POR MARGARITA FLEMING DE CORNEJO

Se presentó en Salta El Manual de Folklore del Norte

Un enfoque científico y cotidianovivencial, tanto en el texto como en la profusa y excelente ilustración a todo color

  • martes, 31/07/2012 | 21:33 hs
Margarita Fleming de Cornejo

                            

                                             Se presentó en Salta 


           El MANUAL DE FOLKLORE DEL NORTE 


                      POR MARGARITA FLEMING DE CORNEJO








Dos perspectivas
 
Un enfoque científico y cotidianovivencial, tanto en el texto como en la profusa y excelente ilustración a todo color.
 
Es un libro totalizador en el que se aborda lo natural y lo sobrenatural. Dobles, también son las contexturas, dentro de un mismo fenómeno folklórico.
 
En efecto, es imposible no distinguir entre los depositarios del patrimonio folklórico, de la cultura folk: 1. Pastores de llano (gauchos) 2. Pastores de altura (andinos y cerreños en general). El gaucho del norte es tratado en el manual, en su más genuina autenticidad. Es decir no se trata de una sublimación, sino del hombre de carne y hueso, en todas las alternativas de su diario vivir.
No se presenta al gaucho en circunstancias especiales, como pueden ser: la Sociedad Rural, los desfiles, las fiestas, tan loables y valiosas en estas situaciones, sino al gaucho, por decirlo metafóricamente, montado en el potro de la buena o mala fortuna, en la brega diaria por el cotidiano quahacer. Ese gaucho libérrimo, en el que se concentran los valores de la fe, la tradición, el trabajo, el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia de las estaciones, la constancia, la lucha sin desmayo, en una vida sencilla y a la vez áspera dentro de una economía de subsistencia. Si el gaucho se permite algunos lujos, éstos son: su infaltable flete, un buen lazo hecho por sus propias manos, un digno apero con todos sus componentes, logrado por sus propios medios. Se procura su alimento y el de su familia, en su lugar, que es su tierra, en la que está afincado y a la que ama. Y sus vicios: la coca, el vino, el tabaco, el mate, al que se lo jerarquiza a veces con azúcar. De ellos brinda y comparte.
 
El gaucho compra un cajón de cerveza, lo pone bajo la mesa y con él invita a los que acompañan la rueda del fogón. Se podría seguir largamente, pero queremos llegar a algún punto. Retomamos el hilo con las virtudes: honestidad, respeto por sí mismo - lo exige- y los demás. Generosidad, solidaridad, vaquía; coraje, que lo lleva a enfrentar, por necesidad, hasta animales salvajes, en defensa de sí o de su hacienda. Lealtad, justicia, con respecto a la cual hay que decir una palabra: El gaucho tiene códigos tácitos y no por tácitos menos categóricos. La sanción es unánimemente aceptada, incluso por quien la recibe, porque la sanción la aplica la comunidad en su conjunto. Fidelidad a la palabra empeñada. No admite la traición, la falsedad, la mentira. Y baste para ilustrar.

Quede en claro, eso sí, que no estamos hablando de un arquetipo, estamos hablando de la condición humana y sus azares. Qué significa la cultura gaucha? Qué se pierde con ignorarla, que es como dejarla morir. Es necesario tomar inmediata conciencia de la responsabilidad que significa valorar, en primer lugar y luego difundir e imitar todo lo que el hombre de campo tiene que decir y tiene que enseñar al supuestamente ilustrado hombre de ciudad.

Con sólo estas disquisiciones, se entiende la importancia y la oportunidad del Manual que acabamos de tener el placer de que sea presentado en Salta. Este manual cubre un amplio espectro. Podría decirse, sin exagerar, que cubre todo el panorama de esta franja del hombre argentino y en este caso vale referirse al del Norte, del interior, de campo adentro, de cerro arriba, en todas las posibilidades que tiene y puede brindar a la restauración de esta Patria, a la que la cultura folklórica contribuye con buena y destacada parte de lo mejor de la esencia del Ser Nacional.
 
El contenido, para detenernos en algún detalle, incursiona en la ciencia, sus precursores y estudiosos en cuyos trabajo se basa el libro (Juan B. Ambrosetti, Samuel Lafone Quevedo, Adán Quiroga, Rafael Jijena Sánchez, Bruno Jacovella, Joaquín V. González, Bernardo Canal Feijóo, Pablo Fortuny, José Imbelloni, Robert Lehmann-Nitsche, Carlos Vega, Ernesto Padilla, y muchos otros), intelectuales tan nuestros, de trascendencia mundial. Incluye, asimismo, tradiciones, costumbres, danzas típicas y su metodología para la práctica concreta, incluyendo el esquema de su coreografía; recetas centenarias y actuales; flora y fauna típica, festividades regionales, ceremonias, cancionero folklórico y de autor, diccionario de términos tradicionales, cuentos y relatos, mitos y leyendas, refranero, acertijos y cuestionarios.

En fin, esto y mucho más. Es decir, el contenido registra conocimiento empírico de las actividades folk, por un lado y por otro, se sustenta en una amplísima, detallada y estudiada bibliografía, que le da rigor científico. En suma, el Manual de Folklore del Norte, de los Ocaranza Zavalía, es una obra para introducirla en la educación programática, un libro para consulta, un libro para intelectuales interesados en esta ciencia tan poco conocida y tan bien mostrada en el presente volumen. Agradecemos este esfuerzo concretado en tan oportuna obra, de la que queda a cargo del público en general, extraer todo el provecho que en la época actual, tan globalizada y confusa, necesita la sociedad, tanto individual como colectivamente y que este libro ofrece con destacada solvencia.










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