Durante estos días la noticia astronómica del mundo fue la llegada exitosa del Curiosity a Marte. El argentino presente era Miguel San Martín. Conocelo
ARGENTINA.- Durante estos días la noticia astronómica del mundo fue la llegada exitosa del Curiosity a Marte, y en semejante epopeya había un argentino.
El nombre y apellido de este joven ingeniero argentino Alejandro Miguel San Martín recorrió nuevamente el mundo antes y después del 6 de agosto, asociado a su exitoso desempeño como encargado de la guía, navegación, control, travesía y amartizaje del Curiosity, el nuevo vehículo laboratorio de la NASA que investigará las posibilidades de que en Marte haya existido vida microbiológica.
Anteriormente ya lo había hecho en 1997, debido a su participación en la misión Pathfinder, que colocara allí el vehículo Sojourner.
Vinculado a la Patagonia desde su nacimiento en Villa Regina hace 53 años, hoy es referencia obligada para todos los argentinos que creen en el espíritu, la voluntad y el esfuerzo para motorizar los sueños, los ideales y las metas.
Alejandro San Martín pasó gran parte de su niñez bajo el fascinante mundo de la lectura que potenció su imaginación al espacio. "La lectura fue una parte importante pero aún más lo fue el aprendizaje e inspiración que recibí de mi padre. Él siempre nos contaba que cuando era chico leyó página por página al Tesoro de la Juventud, una enciclopedia para niños. Su pasión por el conocimiento era contagiosa, y sus intereses abarcaban todas las áreas humanas, ciencia y tecnología. Durante la cena, o caminando por la chacra, siempre hablábamos de temas interesantes y él le daba a cada uno un enfoque único, interesante, informado, y contemplativo. Eso me inspiraba a mí a estudiar seriamente en el colegio y compartir lo que aprendía día a día con él".
Y remarcó: "También ha sido importante para mi formación y la de mis hermanos que Papá fuera un gran romántico que no sólo hablaba de hacer grandes cosas sino que, además, las hacía. Los relatos de sus aventuras de joven construyendo caminos en su querida Patagonia eran fuente de inspiración para mí. Inspiración que fue fundamental para afrontar las dificultades y los sacrificios que fueron requeridos en el camino que me llevó a ese gran momento del aterrizaje del Curiosity en Marte".
Hoy, luego de una extensa y rica trayectoria, el argentino en la Nasa asegura que "cuando miro hacia atrás y veo todo el sacrificio que requirió me siento muy satisfecho y muy contento. La respuesta del público nos llena a mí y a mi familia -que han sido parte de ese sacrificio y a quien estoy eternamente agradecido- de emoción y satisfacción".
"Si bien el logro científico y técnico del Curiosity es muy importante, lo es mucho más el poder inspirar a nuevas generaciones a seguir sus sueños. Inspirar a la juventud es uno de los propósitos de la NASA" manifestó Alejandro.
Sobre cómo es la NASA, relató que "allí vemos los avances de nuestras misiones como avances de la humanidad. De hecho, el Curiosity tiene instrumentos contribuidos por varios países del mundo como Rusia, España, Francia, y Canadá. El equipo de especialistas que analizará la información científica del Curiosity está compuesto de científicos de todo el mundo. Es un placer para mí salir de mi oficina y escuchar en los pasillos una multitud de idiomas. Me hace parecer que estoy en las Naciones Unidas, y de alguna manera lo estoy".
"La información científica del Curiosity -agrega- se publicará libremente para beneficio de toda la humanidad. Todo esto no es inconsistente con el gran orgullo que tiene el ciudadano estadounidense de que esta misión fue desarrollada por una agencia de su gobierno a la cual contribuyó con sus impuestos".
Respecto de la situación actual de la astronomía, explicó que "los fracasos sólo se pueden llamar fracasos cuando no se trabajó con honestidad e integridad; cuando no hubo esfuerzo o espíritu de equipo; cuando hubo arrogancia y soberbia. Esto se aplica a toda empresa humana. Cuando se trabajó bien pero nos quedamos cortos porque somos humanos y a veces simplemente cometemos errores, siempre ganamos algo, nunca es un fracaso total".
Asimismo, expresó que "días antes del aterrizaje, en momentos en que el terror al fracaso nos dificultaba el dormir, los jefes nuestros de la NASA, a los que en caso de fracaso les tocaría explicarle al Congreso o al Presidente de la perdida de 2.500 millones de dólares, nos reunieron y nos dijeron que ya éramos un éxito porque habíamos cumplido con lo que humanamente era posible. Nos aconsejaron que no temamos el resultado; que disfrutemos del momento y que estemos orgullos de nuestro esfuerzo".
Sobre su carrera en tierras estadounidenses, indicó que "los EEUU me abrieron sus puertas, me permitieron estudiar en sus mejores universidades, y luego me eligieron para hacer el trabajo que hice, basado en mi capacidad para hacerlo, sin importarles mi acento, cultura o procedencia. Otra nota que vale hacer sobre el tema, es que grandes universidades como el MIT, Harvard, y Berkeley están ofreciendo cursos GRATIS por Internet en beneficio de todo el mundo y que pueden verse en www.edx.org y www.khanacademy.org.
En cuanto al estado de Argentina y sus planes espaciales, San Martín estimó que "no conozco mucho del tema pero lo que puedo decir es que los estudiantes que conocí en las universidades de los EEUU que ya tenían grados en universidades Argentinas, venían muy bien preparados en matemática y física. Tal vez mejor que la formación en la universidades de EEUU. La diferencia tal vez está en la aplicación práctica de ellas, donde las universidades estadunidenses tienen ventaja. Yo estudié Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica en el MIT porque en mi especialidad dentro de esa carrera, Guiado Navegación y Control, el MIT es líder en el mundo. El sistema que guió a la Luna a los astronautas del proyecto Apollo, fue diseñado en el Instrumentation Laboratory del MIT en los años 1960. Tuve profesores en el MIT que desarrollaron los algoritmos de guiado, navegación, y control y nos deleitaban con cuentos de aquellos días pioneros".
Finalmente, en un mensaje válido para los jóvenes que pueden ver en él el sueño concretado de llegar a trabajar en lo más alto de la NASA, aconsejó: "A la juventud le recomiendo que sigan y perseveren en sus sueños. Que la única forma de triunfar es con esfuerzo y sacrificio y procediendo con integridad y honestidad. Que disfruten de lo mejor que la vida ofrece y que hagan una contribución a la sociedad en que viven".
Por Carlos Schulmaister
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