POR DARDO NOFAL PARA EL INTRANSIGENTE

La educación ausente, ese mal de millones

El juego de la victimización siempre esconde una trampa. Y esa trampa guarda también siempre la misma estructura

  • lunes, 23/07/2012 | 08:38 hs
Educacion

ARGENTINA.- El juego de la victimización siempre esconde una trampa. Y esa trampa guarda también siempre la misma estructura. Consiste en granjearse la gratitud de la mayor cantidad posible de gente para que, en el momento apropiado, ella salga en defensa de su benefactor.

En ese universo donde lo colectivo se transforma en una fuerza creciente, poco racional y predispuesta a la violencia, que se expande como un viento caliente y preñado de presagios, un destino de confusión.

En política fue así el nacimiento del populismo, ese fenómeno en cuyas entrañas conviven la dicha fácil y la desgracia larga. Todo concebido desde la oligarquía nacional y casi siempre alimentado por factores externos poderosos que apuntan al saqueo de un país. En ese festín los únicos convidados de piedra son las mayorías confiadas y tentadas por las migajas que les obsequian los patrones de la maniobra, insaciables de riqueza y de poder, abusando de la esperanza de los pobres, presuntos beneficiarios.

La eterna historia

Los ejemplos atraviesan casi toda la historia humana. Recorrerla es una tarea que sólo provoca estremecimiento y una terrible desilusión acerca de la condición humana. La lucha entre el Bien y el Mal es demasiada despareja como para aceptarla sin un grito de inteligencia malherida, de ingenuidad crucificada.

El paso aquel que fue erigiendo a los señores feudales en Estados, sirvió nada más que para consagrar y dejar bendecido el crimen de la vejación de las mayorías mediante acuerdos o a través de conflictos bélicos en los cuales la masa obediente, con el rótulo cínico y siniestro de “héroes de la patria” fue derrumbándose en las fosas del olvido. De héroes pasaron a ser ignotos fantasmas del ayer.

Esa otra palabra

Toda esa maloliente farsa que perforó los siglos sigue en pie. Y se extenderá seguramente mientras la Humanidad no asuma, por si, la palabra exigible para su único sendero redentor: Educación. No existe sobre el planeta un alegato que no haya sido esgrimido, desde la filosofía ni desde la política, es decir desde el pensamiento y desde la práctica y ejercicio del poder, que no convergiera en la búsqueda de la paz, sin que nadie se haya remitido a la otra palabra.

Esa clave del futuro, la Educación, ya sucumbió en medida considerable a los relámpagos tecnológicos, un prodigio que desata la fascinación y que hace soñar con un progreso de la persona a una velocidad suprema. Pero el Hombre, criatura diferente dentro de la creación, precisa sin embargo, también, de condiciones diferentes de vida que fortalezcan y desarrollen su inteligencia: niñez con buena alimentación, incentivación de sus afanes de aprendizaje, guía cuidadosa de sus facultades mentales, un marco familiar que lo predisponga a la convivencia con sus semejantes, en fin, un progreso armónico y no disparatado.

En esta cultura que le niega la mayoría de esas bondades, la vida se le transforma en un abanico enloquecido que se abre y se cierra de manera inconexa.

Las villas del ultraje

Eso se fue plasmando, a la vuelta de las últimas décadas, en generaciones carentes de un marco social protector. Las villas miserias que cobijan a un sector muy numeroso de las grandes ciudades, donde van a buscar su “lugar en el mundo” los campesinos de minúsculos pueblos del interior, son la síntesis de un tiempo de desconcierto, de camadas nuevas que repiten y agrandan esta tragedia. Un estudio de Mora y Araujo estimó en el 35% los jóvenes sin capacidad laboral suficiente.

Los gobiernos en otra vuelta de tuerca del populismo, derraman subsidios, planes de toda especie y publicidad de sus actos que a veces ni se realizan. Pero la realidad no palpita en ese espectáculo. Está, vive y sufre en cada joven, en cada frustración personal que algún día -maldito día- revienta en forma de odio incontenible. Y condena a todos.


Por Dardo Nofal para

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Comentarios (2)

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Jassa | 25/07/2012 | 03:58 |
Un saludo desde México, me ha parecido una muy buena publicación, la educación tiene que dejar de ser el consumismo de ideas y respuestas que otros -el Estado- nos ofrecen como oportunidad.
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contructivo | 23/07/2012 | 12:05 |
Señor Nofal, me quedo con solo algunas palabras educación, clave del futuro, niñez con alimentación y aprendizaje: Inteligencia. No creo que mucho tenga que ver en esto la oligarquía nacional o factores externos poderosos sino nosotros como argentinos que con una mente del quiquitaje estamos siempre postergando el futuro de nuestros chicos, total será problemas de ellos hoy nos preocupamos por los votos, que para lograr eso solo pensemos en programas cortitos (ej. compu para todos ) que den rédito en el tiempo electoral. Planes a largo plazo, no se ven los resultados en seguida.
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