TUCUMÁN.- Los radicales son conscientes de la fragilidad en la que la crisis del 2001 los sumió, y de la cual todavía no pueden escapar. Por ello, la inminencia de la renovación de autoridades partidarias los colocó en una posición de conciliación y acuerdo obligatorio para su supervivencia: debían conformar una lista única y así evitar las elecciones internas.
Y lo lograron: José Cano fue elegido titular, luego de varias deliberaciones e incluso alguna disidencia. En pleno proceso de acuerdo interno, el centenario partido sufrió una baja que sonó más bien a cachetazo: el Concejal por Yerba Buena, Pedro Albornoz Piossek renunció al partido.
La polémica quedó planteada: desde la UCR exigieron a Piossek que, por ética, abandone su banca en el Concejo y la devuelva al partido cuyas ideas y militancia lo llevaron al triunfo electoral. El Presidente de la mesa de conducción del Radicalismo, Brígido Ibarreche, no ocultó su asombro ante lo ocurrido: "Estamos sorprendidos por la decisión del concejal Albornoz Piossek de renunciar al partido que le dio la posibilidad de acceder a la banca que hoy detenta y de la que parece no tiene intenciones de desprenderse. Los argumentos que plantea no tienen asidero, ya que toda la estructura partidaria trabajó en las elecciones para que la UCR -y el Acuerdo Cívico y Social- tengan sus representantes en el Concejo de Yerba Buena"
En medio de la tormenta, dejó aclarada la postura oficial partidaria con respecto a la renuncia de Abornoz Piossek: "Es inadmisible para un partido como el nuestro este tipo de actitudes. Consideramos una traición al partido y al electorado. Le pido que renuncie a la banca que obtuvo gracias al trabajo de cientos de militantes y votantes que vieron a la UCR como una alternativa al alperovichismo".
Su propio compañero de bancada en el Concejo de Yerba Buena, Mariano Campero, exigió públicamente también la entrega de la banca: "Albornoz Piossek debe renunciar a su banca para darle lugar a un radical que esté dispuesto a luchar por los ideales, que evidentemente fueron olvidados por él"
Sin embargo, con el conflicto abierto, el Partido debió seguir avanzando hacia la conformación de la lista que le evitase los comicios partidarios.
El tiempo jugaba en contra de los radicales, y el último plazo vencía el 6 de agosto a las 21. Casi con el acuerdo en la manga, los apoderados pidieron una nueva prórroga y completaron la lista de unidad.
Cano, Senador Nacional y Presidente de la Comisión de salud de la Cámara Alta, quedó al frente del Partido. Existe en la Carta Orgánica de la UCR una cláusula que lo impide: el artículo 60 prohíbe que quien desempeña algún cargo político fuera de la Provincia asuma como miembro de la Junta de Gobierno. Sin embargo, dadas las circunstancias, los correligionarios acordaron no impugnar su designación.
Detrás de Cano, el histórico dirigente Rubén Chebaia, ex Intendente de la Capital, ocupará la titularidad de la Convención Partidaria, que es el órgano legislativo interno. Chebaia había sido propuesto por el Legislador Federico Romano Norri. Segundo en la Convención queda Raúl Moreno, ex Concejal capitalino.
Raúl Albarracín ocupará la Secretaría General del Partido, luego de haber visto truncadas sus aspiraciones de dirigirlo, apoyado en algún momento incluso por el mismo Cano.
Los delegados al Comité Nacional serán los Legisladores Ariel García, Silvia Elías de Pérez, Federico Romano Norri y Roberto Sánchez.
Las negociaciones se cerraron el lunes por la tarde con el acuerdo de Cano como titular del Partido. El sector encabezado por Chebaia finalmente aceptó la propuesta ganadora.
El canismo cambió su primera propuesta, que postulaba a Albarracín a la cabeza, secundado por Jorge Chehín, Nora Vázquez de Argiró, Juan Roberto "Chino" Robles y Jorge Mendía.
En contraposición, se proponía a Chebaia como titular, seguido por Silvia Pata de Nuova, Romano Norri, Sánchez y Mariano Campero (concejal de Yerba Buena).
Sin embargo, la segunda propuesta de Cano fue la ganadora. De esta manera, el radicalismo evita el desgaste de fuerzas y dinero que representa convocar a comicios internos.
No es sólo una cuestión de dinero. Una baja afluencia de afiliados a votar hubiera sido desastrosa para un radicalismo que pretende ponerse en pie frente a las elecciones legislativas de 2013, y que para ello recibió hace pocas semanas a los principales referentes nacionales en la Provincia. Sanz, Cobos y Alfonsín arribaron a Tucumán, tomaron como propio el planteo de la reactivación ferroviaria y dejaron entrever que el mismísimo Cobos sería el candidato para el año electoral entrante.
Menos de un año de calma ganó el centenario partido. En breve, la campaña electoral legislativa le pondrá un desafío en el camino del que se espera surja otra lista de unidad. El Radicalismo deberá concensuar nuevamente quiénes serán sus candidatos para las elecciones 2013, pero llegará a esa instancia con los fondos y las energías resguardadas por la unidad lograda esta semana.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa.