UNA INVESTIGACION DEL DR. RICARDO FEDERICO MENA

Las calles de Salta y sus nombres: Ciudad de Esteco

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican

  • miércoles, 18/07/2012 | 22:01 hs
Estación de Esteco

                                    

         CALLE CIUDAD DE ESTECO 



         UBICADA SEGÚN PLANO GUÍA MILENIUM 


 
                       Nº 17 B4-C 4- 18 D1- 19 B2








La ciudad de Nuestra Señora de Esteco fue fundada por don Diego Pacheco en el año 1567. Partió Diego Pacheco desde la ciudad de Potosí, habiéndose detenido en la localidad de Talima, de los Chichas, jurisdicción de los Charcas con fecha 1/7/1567, e hizo cuenta de los suministros efectuados a los conquistadores que lo acompañaban (Roberto Levillier “Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán”- citado por don Jorge Lima González Bonorino-



Este último autor da una larga lista de conquistadores que acompañaron a Diego Pacheco. De ellos solamente nombraremos algunos, de gran conocimiento por parte de los genealogistas e historiadores: Alonso Martín de Monroy, Bernabé García de Valdez, Hernán Mejía de Miraval, Pedro Núñez Roldán, Juan Pérez Moreno, Francisco de Quiñones, Gonzalo Sánchez Garzón, Pedro de Vargas, Juan Fernández de Castro, entre otros no menos destacados. Lima comenta que Levillier se extraña que, en 1585, vecinos de Santiago del Estero, al efectuar su Probanza de Servicios, mencionaban haber asistido a la fundación de Talavera de Esteco, advirtiendo que, dichos conquistadores no figuraban en la lista de Pacheco. Esta lista como dijéramos, fue confeccionada en Talima, y figuraban sólo a quienes se les suministraban pertrechos de guerra, (caballos, cotas, lanzas, celadas, arcabuces, pecho e hijadas) de manera que, cabe la posibilidad de que aquellos vecinos se hayan incorporado en el trayecto o bien no le fueron suministrados los mencionados pertrechos. Gonzalo y Gregorio Sánchez Garzón que figuran en la fundación de Esteco, partieron junto a otros desde la ciudad de Santiago del Estero.



Una vez llegado el contingente fundacional a Nuestra señora de Talavera el 4-3-1582, el Gobernador mandó hacer todos los actos posesorios y alardes de guerra estilados y de forma. El mismo gobernador (Lerma) según cita Lima, agregó a los pertrechos otorgados a los conquistadores: “cuatro caballos regalados para la guerra, diez caballos de carga, tres criados con sus armas y caballos y aderezos de guerra, un tiro de artillería de bronce con dos cámaras, dos botijas peruleras de de pólvora y quince libras de polvorín, seis arrobas de plomo sin la pólvora, y alguna munición de plomo que hubo de los bienes del anterior Gobernador, Gonzalo de Abreu. Algunos conquistadores agregaron más cosas a las que traían, como Tristán de Tejeda, Rui Díaz de Guzmán, Juan Fajardo, Bartolomé Valero, entre otros varios.



Al poco tiempo de fundada la ciudad de San Felipe de Lerma, Pedro Sotelo de Narváez visitó las ciudades de la gobernación y efectuó una relación de su viaje al Licenciado Cepeda, Presidente de de la Real Audiencia de la Plata
(Levillier, Nueva Crónica…), quien transcribe lo siguiente, referido a Nuestra Señora de Talavera: “Esta ciudad está a cincuenta leguas de Santiago del Estero, el río Salado que hemos dicho arriba, camino que se acostumbra ahora para el Pirú. Tendrá cuarenta vecinos encomenderos de indios…Servirán a estos vecinos seis o siete mil indios tonocotés y lules. (…)



Las autoridades de la flamante fundación en el año 1585, fueron: Tnte. de Gobernador y Justicia Mayor, Bernabé García de Valdez. Alcaldes Ordinarios, Pedro de Cobos y Lorenzo Rodríguez. Regidores, Cristóbal López, Alonso García de Salas, Juan del Sueldo, Juan Navarro y Tomé del Castillo. Oficial de la Real Hacienda, Miguel Moreno, y Alguacil Mayor Pedro Gómez.



En 1634 el obispo Maldonado realiza una recorrida por las distintas ciudades de su jurisdicción en la Gobernación del Tucumán, emitiendo respecto a la ciudad de Nuestra Señora de Talavera( Esteco) el siguiente informe: “Pasé a la ciudad de Esteco habiendo estado cuatro meses en las otras dos de Salta y Jujui (sic). Esta ciudad tendrá 30 casas y en todo su distrito casi dos mil ánimas, muy pocos indios. Caense muertos de repente cada día, todos macilentos; las cofradías y cosas sagradas tan sin respeto que es menester andar a palos para que (sic) tienen las varas del santísimo Sacramento, cuando salí del templo es muy bueno, más prevenida la sacristía. Bien muestra Dios el enojo que tiene con esta ciudad y en sus castigos la gravedad de las culpas, peste continua, sapos culebras, tigres, un monte toda la ciudad y los mayores temblores que yo he visto en las Indias. No la he acabado de visitar. De aquí paso al valle…” (Evidentemente la situación de los primeros tiempos había cambiado abruptamente).



Don Juan Ramírez de Velazco que reemplazó a Hernando de Lerma en la Gobernación del Tucumán, decidió erigir otro pueblo sobre la ruta del Alto Perú al Tucumán y casi en la confluencia del Río Pasaje -luego denominado Juramento durante independización del país-, y el Río Piedras; estableció allí en 1592 la nueva población de Madrid de las Juntas, un poco más al este de la localidad de Río Piedras en el departamento de Metán, de nuestra ciudad de Salta. Los habitantes de Talavera y de Madrid de Las Juntas por la falta de protección contra los ataques reiterados de los indígenas, elevaron sus quejas a la Real Audiencia de Charcas, la que habilitó al nuevo Gobernador don Alonso de Rivera a reunir ambos poblados en uno solo. La nueva fundación se realizó en el año 1609 y a la nueva Villa se la denominó Talavera de Madrid. El primer gobernante fue el celebérrimo Juan Gregorio Bazán, tronco fundamental de numerosas familias patricias argentinas. Batió a los indígenas, parceló las tierras, estableció colonias, abrió canales de riego, transformando a Esteco en una ciudad próspera y rica, con un alto grado de refinamiento en las costumbres, que habrían de devenir en un derroche de lujo y de riquezas.




En 1671 el Gobernador Mercado y Villacorta levantó allí un presidio con una dotación militar permanente. Se convirtió en la ciudad más importante, con mayor número de población y además en la más orgullosa, liberal, y viciosa de la provincia del Tucumán. El 13 de setiembre de 1692, se produjo el violento terremoto que marcó el fin de sus días dando lugar a la leyenda de La Mujer de Piedra que se repite de generación en generación.



Antiguamente la ciudad de Esteco según cuenta la leyenda fue la más rica y poderosa de las ciudades que se establecieron en el norte del país. Según cuentan las crónicas se levantaba en un suelo fértil y muy hermoso de esta provincia. Se contaba asimismo que sus edificios resplandecían cubiertos de oro y plata y sus habitantes estaban orgullosos de tales conquistas, haciendo manifestación constante de lujo desmedido, quizá con soberbia, ostentación y pecaminoso derroche. Tal era su orgullo que nada se rescataba y todo se tiraba; solamente se vivía para la vanidad, el ocio y el placer, mezquino, insolentes con los pobres y sin caridad para con sus esclavos.



Cuenta esta leyenda que un día, un viejo misionero entró en la ciudad para redimirla. Pidió limosna de puerta en puerta y nadie lo socorrió. Sólo una mujer muy pobre que vivía en las afueras de la ciudad con un hijo pequeño, dio de comer al peregrino a pesar de su pobreza.



El misionero predicó desde el púlpito la necesidad de volver a las costumbres sencillas y puras, de practicar la caridad, de ser humildes y generosos, y todo el mundo hizo burlas de tales pretensiones. Predijo, entonces, que si la población no daba pruebas de enmienda, la ciudad sería destruida por un terremoto. La mofa fue general y la palabra terremoto se mezcló a los chistes más atrevidos. Pedían, por ejemplo en las tiendas, cintas de color terremoto.



El misionero se presento en la casa de la mujer pobre, y le ordenó que en la madrugada de ese día saliera de la ciudad con su hijito en brazos. Le anunció que la ciudad se perdería, que ella sería salvada por su caridad, pero que debía acatar una condición: no volver la cabeza para mirar hacia atrás aunque le pareciera que se perdía el mundo; si no lograba dominarse, también le alcanzaría un castigo.



La mujer obedeció al misionero. A la madrugada salió con su hijito en brazos. Un trueno ensordecedor anunció la catástrofe. La tierra se estremeció en un pavoroso terremoto, se abrieron grietas inmensas y lenguas de fuego brotaban por todas partes. La ciudad y sus gentes se hundieron en esos abismos ardientes. La mujer caritativa marchó un rato oyendo a sus espaldas el fragor del terremoto y los lamentos de las gentes, pero no pudo más y volvió la cabeza, aterrada y curiosa. En el acto se transformó en una mole de piedra que conserva la forma de una mujer que lleva un niño en brazos. Los campesinos la ven a distancia, y la reconocen; dicen que cada año da un paso hacia la ciudad de Salta.



Dice Juan Pablo González en su libro “Rompecabezas de la Ciudad Perdida de Esteco, refiriéndose a la mujer de piedra: “La mujer de piedra da otro paso y cuenta: “los paisanos nos quieren, nos saludan, nos dejan locro, humitas, empanadas, un paterito, coca, lo que tengan nos dejan…)…(“Con la wawa nos paramos y comemos y bebemos y jugamos y reímos… le cuento historias y seguimos y damos otro paso a Salta…”dicen que cuando entremos a la iglesia de Salta será el fin el mundo…



Algunos signos recuerdan el antiguo emplazamiento de esta rica ciudad, aunque nada hace imaginar tales riquezas en medio de un campo asolado. La ciudad según la leyenda se perdió debido los pecados y a la soberbia de sus habitantes.



La ubicación de Esteco como ya lo adelantáramos, fue la margen izquierda del río Pasaje a ocho leguas al sur de la localidad de Quebrachal en el departamento de Anta de nuestra provincia.



La ciudad fue trasladad por Alonso de Rivera en el año 1609 con el nombre Talavera de Madrid y los antiguos habitantes que en parte vivían en la población próxima que la reemplazó- Nueva Madrid de las Juntas- vinieron a vivir en ella , llamándola La Esteco Nueva. La ciudad pronto comenzó a prosperar siendo un intenso cetro de comercio y es la ciudad que fue destruida por el gran terremoto de 1692.



Sobrevive su nombre en un topónimo, la Estación de Esteco, en la comarca en que existió la ciudad antigua.



Lo cierto es que parte de las familias que la habitaron partieron a radicarse en las ciudades de Salta, Tucumán o quedaron en las instalaciones humanas de las proximidades.

La leyenda popular mantiene vivo, al cabo de siglos, el recuerdo de la ciudad de Esteco, una, entre otras, de las ciudades fundadas por los españoles que por causas diversas desaparecieron en la época de la colonización.



Esteco la Nueva, a la que según Juan Alfonso Carrizo, en su "Cancionero de Salta", refiere la leyenda, ya que tuvo un rápido enriquecimiento, y algunas crónicas y tradiciones mencionan la posibilidad de fuertes movimientos sísmicos en el lugar, Ricardo Molinari y Manuel Castilla han dedicado sendas elegías a la ciudad de Esteco. La copla admonitoria recuerda a los que perseveran en el mal: "No sigas ese camino / no seas orgulloso y terco / no te vayas a perder / como la ciudad de Esteco."


NO SIGAS ESE CAMINO

No sigas ese camino
no seas orgulloso y terco
 no te vayas a perder
como la ciudad de Esteco

¿Dónde están, ciudad maldita,
 tu orgullo y tu vanidad
, tu soberbia y ceguedad,
 tu lujo que a Dios irrita?

¿Dónde está,
que no hallo escrita
 la historia de tu destino?
Sólo sé de un peregrino
que te decía a tus puertas:
 - ¡Despierta, ciudad, despierta,
no sigas ese camino!

Y orgullosa, envanecida,
 en los placeres pensando,
 en las riquezas nadando
y en el pecado sumida,
 a Dios no diste cabida
 dentro de tu duro pecho
pero en tus puertas un eco noche
y día resonaba, que suplicándote estaba:
 -no seas orgulloso y terco.

Y nada quisiste oír
, nada quisiste escuchar,
 y el plazo te iba a llegar,
la hora se iba a cumplir
 en que debías morir
en el lecho del placer,
 sin que puedas merecer
 el santo perdón de Dios,
 pues nadie escuchó la voz:
 -¡No te vayas a perder!

La tierra se conmovió
y aquel pueblo libertino
, que no creyó en el divino
y santo poder de Dios,
en polvo se convirtió.
 Cumpliose el alto decreto,
 y se reveló el secreto
que Dios tuvo en sus arcano.
 ¡No viváis, pueblos cristianos,
Como la ciudad de Esteco!





Horacio Jorge Becco, Cancionero tradicional argentino. Buenos Aires, Hachette, 1960.
En su Romancero Criollo, León Benarós nos describe también muy fiel y amenamente esta antigua leyenda:


ESTECO SE ESTÁ PERDIENDO

Salta, saltará,
 San Miguel florecerá
y Esteco se hundirá.
 Profecía popular de la época


Lo que suceder debía
, cabalmente sucedió:
Esteco se está perdiendo,
 Esteco ya se perdió.

"Ciudad orgullosa y terca
-te decía un peregrino-,
 no te vayas a perder,
no sigas ese camino".

Ay, ese día entre todos,
 ese trece de septiembre.
 Quién quedará por memoria
, quién que sobre ruinas siembre.
 
Ay, año de mil seiscientos
 noventa y dos, enlutado.
 Quién quedará que entre escombros
 no esté muerto y sepultado.
 
Torres, cúpulas doradas
y techos de pedrería.
 Altares de la soberbia:
 todo a los suelos venía.

Cien chorros de aguas hirvientes
de la tierra brotan luego
. Desde lo profundo
 suben unos hálitos de fuego.
 
¿Qué quieren los algarrobos,
 que buscan las verdes breas
, librando sobre las ruinas
 sus combates y peleas?
 
Si ya nada queda en pie
, si el duelo todo lo ha envuelto.
 Si apenas cantando, triste,
 se mira un pájaro suelto.
 
Allí fueron los tapices.
Allí la gran platería.
 Allí las almas en pena
se lamentan todavía.
 
Allí Esteco a su castigo
rindió duro vasallaje,
 donde el río de Las Piedras
 se junta con el Pasaje.
 
Nada queda de esos muros
 en que el vicio alzó su templo.
Hagan memoria, señores
, para que sirva de ejemplo.

 




















Por el Dr. Ricardo Federico Mena
para




Currículum abreviado del Dr. Ricardo Federico Mena
 


El doctor Mena- Martínez Castro es odontólogo y oriundo de la provincia de Tucumán. Ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo libros acerca de variadas materias, Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Dentro de este último tema se encuentran El Testamento Secreto y El Secreto del Asampay, entre otros. En poesía tiene publicados dos libros Senderos de la Memoria y Poemas y Canciones además de otros que esperan ver la luz. En materia histórica sólo mencionaremos Religiosidad en el Valle Calchaquí, Historia de la Gobernación de los Andes, en colaboración con Carolina Mena Saravia, Historia de la Iglesia de Santa María,etc En materia teatral sólo destacamos Tristeza de Muñecos (Quepete y Madreselva) junto a otros que también esperan ver la luz.

Ha recibido importantes premios provinciales y nacionales en poesía, cuento y novela durante su quehacer, entre los que se encuentra, el Primer Premio Provincial año 2000- por su novela La Casa Blanca de Anguinán. Asimismo en materia folclórica, ha sido galardonado cuatro veces en concursos provinciales y dos en concursos nacionales como autor.
Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos Gens Nostra (Centro de Estudios Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Correspondiente del Centro del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro del Instituto Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta. Ha recibido de la provincia el Premio al Mérito Artístico. Dirige actualmente el Suplemento Cultural del Diario y tiene también a su cargo la columna Las Calles de Salta y sus Nombres.








Diario On-line, República Argentina. © Copyright 2013. Todos los derechos reservados.