TUCUMÁN.- Los tiempos en que los
Presupuestos públicos se preparaban desde un año para el otro se acabaron. No importa lo que digan las normas madres que lo acunan (llámense Constitución, Ley de Administración Financiera o Ley de Contabilidad). O los tiempos corren más rápido que los presupuestantes o a éstos se les acabó la pólvora intelectual.
Lo cierto es que la
Municipalidad de San Miguel de Tucumán aun no tiene presupuesto y es seguro que nadie sabe qué grado de ejecución tendría a la fecha el que finalmente habrá de dictarse para el 2012. Al menos esto se infiere de la colaboración opositora en el Consejo Deliberante de la Capital de la Provincia, donde el Consejal Viaña, (Fuerza Republicana), se limitó a exigirle a su colega del Partido Justicialista, Ignacio Golobisky, que invite al secretario de Hacienda municipal, Silvio César Bellomio, a los efectos de que informe sobre las previsiones financieras del 2012 de la Municipalidad,.y que lo haga en forma inmediata.
No se sabe que nadie se haya puesto colorado por pensar en la mora de aprobar algo que servirá para el pequeño futuro que queda del año. Tampoco que el cuerpo controlante tenga que limitarse a aplaudir lo ya hecho, aunque concomitantemente resuenen importantes reproches para la prensa y las fotitos del futuro.
De cualquier modo hay cosas que sí se saben, aunque de hecho no tengan mayor importancia que la aritmética del documento . Así lo confirmó el jefe de los concejales Ramón Ignacio Cano: cuando aclaró que : “El Presupuesto está en el Concejo hace varios meses. Ingresó en tiempo y forma, en octubre, pero este proyecto tiene que sufrir modificaciones”.
Entre otras cosas porque en el proyecto religiosamente enviado en 2011 –y sacrosantamente ignorado hasta hoy- no se incluyó el incremento de sueldos de los empleados municipales. Ni más ni menos, teniendo en cuenta la importancia de este rubro en las finanzas públicas, no ya de cualquier Presupuesto Municipal, sino el de cualquier jurisdicción del país.
Ya sabemos que mucho de esta previsión esconde la desocupación disfrazada en forma de empleo público, de modo que una omisión de este tipo de ítem presupuestario parece poco seria. Además, dijo Cano que el nuevo Presupuesto rondará los 1.100 millones de pesos, lo que implica un incremento de más del 15% del proyecto original, que estaba en los 950 millones de pesos, estimados en Octubre de 2011.
Pareciera entonces que, de paso cañazo, al superar la pauta salarial omitida, algún desliz en el porcentaje inflacionario en Bienes y Servicios se escapó en el planteo del proyecto. básico, si se tiene en cuenta que no se sabe aún del futuro y necesario aumento de sueldos municipales de este año. De modo que llegado el caso habrá necesidad de algún retoque legislativo próximo y que seguramente no podrá dormir el sueño del proyecto enviado el año pasado.
También parece cierto que cuando se habla de valores presupuestarios de aumentos de sueldos, una cosa es el de los funcionarios y otra el de la pueblada municipal, lo que todavía no está muy claro. Cuando el Consejal Viaña hace su planteo parece que más que tener la mirada puesta en la mora legislativa (casi 8 meses de este año y 2 del anterior) se preocupa por el hecho de que el Intendente Municipal capitalino opere las finanzas actuales sin límite ni regulación alguna.
Esto, que implica también una vieja práctica en las relaciones entre los poderes controlantes y controlados hace de los presupuestos públicos prácticamente un proceso de mera rendición de cuentas. Y cuando ambos poderes están dominados por el mismo signo político, la aprobación de esa rendición está asegurada.
Parece que esto ya va a ocurrir parcialmente (se van a ejecutar sin aprobación alrededor de 8 de los 12 meses de 2012) de modo que nadie podrá evitar que la actual aprobación sea simultáneamente la de la mayor parte de la gestión presupuestaria ,municipal del año. De cualquier modo la Intendencia tiene tantos pactos firmados con el Poder Ejecutivo Provincial (Pacto Social, Pacto de Sueldos, Pacto de Obras, etc.) que no sólo tiene asegurada la financiación de su gestión, sino que esta está atada a la suerte de la familia Alperovich en el Gobierno tucumano, lo que no es poco si se tiene presente la penetración alperochivista en el gobierno nacional.
Esta fórmula, permite a los funcionarios de la alcaldía a jactarse de tener el presupuesto menos ambiciosos de las jurisdicciones municipales de la Provincia. Como las cuentas no están todavía a la vista, nada puede observarse de semejante modestia de la macroeconomía provincial, que no incluye, naturalmente, el hecho de que su costo ha sido la cesión de casi toda la renta municipal a la Provincia.
Si bien el Jefe de la Bancada Oficialista en el Consejo Deliberante Tucumano conoce tal realidad, no duda en comparar la gestión Municipal con la depresiva imagen que tomó la del Gobernador Scioli en Buenos Aires. Los pactos políticos obligan a la singular lealtad que sufren los que juegan al fútbol con la oposición. Mientras tanto el presupuesto espera su turno. Para cuando salga a luz, la fiesta financiera del Municipio habrá terminado.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa.