La de hoy es la fecha más importante del calendario patrio argentino, mucho más que el 25 de Mayo de 1810
ARGENTINA.- Nos debemos otro Congreso de Tucumán, esta vez para independizarnos de Buenos Aires, de la hegemonía porteña y para hacer realidad alguna vez el federalismo.
La de hoy día de la independencia es la fecha más importante del calendario patrio argentino, mucho más que el 25 de Mayo de 1810, que al fin de cuentas –sin perder los rasgos de patriotismo que lo ciñen-, fue un movimiento de la clase dirigente porteña con una fuerte motivación económica, la de lograr la ansiada cuestión del libre comercio, propiciada por los ingleses desde sus invasiones en 1806 y 1807.
Aquel año de 1816 era el peor momento para declarar la Independencia porque salvo Buenos Aires, toda la América restante había sido recuperada por los españoles. En ese punto hay que dar el crédito que merece el General Martín Miguel de Güemes que selló la frontera norte al paso de las invasiones realistas, permitiendo además de la preparación del Plan Continental de San Martín, la Declaración de la Independencia en Tucumán.
“¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra Independencia!”, le escribe el Libertador a Godoy Cruz en abril de ese año; y agrega: “¿No le parece a Usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree que dependemos?”
A 196 años de aquellos días, hoy aún hay cuestiones irresueltas que han cambiado en su forma pero que siguen haciendo que la Independencia argentina sea una quimera. Se renueva, por ejemplo, la dependencia política en cuanto no se pueden tomar decisiones soberanas sino al amparo siempre de los dictados del Imperio.
En lo económico y financiero, el país continúa dependiente de los organismos internacionales, mientras Moyano movilizaba sus huestes, el BCRA destinaba casi 1.600 millones de dólares para solventar vencimientos con aquellos. Esa dependencia económica gana cada vez más terreno afectando la calidad de vida de los sectores de menores recursos para satisfacer a los acreedores externos de la deuda pública.
Perón y una declaración que hoy es folclórica
Ocurrió precisamente un 9 de Julio de 1947, cuando el entonces Presidente, Juan Domingo Perón desde la ciudad de Tucumán, declaró la “Independencia económica”, un gesto político pero más que nada simbólico que fue aclamado por la masa con la misma inocencia que lo han hecho recientemente con la nacionalización de YPF.
Dijo entonces –entre otras cosas, Perón, que: “…para reafirmar el propósito del pueblo argentino de consumar su emancipación económica de los poderes capitalistas foráneos que han ejercido su tutela, control y dominio, bajo formas hegemónicas condenables y de los que en el país pudieran estar a ellos vinculados”. Luego de algunos considerandos bastante demagógicos, terminaba diciendo: “Por ello, reafirman la voluntad de ser económicamente libres, como hace ciento treinta y un años proclamaron ser políticamente independientes.
Una revista a la historia dará cuenta de que ni entonces ni con Perón y mucho menos ahora, hubo una Independencia que pasara más allá de ser una declaración de principios.
Es verdad que la Revolución Libertadora desandó el camino que había trazado el peronismo en muchos aspectos estructurales de la economía argentina, que –en un campo hipotético, claro- si hubiese habido continuidad y patriotismo, quizás hubiera logrado convertir a la Argentina en una potencia. Pero no se pudo y luego no se hizo.
Es necesario otro Congreso de Tucumán
Entre las cuentas pendiente, tal, vez, una de ellas sea la imposibilidad de concretar la Gran Nación Sudamericana, fragmentada por políticos que sostienen perdidas ideas que hacen que todavía existan Estados inconexos entre sí.
La historia está pasando en frente de nuestros países sin que el Mercosur pueda hacerse realidad como bloque Independizado en lo productivo y por lo tanto en lo económico; pero sobre todo en lo cultural y social. Donde la estabilidad institucional se respete a pesar de quien gobierne y no ocurran hechos como el de Paraguay.
Fronteras adentro, nos debemos otro Congreso de Tucumán, pero esta vez para independizarnos de Buenos Aires, de la hegemonía porteña y para hacer realidad alguna vez el federalismo que proclama la Constitución Nacional.
El 9 de Julio de 1916, es el verdadero aniversario de la Patria porque fue una convocatoria de los pueblos del interior, porque Buenos Aires no hubiera conseguido esa Declaración de Independencia. Fue ese interior profundo el que hizo posible la Patria y la sigue haciendo, porque allí se cultiva, se produce, se extraen todos los recursos que hacen que el Gobierno central tenga vida.
Los gobernadores tienen que dejar de ir a pedir lo que les pertenece. Es necesario declarar una Independencia cultural a través de una reforma educativa que permita una política provincial, pero en serio, para levantar los índices de semianalfabetismo en que nos vamos hundiendo.
Muchas otras cuestiones habría que tratar en ese hipotético Congreso, por eso ajustadas son para cerrar nuevamente esas palabras de San Martín, cuando se pregunta en aquella carta a Godoy Cruz: “¿Qué relaciones podremos emprender cuando estamos a pupilo?”
Cuando se continúa dependiendo de las decisiones nacionales para sobrevivir, sometidos a la voluntad de gobiernos que repitiendo la historia buscan únicamente su interés y perpetuación en el poder.
Hace casi doscientos años, esos incipientes estados provinciales tuvieron el coraje de reunirse demostrando la fuerza que tienen las decisiones populares y cambiaron el curso de nuestra historia sellando para siempre un destino independiente. La pregunta ahora, es si será posible volver a hacerlo.-
Por Ernesto Bisceglia
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