TUCUMÁN.- A las palabras se las lleva el viento. Esto debe pensar, seguramente, la
Senadora Nacional Beatriz Rojkés de Alperovich. El Centro Interdisciplinario de Estudios Culturales (CIDEC) y el Instituto para Pensar Buenos Aires (IPEBA) la conmemoraron con un premio al “compromiso social femenino”.
Evidentemente, las palabras y conceptos vertidos por estas tierras por la primera dama tucumana no llegaron hasta esas latitudes. La condecoración no se adecúa a las declaraciones públicas realizadas por Rojkés de Alperovich durante los últimos meses, que incluso le valieron un tirón de orejas de parte de la Presidenta de la Nación,
Cristina Fernández de Kirchner, y más de un dolor de cabeza a su esposo, el
Gobernador José Alperovich.
La parlamentaria mostró muy poco tacto al referirse a casos muy sensibles sucedidos en la provincia en los últimos tiempos. Primero, acusó a la familia de una nena de seis años por su muerte, tildándolos de “borrachos”; luego, mandó a cuidar a sus hijos a las Madres de la Esperanza, quienes marchan para pedir ayuda por la adicción al paco de sus hijos; incluso, a una de ellas le dijo que la muerte de su hijo le permitiría dormir mejor. Todo un ejemplo de empatía y compromiso social.
Las desafortunadas declaraciones de Rojkés
La Presidenta Provisional del Senado de la Nación tuvo su primer gran desliz cuando se encontró el cuerpo de Mercedes Figueroa, asesinada en Villa Muñecas. A horas del hallazgo, atacó a la familia de la nena: “No podemos tener al Señor Estado a la par de la familia, que está borracha y permite que una nena de 6 años ande sola”, disparó. Después trató de bajar el tono a sus declaraciones, pero nunca pidió disculpas por lo dicho.
Las Madres de la Esperanza marchan periódicamente alrededor de la plaza Independencia. Viven en la Costanera, donde el paco está haciendo estragos entre sus hijos. Nunca recibieron ningún eco desde la Casa de Gobierno, salvo un “reto” de parte de Rojkés.
Según Edith Haberte, de la Fundación Madres de la Esperanza, la senadora criticó las marchas y las mandó a “cuidar a sus hijos”. “Tenemos que cuidar a nuestros hijos en vez de andar marchando”, le dijo la ex titular de la Fundación PIBE. A otra de las madres, Dora Ybáñez, le dijo que “ahora vas a dormir tranquila, porque tu hijo no está más en la calle”.
La tercera autoridad a nivel nacional, después del negativo eco que tuvieron sus palabras en Casa Rosada, decidió llamarse a silencio. Al parecer, la actitud de la senadora ante estos temas, muy mal recibida incluso por la Presidenta de la Nación, no fueron impedimento para recibir un reconocimiento de esta naturaleza.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa.