Una de las estafas más comunes suceden sin que la gente se dé cuenta. Conocé este caso casi surrealista, pero que ocurre todos los días
ARGENTINA.- El caso que se va a detallar a continuación corresponde a una fuente muy cercana a este medio que, ingenua pero también profesionalmente, lo siguió hasta el final para poder dar a conocer cómo las empresas de servicios pueden cometer todo tipo de estafas y publicidad engañosa.
Una semana atrás, sin mediar introducción ni presentación, un estudio jurídico sin siquiera darse a conocer exige vía telefónica la cancelación en carácter de urgencia de una deuda de 681 pesos contraída en agosto de 2011 con la empresa Credilogros y su tarjeta Argencard.
Al solicitar los datos al estudio jurídico, no sólo se oponen a dar nombre y apellido del interlocutor sino que insisten en no mencionar de qué estudio se trata. Pese a ello, piden reiteradamente la cancelación de la deuda. Y así comienza todo.
Así nace una estafa y así se lleca a cabo
Sin haber sospechado nunca la existencia de ella, al contraer un seguro para un auto en la empresa La Caja, al tiempo esta compañía daría de alta una tarjeta Argencard que el usuario nunca se entera ni solicita. Y menos, que la empresa Credilogros, perteneciente al Banco BST, manejaría el plástico y hasta te cedería préstamos.
Como el usuario nunca se entera, al cabo del año la tarjeta Argencard debería ser renovada, y como el poseedor de ella no lo sabe, la tarjeta se vence. Es ahí cuando Credilogros exije que se pague por haber sido poseedor de la tarjeta Argencard.
Pero como tampoco se tiene conocimiento de que hay una deuda con Credilogros, es el estudio jurídico el que intima y hasta es capaz de iniciar una demanda y enviar la deuda al Veraz.
De esta manera, un simple seguro de un auto incluye una tarjeta, que esa misma tarjeta pertenece o trabaja con una firma que presta dinero que, a su vez, pertenece a un banco. Cualquier usuario puede asustarse y pagar ante la deuda de un final pero, sea judicial o el Veraz, que te inhibe en todos los bancos.
De cada 10 personas estafadas, con que el 50 por ciento o menos decida cancelar esa deuda sin siquiera haberla contraído, el éxito financiero está garantizado. Quien se toma el tiempo de reclamar e ir hasta el final, sólo pierde minutos y paciencia.
Sin embargo, la estafa es perfecta. Y perfectamente probada.
Nestor Adrián Muñoz
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