E
n la región noroeste de la provincia de Tucumán, limitando a la norte con Salta, al este con Santiago, al sur con el departamento de Cruz Alta y al oeste con Tafí Viejo y Trancas; se encuentra el departamento más grande de toda su provincia: Burruyacú. Y a pesar de tratarse del más grande en términos de extensión territorial, también se trata del menos poblado. La cabecera de este mismo es la localidad homónima, la cual dista 61 kilómetros de la ciudad de San Miguel.
Casi la cuarta parte de la provincia es la expansión de este distrito, con muy relevantes ciudades que se destacan por dedicarse a diferentes tipos de actividades económicas y con pequeñas localidades casi olvidadas, muy alejadas y un poco desconocidas. El nombre de este lugar es de origen quechua y su significado, que se remite a la Aguada de Burro, esta íntimamente ligado con su propia historia.
Durante el siglo XVII, la región pertenecía al curato rural del Valle del Choromoro, que hoy es uno de los sitios más lindos de la provincia, elegida por turistas de todos partes por sus llamativos cerros, ríos y valles. A pesar de esto Burruyacú es una zona más árida y debido a esto es que se fertilizaba mucho por vertientes, y por ende se formaban muchos pozos de agua, los cuales eran muy bien aprovechados por los sedientos burros de la zona. A partir de entonces surge el nombre de burru-yacu, que quiere decir donde beben agua los burros.
Alrededor de 1800 se separa Burruyacú, y a partir de que Florentino Matilde Lobo dona gran parte del territorio de esta ciudad, en 1873; las grandes edificaciones de Burruyacú comienzan a levantarse. La tierra en la que se encuentra hoy la Iglesia, plaza y cementerio principal, junto a algunas manzanas de la población; fueron evidentemente donadas por Lobo.
Pero fue recién en el año 1930, con el aumento de la producción agrícola y ganadera, el aprovechamiento de la leña y madera y la extensión del ramal ferroviario; que el pueblo adquirió su reconocido reconocimiento. Y de esta manera en 1975, finalmente este obtuvo el rango de ciudad y paso a contar con su propia Municipalidad.
Hoy la ciudad de Burruyacú es una gran productora de granos y constantemente busca incorporar nuevos tipos de cereales a su producción. El trigo, la soja y el maíz, son los principales productos que se siembran y cosechan allí de manera rotativa. Los cítricos, la caña de azúcar y la actividad tambera; son también otras labores del lugar, pero en menor medida.
Y esta localidad pertenece al Circuito Turístico Las Yungas, que enlaza villas de gran hermosura, espíritu audaz y aventurero, un recorrido ideal para deleitarse con exquisitas comidas, disfrutar de bellos paisajes e inolvidables momentos con amigos o en familia. Y es que este lugar es uno más de los atractivos sitios tucumanos enmarcados por sierras y colinas y que a la vez se particulariza por resguardar una importante riqueza arqueológica prácticamente desconocida.
Por Rosario Torino Solá
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