POR RICARDO FEDERICO MENA

Las calles de Salta y sus nombres: Manco Cápac

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican

  • martes, 31/07/2012 | 21:52 hs
Manco Cápac y Mama Ocllo



Manco Cápac


CALLE DE NUESTRA CIUDAD UBICADA SEGÚN PLANO GUÍA MILENIUM


Nº 4 –D 3




Manco Cápac, Manco Inca o Ayar Manco, según algunos cronistas, fue el primer gobernador de la etnia inca en Cuzco Es el protagonista de las dos leyendas más conocidas sobre el origen de los incas: la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo y la leyenda de los hermanos Ayar. Tuvo como esposa principal a Mama Ocllo, con quien engendró a su sucesor Sinchi Roca y otras esposas más como Mama Huaco de quien se dice que era una mujer aguerrida.[ Si bien su figura es mencionada en crónicas y se tiene como base para la explicación histórica del origen de los incas, esta permanece envuelta en el misterio de su existencia o no.



Algunos historiadores consideran a Manco Cápac un personaje mítico poniendo así en duda su existencia como personaje histórico. Sin embargo, la mayoría de autores lo consideran un personaje real, y basan sus argumentos en pruebas como la descendencia de su familia real llamada Chima Panaca, a cual mantuvo su lugar en la nobleza inca hasta la conquista. También se basan en pruebas arqueológicas como su propio palacio, el Inticancha (ahora Coricancha), ambos prevalecen en el Cuzco moderno y según las crónicas fueron hechas por Manco Cápac. La historia oficial dice que Manco Cápac fue un personaje histórico.



La leyenda de los hermanos Ayar es una leyenda en la tradición oral inca en la cual se cuenta que cuatro hermanos con sus cuatro esposas llegan a Cuzco tras pasar una serie de aventuras. Uno de estos cuatro hermanos, Ayar Manco, llegaría a fundar la ciudad inca de Qosqo (Cuzco actual) siendo así el primer gobernante del imperio inca llamado desde entonces Manco Cápac.



Leyenda en la cual se cuenta que Manco Cápac y Mama Ocllo, pareja de esposos y hermanos hijos del dios sol, nacen de las espumas del lago Titicaca, con la misión de fundar la capital del futuro imperio en un lugar fértil. El sitio de fundación sería marcado por el lugar donde se hundiría el báculo sagrado de Manco Cápac, cosa que sucedió en el valle del río Huatanay, en Cuzco.[ ]



Leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo (leyenda del lago Titicaca) En las tierras que se encuentran al norte del lago Titicaca, unos hombres vivían como bestias feroces.
No tenían religión, ni justicia, ni ciudades. Estos seres no sabían cultivar la tierra y vivían desnudos. Se refugiaban en cavernas y se alimentaban de plantas, de bayas salvajes y de carne cruda.
Inti, el dios Sol, decidió que había que civilizar estos seres. Le pidió a su hijo Ayar Manco y a su hija Mama Ocllo descender sobre la tierra para construir un gran imperio.


Ellos enseñarían a los hombres las reglas de la vida civilizada y a venerar su dios creador, el Sol.


Pero antes, Ayar Manco y Mama Ocllo debían fundar una capital.
Inti les confía un bastón de oro diciéndoles esto:
- Desde el gran lago, adonde llegarán, marchen hacia el norte. Cada vez que se detengan para comer o dormir, planten este bastón de oro en el suelo. Allí donde se hunda sin el menor esfuerzo, ustedes construirán Cuzco y dirigirán el Imperio del sol.
La mañana siguiente, Ayar Manco y Mama Ocllo aparecieron entre las aguas del lago Titicaca. La riqueza de sus vestimentas y el brillo de sus joyas hicieron pronto comprender a los hombres que ellos eran dioses. Temerosos, los hombres los siguieron a escondidas.



Es evidente según la leyenda que se trata de personajes míticos, considerados de origen divino, que vienen con una misión civilizadora llevada de sur a norte del Perú .En el fondo son buscadores de tierras fértiles que ambicionaban dedicarse a las tareas a las tareas agrícolas .Este sentido esta simbolizado por la varilla que se hunde en la tierra como la planta en el suelo a fin de florecer.


Inti les confía un bastón de oro diciéndoles esto:
- Desde el gran lago, adonde llegarán, marchen hacia el norte. Cada vez que se detengan para comer o dormir, planten este bastón de oro en el suelo. Allí donde se hunda sin el menor esfuerzo, ustedes construirán Cuzco y dirigirán el Imperio del sol.
La mañana siguiente, Ayar Manco y Mama Ocllo aparecieron entre las aguas del lago Titicaca. La riqueza de sus vestimentas y el brillo de sus joyas hicieron pronto comprender a los hombres que ellos eran dioses. Temerosos, los hombres los siguieron a escondidas.


Manco Cápac probablemente nació en Tambutoco,[ el lugar de uno de los muchos descansos que hicieron los sobrevivientes de su etnia: Taipicala al escapar de las invasiones Aimaras en el Altiplano andino.[ Su padre se llamó Apu Tambo,[ el cual dio lugar luego a que los jefes locales se llamen así. El éxodo en el cual nació Manco Cápac duró 20 años aproximadamente y recorrieron sólo 500 kilómetros llevando un estilo de vida seminómade.
 


Manco Cápac hizo muchas leyes humanas y sabias, condenando con pena capital el homicidio, el adulterio y el hurto; mandó que cada uno tomase mujer de su propia familia, pero nunca antes de los 20 años de edad; propuso el culto del sol como primera divinidad, y le labró un templo en el Cuzco, e inmediata a él una casa para las vírgenes consagradas a aquella deidad, las cuales debían ser de la sangre real de los incas.



Manco Cápac nació en medio de un lento éxodo, y para cuando murió su padre tuvo que continuar la dirección de su etnia calculada en una decena de familias (ayllus).



La trayectoria que recorrieron los Taipicala según las versiones oficiales concuerda claramente con la trayectoria descrita en la leyenda de los hermanos Ayar, mas no en el tiempo que les tomó hacerlo. 


Al llegar al valle de Cuzco, los incas derrotaron a tres pequeñas etnias (Sahuares, Huallas y Ayar Uchos o Alcahuisas).



El terreno que ocuparon inicialmente los incas en Cuzco fueron los alrededores de donde hoy está la Plaza de Armas de Cuzco; en esa época era una zona pantanosa atravesada por dos riachuelos.


En Cuzco, Manco Cápac fundó cuatro barrios llamados: Chumbicancha (barrio de tejedores), Quinticancha (barrio del picaflor), Sairecancha (barrio de tabaco) y Yarambuycancha.
 


Una vez establecidos en Cuzco, Manco Cápac y su etnia ocupaban sólo una pequeña fracción del territorio del valle de Cuzco, otras etnias más poderosas ocupaban el mismo valle e inclusive por el norte amenazaba un estado confederado de Ayamarcas y Pinaguas. Todas estas etnias veían a los incas como una etnia invasora y ciertamente lo eran. Manco Cápac durante su permanencia en el gobierno tuvo que luchar y defenderse de los continuos ataques de estas etnias. En algunas ocasiones, su sucesor Sinchi Roca tuvo que pelear él mismo en la defensa contra estas etnias.


Tras una muerte natural, dejando a su hijo, Sinchi Roca como sucesor, Manco Cápac fue momificado y guardado en el inticancha hasta el reinado de Pachacútec, quien ordenó su traslado al templo del lago Titicaca. En Cuzco sólo quedó una estatua en su honor. Fue Pachacútec también quien inventó y esparció las leyendas del origen de los incas como un intento de "divinizar" las hazañas incas y de promover la identidad, y por ende la unificación de su imperio.



La residencia de los incas se encontraba en Cuzco. Los miembros de la sociedad incaica consideraban que sus gobernantes eran descendientes y sucesores de Manco Cápac, héroe cultural que introdujo la vida civilizada y en el cual se apoyaba la legitimidad del régimen político incaico. De acuerdo con los cronistas de Indias y los testimonios de algunos conquistadores como Francisco Pizarro, el poder del inca era absoluto; por ello era poseedor no sólo de las tierras del Tahuantinsuyo sino de todo aquello que se encontraba dentro de él, incluyendo las vidas de sus súbditos.


En Cuzco en el 1589, el último sobreviviente de los conquistadores originales del Perú, Don Mancio Serra de Leguisamo, escribió en el preámbulo de su testamento lo siguiente:



Encontramos estos reinos en tal buen orden, y decían que los incas los gobernaban en tal sabia manera que entre ellos no había un ladrón, ni un vicioso, ni tampoco un adultero, ni tampoco se admitía entre ellos a una mala mujer, ni había personas inmorales. Los hombres tienen ocupaciones útiles y honestas. Las tierras, bosques, minas, pastos, casas y todas las clases de productos eran regularizadas y distribuidas de tal manera que cada uno conocía su propiedad sin que otra persona la tomara o la ocupara, ni había demandas respecto a ello... el motivo que me obliga a hacer estas declaraciones es la liberación de mi conciencia, ya que me encuentro a mi mismo culpable. Porque hemos destruido con nuestro malvado ejemplo, las personas que tenían tal gobierno que era disfrutado por sus nativos. Eran tan libres del encarcelamiento o de los crímenes o los excesos, hombres y mujeres por igual, que el indio que tenía 100,000 pesos de valor en oro y plata en su casa, la dejaba abierta meramente dejando un pequeño palo contra la puerta, como señal de que su amo estaba fuera. Con eso, de acuerdo a sus costumbres, ninguno podía entrar o llevarse algo que estuviera allí. Cuando vieron que pusimos cerraduras y llaves en nuestras puertas, supusieron que era por miedo a ellos, que tal vez no nos matarían, pero no porque creyeran que alguno pudiera robar la propiedad del otro. Así que cuando descubrieron que teníamos ladrones entre nosotros, y hombres que buscaban hacer que sus hijas cometieran pecados, nos despreciaron.
 


Las crónicas identifican al Inca como el gobernante supremo, a semejanza de los reyes europeos en la Edad Media. Sin embargo, el cargo era compartido, y el acceso a este no tenía que ver con la herencia al hijo mayor, sino con la elección de los dioses mediante unas pruebas muy rigurosas, a las que se sometían las aptitudes físicas y morales del pretendiente. Tales pruebas se acompañaban de un complejo ritual a través del cual el Sol nominaba a quien debía asumir el cargo inca. Inti, si estaba de acuerdo, le daba el poder de la lluvia al futuro Inca.


El Inca realizaba muchas de las funciones del Curaca tales como la organización de la población para la obtención de los recursos, la celebración de los rituales, el establecimiento de alianzas y la declaración de guerra, sólo que a una escala mayor. Era el responsable directo del bienestar del Imperio incaico que se concretaba en la redistribución de los recursos.



El inca también usaba correo como los chasquis. Los chasquis corrían en una red de caminos que se extendía 1600 km. Había cierto tipo de cabañas en donde había comida y donde descansar.



Las crónicas mencionan que el inca era objeto de culto y de adoración. Considerado un ser sagrado sacralizaba a su vez todo aquello que entraba en contacto con él. Como hijo del Sol (intichuri), entre sus atributos se encontraba el ser mediador entre el mundo divino y humano. Por lo general no se dejaba ver por la gente y debía ser conducido siempre en andas, pues si su poder entraba en contacto con la tierra podía producir catástrofes, por la energía que de él emanaba. Si a alguien se le permitía acercarse, tenía que hacerlo descalzo y con una carga simbólica en la espalda como signo de sumisión, no podía mirarle nunca de frente.



Se consideraba que al morir su destino era morar con su padre el Sol. La panaca que él había formado al asumir el cargo de inca, debía responsabilizarse del cuidado y culto de su momia, así como de la administración de sus bienes.



Además de las leyendas sobre el origen de los incas existe una versión histórica basada en investigaciones arqueológicas e investigaciones serias. Hay evidencias arqueológicas descubiertas por Francis de Castelnau en 1845 y confirmadas por Max Uhle de que los descendientes de los Tiahuanaco (los Taipicalas) fueron atacados cuando aún poblaban sus ciudades de manera normal, se hallaron construcciones sin completar, y herramientas de construcción abandonadas.



Estas olas de ataques obligaron a los Taipicalas a abandonar sus tierras en busca de otras habitables, luego de 20 años llegaron al valle de Cusco, donde Manco Cápac fundó Qosqo (actual Cusco) luego de desplazar a tres etnias (Sahuaseras, Huallas y Ayar uchos o Alcahuisas).[




La historia de los INCAS DEL Perú es apasionante, como así sus sucesiones y su genealogía.
























Por el Dr. Ricardo Federico Mena  
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Currículum abreviado del Dr. Ricardo Federico Mena
 


El doctor Mena- Martínez Castro es odontólogo y oriundo de la provincia de Tucumán. Ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo libros acerca de variadas materias, Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Dentro de este último tema se encuentran   El Testamento Secreto y El Secreto del Asampay , entre otros. En poesía tiene publicados dos libros Senderos de   la Memoria y Poemas y Canciones   además de otros que esperan ver la luz. En materia histórica sólo mencionaremos Religiosidad en   el Valle Calchaquí, Historia de la Gobernación de los Andes, en colaboración con Carolina Mena Saravia, Historia de la Iglesia de Santa María,etc  En materia teatral sólo destacamos   Tristeza de Muñecos (Quepete y Madreselva ) junto a otros que también esperan ver la luz.  

Ha recibido importantes premios provinciales y nacionales en poesía, cuento y novela durante su quehacer, entre los que se encuentra, el   Primer Premio Provincial     año 2000- por su novela La Casa Blanca de Anguinán. Asimismo en materia folclórica, ha sido galardonado cuatro veces en concursos provinciales y dos en concursos nacionales como autor.  
Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, entre ellas es   Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos Gens Nostra (Centro de Estudios Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Correspondiente del Centro del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro del Instituto Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta .   Ha recibido de la provincia el Premio al Mérito Artístico . Dirige actualmente   el Suplemento Cultural del Diario     y tiene también a su cargo la columna Las Calles de Salta y sus Nombres.   




















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