Él no pudo morir sin haber penetrado muy hondamente en el sentimiento nacional, tanto de su patria como de las naciones vecinas donde actuara
GRAL DON JOSÉ DE SAN MARTÍN Y MATORRAS
Su historia familiar y su origen
¿Legitimidad o bastardía?
Mucho es lo que se ha escrito y se seguirá escribiendo acerca de su vida y de la monumental concreción militar, como fuera la libertad de tres continentes, de su vida afectiva y militar. En lo personal también hube realizado algunas investigaciones acerca de esta materia, ya publicadas.
A pesar de ello en este aniversario de su fallecimiento, saludamos la incorporación a la gloria de aquel hombre que fue padre y maestro en los distintos acontecimientos vividos por la patria, y que además exaltara su grandeza a la expresión más alta del laurel. El no pudo morir sin haber penetrado muy hondamente en el sentimiento nacional, tanto de su patria como de las naciones vecinas donde actuara, donde el mármol y el bronce alzan su silueta, quizá agobiada de tantos lauros. Nació como todos los predestinados de la historia, ungido de ese destino manifiesto que lo acercara nuevamente a estas tierras que ya en forma primigenia, eran suyas. Al llegar, vuelca su tarea en aquella misión superior cual era la de liberar su patria de los destinos monopólicos que despedazaban la idiosincracia del país.
José Francisco de San Martín nace en la Reducción de Yapeyú- una ex misión jesuítica-perteneciente al Virreinato del Río de la Plata, un 25 de febrero de 1778, para luego trasladarse con su familia, previo paso por Buenos Aires hacia Málaga, donde su padre había sido trasladado. Allí comenzó sus estudios en el en el Colegio de Nobles de Madrid y en la Escuela de Temporalidades en 1786. Aprendió en esos claustros castellano, latín, francés, alemán, baile, dibujo, poética, esgrima, retórica, matemática, historia y geografía.
Ingresó luego al el ejército español, haciendo allí su carrera militar, de lo cual no hablaremos en esta nota, para concentrarnos en su vida familiar; pero sí vale expresar que en nuestro país es reconocido como “el padre de la patria”, valorándolo, como el principal héroe y prócer nacional. Para el Perú es Su Libertador: con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». A su vez El ejército de Chile le reconoce el grado de Capitán General.
Fue su padre don Juan de San Martín, hijo de Andrés de San Martín y de doña Isidora Gómez, nacido el la Villa de Cervatos de la Cueva en la provincia de Palencia, ubicada en el antiguo reino de León.
Sirvió como militar a la Corona española, y fue el primer Teniente Gobernador de la lejana Gobernación de las Misiones Guaraníes, con sede en Yapeyú. Esta institución fue creada para administrar las treinta misiones jesuíticas guaraníes, luego de que la orden fuera expulsada de América por el rey Carlos III en 1777.
Fue su madre doña Gregoria Matorras y del Ser, hija de Domingo Matorras y María del Ser, habiendo nacido también en la Provincia de Palencia, el 12 de marzo de 1738, concretamente en Paredes de Nava. Era prima hermana de Jerónimo Matorras, Gobernador y Capitán General del Tucumán.
Juan de San Martín contrajo enlace con Gregoria, por poder, actuando como representante el capitán de Dragones don Juan Francisco de Somalo, el 1 de octubre de 1770, con las bendiciones del obispo de Buenos Aires, Manuel Antonio de la Torre. Poco después la familia se trasladó a Calera de las Vacas -actualmente Calera de las Huérfanas-, en Uruguay), para administrar la estancia jesuítica, naciendo allí tres de sus hijos. Al cesar en el cargo, fue designado Teniente Gobernador de Yapeyú; sus otros dos hijos nacerían en aquel lugar, siendo José el menor de ellos. Juan de San Martín organizó un cuerpo militar de naturales guaraníes compuesto por 550 hombres, destinados a contener los avances portugueses y las incursiones de los indígenas charrúas.
En 1779, Juan de San Martín es ascendido al grado de Capitán del ejército real; poco después Gregoria Matorras volvió a Buenos Aires con sus cinco hijos para reunirse allí con su esposo en 1781. En abril de 1784, Juan de San Martín y su familia llegaban a Cádiz, falleciendo el 4 de diciembre de 1796 en Málaga. Sus restos fueron trasladados al cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires.
Desde que Juan de San Martín falleciera en Málaga, doña Gregoria vivió acompañada por su hija María Elena y su nieta Petronila, recibiendo una modesta pensión. Murió en Orense, Galicia, el 1 de junio de 1813.
San Martín fue el menor de cinco hermanos; María Elena había nacido un 18 de agosto de 1771, Manuel Tadeo el 28 de octubre de 1772, Juan Fermín el 5 de febrero de 1774, y Justo Rufìno en 1776, al igual que su hermano José Francisco en 1778. Todos sus hermanos siguieron la carrera militar en España, pero la vida misma y sus diferentes destinos hicieron que tuvieran poco contacto entre ellos, pero muy a pesar de esta circunstancia, nuestro General mantenía contacto epistolar con todos ellos.
Es posible que, ya exiliado en Europa, José de San Martín no supiera que su hermano Juan Fermín, muerto en Manila, había tenido hijos, de modo que supuso que la única descendiente de sus hermanos era Petronila González Menchaca, la hija de María Elena. Esto explica el porqué en su testamento deja una pensión vitalicia para ambas.
Manuel Tadeo de San Martín y en 1817 llegó al grado de Coronel y en la correspondencia que se conservara, José de San Martín lo animó a integrar las filas independentistas, pero Manuel permaneció en España, falleciendo en Valencia en 1851.
Juan de San Martín (h) ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería de Soria en 1788. En 1802 se trasladó a Filipinas, donde contrajo matrimonio con doña Josefa Manuela Español de Alburu. Falleció en Manila el 17 de julio de 1822. Fue el único de los hermanos San Martín que tuvo descendencia masculina. El último de los San Martín murió en Filipinas en 1845.
Justo Rufino de San Martín en 1795 ingresó al el Real Cuerpo de Guardias de Corps, más tarde se incorporó al Regimiento de Caballería Húsares de Aragón, con el grado de capitán. Cuando José de San Martín se exilió en Europa, Justo lo acompañó en Bruselas y en París en distintas ocasiones, entre 1824 y 1832. Falleció en Madrid en 1832.
José Francisco casó en Buenos Aires con doña María de los Remedios de Escalada, nacida un 20 de noviembre de 1797, hija de Antonio José de Escalada y Tomasa de la Quintana y Aoiz. Su familia además de rica y prestigiosa, estuvo muy vinculada a la causa de la patria.
Contrajo enlace con José de San Martín, el 12 de noviembre de 1812, cuando tenía 15 años de edad, y según los historiadores, la influencia de su familia política fue decisiva para la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo.
María de los Remedios, falleció en Buenos Aires el 3 de agosto de 1823. Antes de embarcar rumbo a Europa en 1824, su esposo le hizo construir un sepulcro en el Cementerio de La Recoleta, cuyo epitafio reza: "Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín".
Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada fue la única hija del general y de María de los Remedios de Escalada. Nació en Mendoza, 24 de agosto de 1816 y falleció en Brunoy, Francia, el 28 de febrero de 1875.
Al exiliarse San Martín en forma permanente en París, fue acompañado por su hija Mercedes, pero debido a situaciones revolucionarias existentes, la familia se trasladó a BoulogneSur-Mer, lugar este, donde ambos enfermaron de cólera, siendo atendidos, por el médico y diplomático argentino Mariano Severo Balcarce. Debido a este contacto Mercedes casó con él, habiendo el matrimonio teniendo dos hijas: Josefa Dominga y María Mercedes Balcarce y San Martín.
Al morir su padre, y habiéndose retirado ya don Mariano Balcarce de sus funciones diplomáticas, la familia se mudó a Brunoy, cerca de París. Mercedes moriría prematuramente a la edad de 27 años en 1860. Josefa Dominga casó con el diplomático mexicano Eduardo María de los Dolores Gutiérrez de Estrada y Gómez de la Cortina. Murió allí a la edad de 58 años. En 1951, su cuerpo, como el de su esposo y el de su hija mayor, fueron repatriados, y ahora yacen en la Basílica de San Francisco, en Mendoza.
Un caso que revolucionó la historia genealógica del padre de la patria, fue la de su origen. En el año 2000 José Ignacio García Hamilton, abogado e historiador, publica su libro “Don José”, donde haciéndose eco de las aseveraciones de doña Joaquina de Alvear de Arrotea, menciona la bastardía del General, en un manuscrito que ella titulara “Cronología de Mis antepasados”. El citado manuscrito fue confeccionado en el año 1877. Hugo Chumbita, también historiador en el año 2001, también lo asegura, de acuerdo a la misma fuente. Ambos historiadores lo dan como hecho seguro, pero al estar de las investigaciones del historiador y genealogista mendocino- de importante trayectoria en estas lides-, pudo comprobarse la falsía de tales argumentaciones. Extrae sus conclusiones del estudio del diario de don Diego de Alvear, que él titula simplemente “Diario”, con un detalle cronológico de sus viajes. Inicia el manuscrito con su nombramiento por parte del gobierno español, en la Comisión surgida del Tratado de San Idelfonso, por la controversia de límites entre Portugal y España acerca de las misiones guaraníticas occidentales.
Este “Diario” fue publicado en Buenos Aires en dos oportunidades por don Pedro de Angelis y otra por don Gregorio Rodríguez. También el contenido de este “Diario” fue volcado en el libro “Historia de don Diego de Alvear y Ponce de León”, publicado en el año 1891, por doña Sabina de Alvear y Ward, hija de don Diego. En ese Diario se informa que él vino desde España, arribando a Montevideo en el año 1874, año en que José de San Martín, nacido en 1778, tenía ya seis años de edad y que recién recalara en Yapeyú, en el año 1792, cuando nuestro héroe tenía catorce años de edad.
Esta mistificación se concretó debido a que no pudo encontrarse las actas bautismales de José, ni de la de su hermano Justo. De los cinco hijos habidos en el matrimonio, los tres primeros nacieron en el Uruguay, en la localidad de Calera de las Vacas, ya mencionada, donde don Juan de San Martín era Administrador. Los dos últimos nacieron en Yapeyú, donde el padre ejercía las funciones de Teniente de Gobernador, como ya lo consignáramos anteriormente.
Las partidas de nacimiento de sus tres hermanos mayores fueron encontradas y publicadas por el historiador Dr. Enrique Díaz Araujovi. Este mismo autor manifiesta que en el año 1955, unos salvajes individuos asaltaron la Curia Metropolitana, donde se perdieron numerosos archivos, entre ellos las partidas de nacimiento de los dos últimos hijos del matrimonio. El testamento de doña Gregoria Matorras dice que entre sus cinco hijos legítimos habidos con don Juan de San Martín se encuentra precisamente don José Francisco. Reflexiona el historiador Bruno Campoy, que José no hubiera podido ingresar como cadete al Regimiento de Infantería de Murcia, si hubiera sido bastardo y no católico, es decir no bautizado.
A todo esto hay que agregar, que don Agustín de Arrotea en el año 1877, año de la famosa “Cronología…”, inicia en octubre el Expediente Judicial Nº 84, tramitado ante el Juzgado Civil de Rosario, que culmina con una Resolución fechada el 5 de diciembre de 1877, en el que el Juez designa tutor legítimo a su esposo, como resultado de que doña Joaquina de Alvear de Arrotea, “se encuentra en estado de demencia”.
Con estos antecedentes debe darse por concluida la supuesta bastardía de don José Francisco de San Martín, que por otra parte si hubiera sido verdad, en nada empañaría la gloria de tan distinguido jefe; es más, la hubiera enaltecido, como ejemplo de superación personal.
Respecto a su nacimiento nos dice el poeta correntino Coronel Pelquin Hidalgo, “ya aclareaba (sic) el 25 de febrero en Yapeyú, engarzado en palo santo vino al mundo Ñanderu”- recordando el nacimiento de José de San Martín-, añadiendo en su poesía: “cunumi” recién nacido, con ojitos de carbón, lentamente se ha dormido al arrullo de una voz,” trayendo en su recuerdo a la joven indígena Rosa Guaru, quien tuvo a su cargo la crianza del niño, recordando las palabras que ésta le dijera -a San Martín- cuando lo tenía en sus brazos “usarás espada, llevarás quepi, para gloria hijo de tu taraguí”. (Sic)
Cuando José de San Martín comprende que debe cerrase su período de actividad necesaria, se retira para que la vejez lo reciba dulcemente en su seno, y desde su ancianidad ve cumplidos sus esfuerzos sobre la tierra. Está aureolado de canas, cuando la muerte lo sorprende el 17 de agosto de 1850. Ha construido hilo por hilo la trama de ese monumento común, cual es la libertad de su patria, fruto de su esfuerzo y de sus insomnios. Para la argentinidad es viejo árbol eternamente verde, porque por sus vasos nutricios corre el cariño y el agradecimiento inextinguibles de su pueblo.



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