En el grupo ministerial de la Presidenta, por ejemplo, es evidente que hay luchas personales que están llegando a la crispación
ARGENTINA.- “Algo huele mal en Dinamarca” era la sospecha de tragedia en una de las monumentales piezas de Shakespeare que, ahora por esos antojos de los siglos, puede ser aplicada a lo que sucede en nuestro país. Porque varias secuencias políticas de estos meses autorizan a deducir que la mecánica del poder central está en descomposición.
En el grupo ministerial de la Presidenta, por ejemplo, es evidente que hay luchas personales que están llegando a la crispación, mientras Cristina de Kirchner está desafiando a su propia salud con un doble juego que exigiría un gran esfuerzo a cualquier organismo superdotado.
Tono diferente
Por una parte, debe cumplir el papel de única figura que toma decisiones en el equipo, en un pasaje difícil de la realidad mundial que amenaza con extenderse a la totalidad del globo, si es que no quiere bañarse en aguas turbulentas, a un año y un poco más de elecciones que son clave para sus apetencias de continuidad.
Por otro lado asumió, sin intermediarios los discursos de campaña comicial, ensayando en ellos una tonalidad distendida, casi de charla amable y con ciertos chispazos de sorna, que no hacen juego con su imagen ya asentada en la población. Es decir, afronta de repente un estilo puramente actoral.
Juegos de La Cámpora
El tablero nunca está quieto. Ahí mismo, como si los atrajera un imán fatal, entró en erupción una flamante jugada de La Cámpora: su inquietante actividad en el mundo de las escuelas primarias y secundarias, donde despliega un trabajo doctrinario inaudito. Las generaciones -pareciera ser el rumbo- deben impregnarse con las “verdades kirchneristas”. Por lo menos eso dejan ver los juegos y las pintadas que ganan espacio en los establecimientos visitados. Y como si no fuera un despropósito, la labor ya fue bendecida en un discurso por Cristina.
El personaje exótico
La evocación del Éxodo Jujeño, en su bicentenario, fue otro esquicio de esta serie increíble. En esas cumbres hizo su reaparición el vicepresidente Boudou, ese exótico personaje de ya triste fama, para dar el mensaje patriótico que correspondía. ¿Era el indicado?, podría preguntar el más inocente ciudadano. Pero allí no termina el viaje de Boudou, porque luego, junto con Alicia Kirchner, posó para las fotos, con gesto de victoria, con Milagro Sala, es decir, esa especie de “gobernadora de facto” de la provincia, mimada por el PE nacional.
A todo esto, como si estuviera desperezándose de un prolongado sueño, la Unión Cívica Radical disparó un llamado a todo el círculo de la oposición para cerrar filas y neutralizar el proyecto de la presidenta que apunta a un tercer mandato. El documento tuvo buen eco inicial, pero ello no garantiza que vaya a plasmarse porque la política argentina ya se convirtió en un aquelarre indescifrable.
Andanzas de Moyano
Tanto es así que el propio Hugo Moyano avanza por estas horas, a paso frenético, hacia un frente que empalme a partidos y organizaciones sindicales con la mira puesta en la derrota del plan oficial de eternización del “modelo”.
Todo esto acontece cuando todavía no se cumplió ni una cuarta parte del segundo mandato de la Presidenta. En su discurso patriótico de Jujuy, Boudou puso voz de motociclista con poncho gaucho para denunciar que desde el extranjero quieren sentar reales para dominarnos. ¡Cómo! … ¿también ellos?
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