Simoca, sinónimo de tradición,
folklore y costumbres perpetúas
Sobre la Ruta Nacional número 157 y a 50 kilómetros de San Miguel de Tucumán, se encuentra la ciudad de Simoca. Esta misma, que es la cabecera del departamento homónimo, se caracteriza en su provincia por ser uno de los sitios mas visitados por los turistas. Un lugar tucumano que, a pesar de los años y del correr del tiempo, supo mantener intacta muchas de sus particulares viejas costumbres.
Su nombre proviene de la lengua quichua y posee dos significados que la representan muy bien. Según el Diccionario Toponomástica de Julio Storni, que fue escrito en el año 1953, Simoca quiere decir: “lugar de paz y silencio” o “lugar de gente tranquila y silenciosa”. Y a pesar de que se puede afirmar que esta ciudad es armónica y pacifica, todos los sábados del año en esta misma se realiza, desde hace más de tres siglos, como un viejo y sagrado ritual; la popular Feria de Simoca.
Esta misma permite realmente vivir las tradiciones y costumbres más fuertes de este lugar, y de todo el norte argentino. No sólo es uno de los motivos por el que una gran cantidad de visitas se dirigen a este sitio cada fin de semana, sino que también esta feria ha dado origen, en 1980, a la Fiesta Nacional de la Feria. Este evento se realiza durante el mes de julio, y a la habitual Feria de Simoca, le suman atractivos desfiles de sulkys y gauchos montados en sus caballos. Es decir, que para ese día la experiencia de remontarse a los tiempos más folklóricos de nuestro país es muy efectiva.
En estos bazares es posible conseguir de los más variados productos, desde gastronomía regional hasta artículos del extranjero. Y en ese punto se alojan más de 50 ranchitos que ofrecen los platos más exquisitos y tradicionales de esta zona argentina. A todas estas celebraciones, también se le suma, durante el mes de noviembre la Fiesta Nacional del Sulky. No en vano esta ciudad es conocida como la “Capital Nacional del Sulky”, pues este vehículo es históricamente muy representativo.
Según diversos documentos históricos ya desde mediados del Siglo XVII, se mencionaba a Simoca como un poblado de aquellos tiempos. A esto se le añade un informe del año 1697, en el que se la menciona como un sitio habitado por indios y que posee su propia iglesia. Hoy la parroquia principal de la ciudad es la Iglesia consagrada a Nuestra Señora de las Mercedes. Y el 24 de septiembre de 1859 ha sido la fecha en la que se fundó Simoca oficialmente como “villa”.
Una de las actividades más relevante de toda la región es la producción de caña de azúcar; sin embargo los cítricos, las hortalizas y el tabaco, son también productos que se desarrollan en estas tierras. Pero el cultivar la tierra no es la única labor de Simoca, pues también se lleva a cabo allí otra labor rural; la cría de ganado, que constituye también una de las ocupaciones más ejecutadas.
Un poblado de gente amable, tranquila, con hábitos clásicos y serenos son los habitantes de Simoca. La mayoría de estos viven en los típicos ranchos, que son coloridos y antiguos y que otorgan a esta localidad un aspecto modesto, pero muy expresivo y acogedor.
Simoca es querida y admirada en toda su provincia, no sólo por tratarse de un lugar muy hermoso y llamativo, sino que también el haber sabido conservar parte de sus costumbres más sencillas intactas; es una actitud que genera respeto. Es la “Cuna de tradición y folclore”, por donde el sulky deambula por sus calles como cualquier otro vehículo, y donde el intercambio de productos como truque durante sus ferias; forman la eterna postal de este pueblo.
Capital del Sulky, sede de la Fiesta Nacional de la Feria, escenario de laFiesta del Alfeñique, parada culturalmente turística dentro del territorio provincial, Simoca aparece como un sitio de relevancia para quien desee interactuar con la idiosincrasia del nativo de Tucumán.
Por Rosario Torino Solá
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