POR ROSARIO TORINO SOLÁ

Los Pueblos de Tucumán: San Pedro de Colalao (Parte I)

El Intransigente comenzó este especial para que cada semana pueda saber sobre los pueblos de Tucumán

  • lunes, 27/08/2012 | 11:21 hs
San Pedro de Colalao, Tucumán

                       San Pedro de Colalao, una
                 cautivante y completa villa veraniega
                                  (Parte I)

Al noroeste de la provincia de Tucumán, en el Departamento de Trancas, se encuentra la pequeña localidad de San Pedro de Colalao. A 1100 metros sobre el nivel del mar, a lo largo de un estrecho valle y en un punto muy hermoso de esta provincia se halla este núcleo urbano que constituye, gracias a su ubicación estratégica y a su agradable clima, un lugar ideal para el veraneo. Y es que San Pedro de Colalao se ubica nada más y nada menos que en una bella región boscosa y al pie occidental de las Cumbres Calchaquíes, que constituyen el Parque Natural Cumbres Calchaquíes.

Personas muy sencillas, criollas y humildes, de orígenes muy gauchescos son las que habitan esta localidad, y en su mayoría lo hacen en construcciones muy pintorescas que datan de fines del siglo XIX. Casas de una o dos plantas, con galerías y maravillosos parques, entre calles arboladas con moreras y tarcos; son las que constituyen a este poblado, que es el principal centro turístico del atractivo circuito del Valle de Choromoros.

Quienes viven en San Pedro de Colalao, viven la vida del campo y tradiciones muy autenticas. La talabartería y marroquinería con distintos tipos de cueros, son y fueron algunas de las tareas económicas más habituales de allí. Y a esta manual actividad se le suma también la de la industria láctea, destacándose la producción de exquisitos quesos criollos y quesillos. Y son estos mismos, al ser bañados por una capa de la más dulce y sabrosa miel pura de abejas; los que componen el postre más típico de la provincia.

En los alrededores del pueblo, la obtención de irresistibles nueces, que por su gran tamaño y perfección son ideales para la decoración en la repostería; es una constante gracias a los cultivos de nogales. Y tampoco se puede dejar de mencionar que la cría de rebaños de ovejas, entre los ricos alfalfares y gramones de este sitio, son también labores muy evidentes de notar.
Respirar historia, por los valiosos restos arqueológicos que se han encontrado allí; es también una propiedad de San Pedro de Colalao. Pues en sus cercanías se desarrollaron asientos de la antigua Cultura La Candelaria. Y de todo lo hallado, la “Piedra Pintada” es un petroglifo muy destacado. Este se trata de una roca de enorme tamaño, que si bien impresiona muchísimo por sus dimensiones, lo hace aun más sus enigmáticas figuras talladas en cada uno de sus laterales. Y a pesar de que se desconoce con total certeza cuál es el significado de estas figuras, si se cree que están relacionadas con cultos a la fertilidad y las cosechas.

El nombre de este poblado deriva de tiempos muy remotos, Colalao, viene de lenguas muy antiguas y la desinencia Kolal, en cacán significa “principal” o “jefe”; y ao, en esa misma lengua y al parecer también en lule, quiere decir “poblado”. Ya durante la época de la conquista española, en el siglo XVII, surge este lugar bajo dicha nomenclatura. Pero su verdadera construcción comenzó de la mano de los criollos gauchos procedentes del centro de la provincia en el año 1875. Y fue desde ese momento que San Pedro de Colalao ha ido experimentando paulatinamente un lento pero constante mejoramiento, y principalmente este se debió a que sus particularidades geográficas hacen de él, el destino óptimo para vivir los veranos.


Por Rosario Torino Solá
para

Diario On-line, República Argentina. © Copyright 2013. Todos los derechos reservados.