Argumedo se atrevió a confesar que, siendo hijo de un comandante entrerriano decía: “Mi padre me enseñó a degollar. La primera volada me la dio cuando tenía 14 años. Al principio cuesta y uno se embadurna entero. Pero después se hace baquiano”. Otro decía: “Degoyálo al chancho y removéle el cuchillo”. Esto quería decir que le clavara el cuchillo en la garganta, hacia abajo, y le hurgara la herida hasta verlo morir”.
Esta situación y este oscuro personaje, al entender de gran parte de la nación argentina, es la figura que Luis Arturo Torino intenta, desde su óptica de hombre del interior, comprender-si es que se puede-, colocándose en la piel de quienes le combatieron, en una patriada lamentablemente muy corta, pues abarcó nada más que los años 1840- 1841, cuando ya la sangre argentina corría a torrentes a lo largo y a lo ancho del país. Torino en este libro toma una posición muy firme, como corresponde a un hombre del interior.
Comienza el autor historiando los prolegómenos del
“Protectorado del Norte” ejercido por el General Heredia, y la
“Guerra de la Confederación Argentina” contra Bolivia, más específicamente contra el
Mariscal Santa Cruz.
Continúan sus comentarios haciendo conocer al lector que habiéndose producido el asesinato en
Barranca Yaco, el interior había quedado desprotegido, sin la presencia de un caudillo de la talla de Quiroga, asumiendo Rosas esa facultades para aherrojar las autonomías provinciales, poniendo un gobernador complaciente a sus dictados, en la ciudad de Córdoba para anular así la influencia del caudillo Estanislao López.
El General Heredia era un hombre ilustrado, nacido en la ciudad de Tucumán provincia esta donde llegara a ser su Gobernador. Fue graduado en la Universidad de Córdoba de Licenciado y doctor en Teología en el año 1808. Dio sus primeras clases de latín a
Juan Bautista Alberdi, ayudándole mientras estudiaba en Buenos Aires. Heredia tuvo gran protagonismo en nuestro norte, casándose en esta provincia de Salta con
doña Juana Cornejo, hija del Coronel don
Juan José Cornejo y de
doña Getrudis Medeyros, famosa heroína de la independencia.
Desfilan por la historia de la época personajes célebres como
don Pablo Latorre, Rudecindo Alvarado, don Javier López,-tucumano- y archienemigo de Heredia.
Don José M. Saravia, el Brigadier General don Pablo Alemán de significativas presencias dentro de la historia del norte y de la historia nacional.
Para nuestro investigador, el protectorado de Heredia fue nefasto dado que bajo su mandato- según sus propias palabras- y debido a su instigación es que se separa la provincia de Jujuy de la mano de
José María Fascio, se anexó Colalao del Valle a Tucumán, se perdió para siempre Santa María que quedó en poder de Catamarca, no pudiendo recuperar la provincia de Tarija.
Sobreviene luego, muy bien descripta y con enjundia, la Guerra contra el Mariscal Santa Cruz, y por lo tanto el agravamiento de las relaciones con Bolivia y la consecuente declaración de guerra, además de su nombramiento como Brigadier General del Ejército Confederado Argentino. Este nombramiento asegura el autor, se debió a Juan Manuel de Rosas.
La historia fluye plena de matices diferentes, con encuentros y desencuentros, hasta desembocar en la disolución de Ejército, y el regreso de Heredia a Tucumán, donde es asesinado muy cerca de la localidad de Lules y en presencia de su hijo.
La historia sigue en su incesante devenir, y el autor puntualiza su relato en los acontecimientos que llevaron a la constitución de la
Liga del Norte contra Rosas, donde se pone de manifiesto la
Misión Duboué, enviado por el presidente uruguayo
Fructuoso Rivera para que las provincias marginen a Rosas o al menos sean neutrales en el conflicto del litoral.
La provincia de Salta en su artículo primero dice:
“La Provincia de Salta desconoce en el tirano Rosas, el carácter de Gobernador y Capitán General de la benemérita provincia de Buenos Aires, y en consecuencia queda destituido desde esta fecha de las facultades que ella le confirió, para mantener la paz, guerra y RE de la República”.
Este libro, está tan bien documentado que, sus páginas corren sin que el lector pueda darse cuenta de lo mucho que avanza. Y es de esta manera que arribamos a la Guerra Civil de 1840-1841.
Dice Torino en lo que respecta a la muerte de Marco Avellaneda:
“Con la sangre vertida en Famaillá, la Coalición del Norte contra Rosas dejó de existir”. Luego de escabrosas alternativas y defecciones de un patibulario
Sandoval, Marco Avellaneda es ajusticiado junto a Vilela, Casas, Suárez y Espejo. Sus verdugos fueron seis soldados que cuchillo en mano cercenaron sus cabezas. Un feroz asesino,
el Capitán Bernardino Olid, sacó del cuerpo de Avellaneda un pedazo de piel, con el objeto de hacerse unas maneas. Su cabeza, acomodada en un cajón con sal fue remitida a Tucumán, con la orden de exhibirla en una pica a la altura de un hombre, en la plaza principal de la ciudad, pero una abnegada patriota,
doña Fortunata García de García, al amparo de las sombras de la noche, sustrajo este macabro despojo, para entregarlo a sus familiares, a fin de que le dieran cristiana sepultura.
La acción de la Liga fracasó lamentablemente con elevado costo de vidas, lo que acrecentó la dependencia de las provincias interiores a manos de la Metrópoli. Las provincias, especialmente Salta, no se habían repuesto aún de las guerras de la independencia, cuando el fracaso de la Liga deja los estados provinciales a merced, como decíamos, de la voracidad del puerto. Esta antinomia aún no se ha superado, pues en la práctica constituimos dos países diferentes, con culturas diferentes, conquista y colonización diferentes, y porqué no decirlo con una conformación social distinta. Seguimos dependiendo de que Buenos Aires bendiga a las provincias con su vara mágica.
Luis Arturo Torino en el capítulo EPÍLOGO Y CONSECUENCIAS dice:
“La guerra nacional promovida por la Liga del Norte contra la absorción porteña y su máxima expresión: el rosismo significó un
profundo trauma para esa región de la República Argentina, porque a pesar de las causas que se invocaban eran irrefutablemente legítimas, los resultados militares fueron insuficientes en relación a sus aspiraciones. El Norte fue vencido y no tuvo otro remedio que soportar lo que irónicamente se llamaba a sí misma “Federación rosista”. Los nuevos gobiernos que se erigieron sobre las ruinas de los anteriores, no podían ser sino de signo rosista
…”.
Este trabajo muy meritorio por cierto, pleno de documentos desempolvados, se encasilla en la óptica de un genuino representante de nuestro norte, además descendiente de algunos de los protagonistas de esta historia.
Por el Dr. Ricardo Federico Mena
para

Currículum abreviado del Dr. Federico Mena
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires,
entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con
EL INTRANSIGENTE en su columna
“Las Calles de Salta y sus Nombres