POR JORGE FONTEVECCHIA PARA PERFIL

Evanescencia emocional

Hay un gen misógino en la sociedad argentina con el que la Presidenta tiene que convivir. Es injusto quedarse con una foto desencajada

  • domingo, 01/07/2012 | 09:22 hs
La Presidenta de la Nación en su creciente retórica gestual refleja tensiones sintomáticas.
BUENOS AIRES.- Pocas veces la psicología fue tan importante para la política. Y no porque lo haya sido poco en el pasado: Argentina fue muchas veces un país políticamente enloquecido. Lo es ahora porque todo el poder está concentrado en una sola persona, viuda, con un vicepresidente políticamente discapacitado, un jefe de Gabinete anónimo, ministros sin autonomía y un partido de gobierno vacío.

Por ejemplo, hace un año Scioli aceptó a Mariotto de vice confiado en que no le “incendiarían la provincia” porque también se dañaría el Gobierno nacional. Hoy, debe preguntarse si no es posible que Cristina lo odie tanto como para estar dispuesta a producirse algo de dolor a sí misma.

Hay un gen misógino en la sociedad argentina con el que la Presidenta tiene que convivir. Ser loca es la acusación paradigmática para las mujeres (la Inquisición quemaba brujas, no brujos). Pero a los prejuicios, Cristina aporta sus propias acciones con una verborragia cada vez más extendida y una gestualidad facial crecientemente llamativa. La lucha contra los años crea rictus artificiales pero la Presidenta tiene algunas expresiones que no parecen surgir de la superficie del cuerpo, sino reflejar cuestiones más hondas del orden de las creencias y los deseos.

Es injusto quedarse con una foto desencajada. Cualquiera que estuviera todo el tiempo rodeada de cámaras caería en algún momento en una imagen poco feliz como la que acompaña esta columna. Pero no es tan sólo su rostro o la entonación de su voz lo que alimenta las desconfianzas. Sus dichos –entre varios otros últimos–  sobre que en Europa sus colegas no pueden creer que en Argentina se den aumentos del 20%, como si fuera un elogio al país y su gestión, intranquilizó a la mayoría.

La extracción de su tiroides agrega argumentos a quienes quieren ver que “algo pasó” con la capacidad de entendimiento de la Presidenta, sumado a quienes ya desde antes les resultaba verosímil que padeciera tendencias bipolares. Parte de esas convicciones son alentadas por la inexistencia de una oposición, institucionalizada electoralmente, que genere razonables expectativas de cambio por la lógica de una competencia política por una oferta superadora. Les queda sólo la posibilidad de imaginar una implosión de la propia Presidenta.

El libro Psychology of economics decisions, publicado por la editorial de la Universidad de Oxford, explica el fenómeno de la evanescencia emocional y por qué las personas no pueden estar eufóricas o disfóricas demasiado tiempo. “Los seres humanos –dice– fuimos construidos de una manera que limita la duración de las experiencias emocionales”.

La evanescencia sería funcional a la necesidad de reducir el poder emocional que los acontecimientos tienen sobre nosotros. Cuando ocurre algo de mucha intensidad, nuestro aparato cognitivo trata de explicarlo para transformarlo en algo previsible. Se “ordinariza” al suceso para quitarle su poder emocional y permitir al organismo recuperarse más rápidamente de su efectos.

Tiene lógica: “Un evento pierde algo de su poder emocional cuando se experimenta en varias ocasiones, ya que establece una nueva comparación de nivel; las personas se adaptan a experiencias repetidas de un mismo acontecimiento”. Una simplificación diría que Scioli puede resistir, sin padecer las consecuencias, un contexto de presiones donde otro político ya habría renunciado, porque comparado con las emociones negativas a las que lo expuso la pérdida de su brazo, no resultan tan intolerables. En términos del libro: “Lo que parece ordinario y predecible provoca una reacción emocional menos intensa que lo que parece novedoso e impredecible”.

La existencia de un sistema inmunológico psicológico también conlleva una mala noticia. Los efectos de los acontecimientos emocionales positivos desaparecen con la misma rapidez. Algo aplicable a la relación de Cristina con Camioneros sería el olvido de los aumentos de sueldos reales en los años de bonanza.

La tesis del libro es que el mecanismo emocional es homeostático, como en el caso de la alimentación (“la felicidad es como la comida”), y en casos más extremos sería alostático, como el de la presión arterial. “Las personas están motivadas a ingerir alimentos, pero al hacerlo el cuerpo humano activa una serie de mecanismos diseñados para minimizar su impacto, por ejemplo la secreción de insulina para reducir la cantidad de azúcar en la sangre. Así como las personas aprenden a tolerar la administración de drogas peligrosas, aprenden a tolerar la ingesta de alimentos.”

El sistema que controla la presión arterial es aún más sofisticado. El homeostático “corta” en un  punto de ajuste óptimo único, el alostático lo mantiene dentro de un rango variable, en función de las demandas ambientales y la de la propia actividad (más en estado de euforia o haciendo ejercicio, por ejemplo).

Quizás Cristina y Scioli tengan su sistema alostático acostumbrado a procesar emociones de una extraordinaria intensidad como si se tratasen de eventos ordinarios y repetitivos. Faltaría ver si el sistema alostático de los empleados estatales de la provincia de Buenos Aires puede acostumbrarse a digerir dosis crecientes de presión.

Por Jorge Fontevecchia
Para Perfil
 

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Comentarios (6)

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Con el cuero picoteao, rajé | 03/07/2012 | 14:54 |
Carina, Miguel, Alberto, Alejandro y Eduard, la verdad que leo en parte lo que dicen y me dan pena, de verdad, no me gustaría estar en ese lugar, cuando yá nada les queda para decir, escribir con alguna coherencia, solo insultos, debe ser triste de saber que esperaban con alguna ansiedad el mes de octubre del 2011 y se queden con las manos vacías, aunque creo que yá estaban muertos de antemano, muerte anunciada. Ustedes deben haber sido testigos de algún moribundo, lo que menos quieren es que le tengan lástima, que los visiten, los deudos se ponen anteojos oscuros, eso yo también pienso, etc . Yó los respeto, tienen luto por lo menos hasta el 2024, pero déjensen de jeringuiar,. Me hace acordar a la letra de un tango, ...flaca tres cuarto de cogote una percha en el escote bajo la nuez............. ...el cuero picoteao.. yo que no aguanto más al verla asíiiii, rajé pa no llorar... chin chin los miren con lástima, que les tengan aprehención,, a veces no quieren que los visiten
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carina | 02/07/2012 | 13:16 |
QUE HORRIBLEEEEEE!!!!
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miguel j | 01/07/2012 | 13:37 |
miguel j; Por lo que leí y lo que pasa hoy en nuestro país, descontrolado social y económicamente, si fuera por la señora Presidente, creo o mejor dicho estoy seguro, hoy presentaría su renuncia a la Presidencia y si no lo hace es por las presiones de todo tipo que debe recibir de su entono llenos de corruptos, que quizás saben mucha cosas non santas de ellos, los K.
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Alberto | 01/07/2012 | 11:59 |
Cualquiera que tenga un mìnimo de observaciòn - y haga a un lado el fanatismo genuflexo , puede notar la mirada dura, frìa, casi de àspid, y los rictus que traducen odio visceral, adornados con esos labios inflados por el botox. Es lo que se aprecia en cada discurso que lanza como dardo envenenado. Todos, son gestos que traducen la impotencia por no poder destruir - en un segundo - enemigos reales o imaginarios. Me imaginè la amplia e interminable sonrisa que reemplazarìa a esos gestos, si los enemigos aparecieran colgados de un àrbol como por arte de magia.
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alejandro | 01/07/2012 | 11:39 |
LO QUE PASA ES QUE SE ACABO EL CUENTITO DE HADAS Y SE VIENE LA EPOCA DE VACAS FLACAS
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eduard | 01/07/2012 | 10:32 |
Hs. 10:32 - Ha, bueno, ahora entiendo un poco mas sobre la capacidad de los ciudadanos en ir aceptando, en este desarrollo de nuestra vida cívica a la lacra de la CORPO política, que SIN DUDA, en un análisis objetivo, cada día es peor. Entiendo ahora, la capacidad que va adquiriendo el ciudadano argentino, cuando día a día ve que los funcionarios, son cada vez mas corruptos, y sin embargo los seguimos tolerando. Por un lado es la un pensamiento racional del ciudadano en querer vivir en una situación institucionalmente estable, es decir de alguna forma queremos mantener la continuidad de las instituciones republicanas en función de lograr una cierta tranquilidad y por el otro, lo que dice el artículo, la ganancia de una capacidad de aguante del ciudadano, en ir aceptando gradualmente, políticos mas dañinos y corruptos. En esta cuestión, cierto es que antes los funcionarios, se conformaban con quedarse con unos pesos de mas, hoy se quieren convertir en multimillonarios y los ciudadanos aguantan. SE VA HA ACABAR.

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