Sus dibujos recorrieron el mundo y hasta lograron la atención del propio Walt Disney que plasmó su obra en Goofy Goes Gaucho y The Flying Gaucho
ARGENTINA.- Florencio Molina Campos n
ació en la ciudad de Buenos Aires el 21 de agosto de 1891. Consiguió un empleo como administrativo en la Sociedad Rural Argentina, en Buenos Aires donde sus compañeros de trabajo lo instaron a presentar los dibujos y pinturas que él realizaba y que llamaba, con modestia, caricaturas.
Fue así como en agosto de 1926 realizó su primera exposición en la Feria Ganadera de Palermo, integrada por 61 pasteles y acuarelas, que vende completamente gracias al gran espaldarazo que le dio el presidente de la Nacíón, el doctor Marcelo Torcuato de Alvear, quien le compró dos obras. A los pocos meses, realizó otra exposición en Mar del Plata, en el local de la galería Witcomb. Allí, conoció a Elvira Ponce Aguirre, una maestra mendocina con quien vivió el resto de sus días.
Las exposiciones continuaron siempre con un gran éxito y la muestra ganadera de Palermo lo tuvo como una de las atracciones principales durante cuatro años. La fábrica Alpargatas le encargó doce pinturas para ilustrar el almanaque de 1931. Las obras -que se vendían en 70 pesos- fueron entonces reconocidas por esta empresa que le pagó 500 pesos por cada una. Desde 1931 hasta 1936 se presentaron los almanaques y volvió a realizarlos entre 1940 y 1945. En estos 12 años, cerca de 18 millones de láminas litográficas con sus obras se distribuyeron por la Argentina y países vecinos, y se convirtió en la primera pinacoteca popular del arte argentino.
El deseo de Florencio siempre fue llegar a ver a sus personajes animados". En una oportunidad, Walt Disney viajó a la Argentina, pero Florencio se encontraba en Alemania, en un festival de cine. Meses después, se encontraron en California, donde Florencio comenzó a asesorarlo en una serie de películas que Disney estaba realizando, ambientadas en América del Sur. Esta relación profesional duró poco tiempo, ya que Molina Campos objetó la falta de rigor documental de los dibujos producidos en los Estudios Disney. La relación de amistad perduró durante toda la vida, pero se malogró la idea de recrear sus queridos paisanos junto con Disney. De todos modos, su obra quedó plasmada en Goofy Goes Gaucho y The Flying Gaucho, presentados en la Argentina como El burrito volador. También colaboró en Saludos amigos, una película que narra el viaje de Disney por Sudamérica.
De regreso al país, hizo una muestra en la galería Argentina, de la que sería su última exposición. Estuvo integrada por 80 obras y el éxito fue total: se vendieron 70 cuadros. Tras el evento, se internó para hacerse una pequeña operación y el 16 de noviembre de 1959 falleció por una complicación cardíaca.