Tafí del Valle, pieza fundamental para
quien recorre turísticamente el NOA
A 126 kilómetros de San Miguel de Tucumán, por la ruta nacional 38 y la provincial 307 se llega a una de las ciudades mas hermosas de su provincia y de todo el país: Tafí del Valle. Esta ciudad, que se ubica en el núcleo del bellísimo Valle de Tafí, no sólo se trata de uno de los lugares más atractivos de toda la Argentina, sino que también esta tierra se caracteriza por, según las reliquias que se encontraron allí, ser uno de los puntos que más antiguamente fue poblado.
Su nombre proviene del idioma cacán, del Taktikllakta, y quiere decir “pueblo de la espléndida entrada”. Y si bien el acceso a Tafí del Valle es imponente; en cuanto a belleza y llamativo todo el pueblo podría ser reconocido como un lugar espléndido. Enclavado en la división entre las grandes cordilleras de la Sierra del Aconquija al sur, las Cumbres Calchaquíes al oeste y la gran Llanura Chacopampeana al este; la ciudad de Tafí del Valle despierta una gran admiración.
Definitivamente ya los primeros pueblos del territorio reconocieron lo rico de este sitio, pues desde hace más de 2300 años que se establecieron poblados agricultores y recolectores en estas tierras. La Cultura Tafí fue de las primeras en habitar este lugar, allá por el 500 a.C., y conformaron sus primeras aldeas.
A esta le siguió la Cultura Santamaría, a partir del siglo XIII, pero su presencia se vio interrumpida por el dominio incaico a finales del siglo XV. Y así fue que, por tratarse de una zona muy importante estratégicamente para el imperio, ya que ese valle constituía una especie de escudo contra las poblaciones guerreras de la región chaqueña; Tafí del Valle se convirtió en una de las áreas más controladas por los Incas.
Y continuando su historia, el siguiente hecho notable que sacudió a este sitio fue la llegada de los españoles durante el siglo XVI, y como consecuencia de esto, la aparición de los jesuitas en estas tierras. La evangelización en la población, y la creación de la primer Capilla del Valle; fueron los efectos mas notables de estos nuevos arribos.
Varios años más tarde, segunda mitad del siglo XX, con la apertura de una nueva ruta, la población de este valle comienza a vincularse. Los jesuitas fueron expulsados de América, sus tierras rematadas y varios estancieros de ahí cambiaron su forma de trabajar la tierra. El cultivo de distintos tipos de cereales y vegetales, y la cría de ganadería con auquénidos, bovinos, equinos y ovinos; son algunas de las actividades rurales más populares que surgieron en aquel entonces. Pero la labor que más caracteriza a esta ciudad es, sin duda, la producción de excelentes quesos y quesillos.
Y a todo esto se le suma el turismo como actividad económica. A partir del 2003, se comenzó a incluir a Tafí del Valle como punto turístico en los paquetes internacionales dentro de lo que comprende el circuito del noroeste argentino. Y es que obviamente una pintoresca ciudad en la selva tucumana, que ofrece un sinfín de opciones y variedades para sus visitas, no puede quedar afuera de quien haga un viaje recorriendo el norte del país.
Las cabalgatas, los recorridos en vehículos 4x4, el trekking, la visita de sus iglesias y estancias, y el estimulante windsurf en el lago de la Angostura; son algunas de las opciones que se ofrecen para los turistas. Del citado lago surge el caudaloso río Los Soasa, que también brinda entretenidas actividades recreativas. Los encuentros culturales y deportivos que se llevan a cabo allí, son también tentadores invitaciones para todos los gustos.
Cada año, durante semana santa, en Tafí del Valle, se realiza una muy emotiva presentación de la “Pasión de Cristo”, con actores del lugar. Todos los veranos se celebra el torneo del deporte nacional: el pato; que convoca a los mejores jugadores del país. Y la Fiesta Nacional del Queso, durante el mes de febrero, también es una más de las veladas que permanentemente atraen a más y más personas de todas partes del mundo.
Por Rosario Torino Solá
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