POR RICARDO FEDERICO MENA

Las calles de Salta y sus nombres: Avenida Juan Bautista Justo

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican

  • martes, 28/08/2012 | 23:00 hs
Juan Bautista Justo



                                      



Juan Bautista Justo, nació en Buenos Aires, el 28 de junio de 1865 – Los Cardales, Partido de Exaltación de la Cruz, Buenos Aires y falleció el 8 de enero de 1928, también en Los Cardales.
 
Era hijo de Juan Felipe Justo y de Aurora Castro. Realizó sus estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires trabajando como periodista para costear sus estudios, recibiéndose en 1888 con diploma de honor y medalla de oro. Tras graduarse, viajó a Europa, donde se interiorizó de las ideas socialistas. De vuelta en la Argentina, ingresó al Hospital de Crónicos, donde se desempeñó como cirujano.

Al terminar la escuela primaria, su madre se opuso que a que abandonara sus estudios para colaborar con su padre, brindándole todo su apoyo, para ingresar en 1876, al Colegio Nacional y posteriormente a la carrera de medicina en 1882. Mientras estudiaba, ingresó al Diario La Prensa donde escribía crónicas parlamentarias.


Al recibirse de médico, introdujo en el país las prácticas antisépticas en las cirugías, además del uso de la cocaína como anestésico. En su tesis de graduación, contó con la tutoría del Dr. Ignacio Pirovano con el trabajo, “Aneurismas arteriales quirúrgicos”. Por sus investigaciones, la Facultad de Medicina lo premió con un viaje de estudios a las principales ciudades europeas, cuando contaba solamente 23 años. En 1890 ingresó a la Unión Cívica que, por aquel tiempo se preparaba para suceder al gobierno de Juárez Celman. Al producirse la Revolución del Parque, como no era partidario de la fuerza, solamente estuvo presente, como médico.


Europa le sirvió para contactarse con las ideas socialistas y pudo concretar la traducción del libro El Capital, de Karl Marx publicado al año siguiente en Madrid.


Fue como decíamos, médico, periodista, político, parlamentario y escritor, y su vida estuvo ligada a la formación y surgimiento del partido socialista en nuestro país, partido que presidió hasta su muerte. Dirigió el periódico La Vanguardia y fundó la Cooperativa el Hogar Obrero de 1928 además de desempeñarse como veremos más adelante como diputado y senador nacional.


Macedonio Fernández lo definió como un “economista-sociólogo eminente y prosista magistral. La más completa de las personalidades del socialismo contemporáneo, ferviente, tierno y generoso en la adustez de su obra disconformista”. La actuación pública de Juan B. Justo, se desarrolla en la etapa nacional de dos épocas importantes: el fin de la época de los gobiernos del patriciado oligárquico y el advenimiento político de don Hipólito Yrigoyen que venía de la mano del sufragio universal y del advenimiento de las clases medias al escenario político del país.


Justo para sus detractores había sido un liberal cosmopolita y librecambista, es decir que, reiteramos, para sus adversarios, estaba con la oligarquía tradicional y con el imperialismo inglés. Por el otro lado dentro de la estructura del país había que tener en cuenta el interior, poseedor de incipientes industrias que, sobradamente abastecían el mercado interno.


Hay dos trabajos claves que revelan la interpretación histórica de Juan B. Justo con respecto a la historia del país: “La Teoría Científica de la Historia y la Política Argentina (1898) y EL Socialismo Argentino (1910)”. En estos libros revela su pensamiento en temas cruciales de la historia como fueron la revolución de Mayo y la anarquía del año XX.


En su análisis de la sociedad colonial, Justo establecía que estaba compuesta por tres sectores sociales, una clase dirigente compuesta por los herederos de los conquistadores que fueron adelantados, gobernadores, oidores, regidores y todos los estamentos de la colonia, y que se basaban en tres patas: la sangre, el patrimonio y la burocracia. La propiedad privada se iba formando como resultado de la Merced Real, la donación de bienes, inmuebles y tierras que el rey hacía a sus súbditos, y el latifundio, que nace por el acaparamiento de tierras en pocas manos donadas por el rey. Según Juan B Justo, el movimiento emancipador procuró romper las ataduras económicas y desviar la dirección burocrática de España por otra criolla, sin pensar en la democracia o en la República. Los prohombres de 1810 no se preocuparon en realidad de derrocar dinastías, tampoco de proclamar constituciones y muchos de ellos tuvieron el propósito de mantener el gobierno monárquico.


Sus primeros trabajos como periodista los realizó en el diario «La Prensa», como cronista parlamentario, como lo consignáramos recientemente, y a principios de la década de 1890 comenzó a escribir en el periódico socialista «El Obrero». En 1894, junto a Augusto Kühn y Esteban Jiménez fundó el ya mencionado periódico «La Vanguardia», que dos años más tarde, con la fundación del partido Socialista, se convertiría en su órgano oficial. En septiembre de 1905, «La Vanguardia» se convirtió en diario, y en un importante medio de difusión cultural, excediendo su propósito original de difusión de las ideas socialistas. Justo dirigió el diario hasta su muerte.


Don Juan B. Justo realizó un gran aporte al pensamiento nacional, debido a la metodología que imprimió al análisis de la historia, fundado en el reconocimiento del factor económico como causa de la Revolución de Mayo, como asimismo de la guerra civil desatada posteriormente. Según Justo, esta guerra civil estuvo ligada a la formación de las clases sociales vinculadas a la propiedad privada y al desarrollo técnico-económico.


Es preciso señalar que en la vida colonial y en la formación del país se entrecruzan tendencias sociales y políticas antagónicas entre los “opresores y los oprimidos”, más cercanamente entre Buenos Aires y el Litoral, ambos interesados en exportar productos de su ganadería como también en importar otros varios en el extranjero.


Justo decía: “El pueblo argentino no tiene glorias. La independencia fue una gloria burguesa; el pueblo no tuvo más parte en ella que la de servir los designios de la clase privilegiada que dirigía el movimiento… Hasta entonces había habido una especie de propiedad común de la tierra, porque esta era muy extensa y los pobladores muy pocos”…


Manifestaba luego: …“Pero esa situación no podía prolongarse. Cuando abierto el país al comercio extranjero, los frutos del campo tomaron valor, toda la tierra les pareció poca a los señores comerciantes y exportadores de las ciudades para acapararlas y explotarlas, según nuevas reglas. El gaucho vio su existencia amenazada, e incapaz de adaptarse a las condiciones de la época se rebeló. Así nacieron las guerras civiles del año 20 y subsiguientes, que fueron una verdadera lucha de clases”...


Justo entroncó aquellos primigenios esfuerzos populares, con el movimiento obrero y social moderno, destacando que este sí, estaba dotado de un programa y un objetivo histórico a cumplir. Reconoció asimismo que no podía existir socialismo sin la participación creadora del pueblo trabajador.


Cuando se afirmaba que el socialismo de Juan B Justo, fue un trasplante de la socialdemocracia europea a la Argentina, se repite el juicio formulado por el italiano Enrique Ferri que a su entender, aquí en nuestro territorio, no existían condiciones económicas ni sociales de tipo industrial, ni una clase trabajadora que pudiera dar vida a un partido socialista. Para Ferri el socialismo correspondía a una evolución natural de las sociedades humanas, y se produciría en los países capitalistas más avanzados. Los marxistas ortodoxos, entre ellos Carlos Kautsky decían que, sin un gran desarrollo capitalista, sin una gran industria y una numerosa clase obrera, no podría realizarse el socialismo.


El debut político del Partido Socialista no fue muy auspicioso. Ocurrió en ocasión de las elecciones legislativas del 8 de marzo de 1896. El primer candidato a diputado fue el propio Justo y obtuvo 138 votos. Como comentara algún socialista de entonces, "ni siquiera nos votaron todos nuestros parientes”.


En 1899, Justo se casa con Mariana Chertkoff, una joven inmigrante rusa de origen judío. La pareja se instala en Junín, donde residirá hasta 1904. Tuvieron siete hijos. Ese año será muy importante para el Partido Socialista. Será electo por el barrio de La Boca el primer diputado socialista de toda América, el doctor Alfredo Palacios. Este hecho y la designación de Justo como profesor titular en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, provocan el traslado de la familia a dicha ciudad.


En 1905, funda junto a otros once compañeros del partido, la Cooperativa de consumo crédito y vivienda "El Hogar Obrero".


El año 1909 estará signado por la lucha de la masa trabajadora, de huelgas anarquistas, actos socialistas, a lo que se agrega la represión del Estado, reflejada en la matanza de obreros en la Plaza Lorea el 1º de mayo. Tanto los socialistas como los anarquistas repudian el hecho, y declaran la huelga general, solicitando la renuncia del Jefe de Policía de la Capital, Coronel Ramón Lorenzo Falcón. El gobierno de Alcorta hace caso omiso a los pedidos obreros y confirma a Falcón en su cargo. Pocos meses después Falcón morirá en un atentado perpetrado por el joven anarquista ruso Simón Radowitzky. En ese año tan particular, Justo, que había repudiado la represión policial declaraba: "Este es un país civilizado con un gobierno bárbaro", publicará su obra más destacada: Teoría y Práctica de la Historia. Jean Jaurés en ocasión de su visita a Buenos Aires, tomó contacto con el texto y se lo llevó a París para publicarlo en Europa. Justo nunca hablaba de su vida privada y sólo una vez lo hizo por escrito en su columna del diario La Nación definiéndose así: "Soy el más vulgar de los hombres. Si alguno de los héroes de Cervantes figura entre mis antepasados, es seguramente Sancho. Me gustan las mujeres hermosas, pero menos para cantar la belleza de sus formas, que porque prometen una prole sana y vivaz".


En un famoso debate en 1913 con el futuro dictador José Félix Uriburu, por entonces diputado conservador por Salta, dirá: "Desde que tengo memoria he oído hablar de los partidos argentinos como de grupos que se decían de gente decente. Los socialistas hemos introducido en la política nacional esta novedad: no somos el partido de la gente decente; somos el partido de los trabajadores".


A lo largo de los años la perseverancia y la conducta coherente de Justo habían logrado la incorporación de valiosas figuras al socialismo como Nicolás Repetto, Augusto Bunge, José Ingenieros, Leopoldo Lugones, los hermanos Enrique y Adolfo Dickman, Alfredo Palacios y Mario Bravo.


El Partido Socialista obtendrá a partir de 1912 triunfos electorales sucesivos, superando en varias ocasiones al radicalismo. En 1913 logró su primera banca en el senado en la figura de Enrique del Valle Iberlucea. En 1918, frente a las protestas de los estudiantes de Córdoba que piden una profunda reforma universitaria, el Dr. Justo apoyará sus reclamos desde el parlamento


Los graves hechos conocidos como la Semana Trágica de 1919, encuentran en Justo una vibrante condena, y el pedido de investigación para los responsables de la represión policial y parapolicial. En ese mismo año viaja a Europa para participar de las reuniones de la Segunda Internacional en Berna y Ámsterdam, como representante de todo el socialismo sudamericano. A su regreso, dicta tres conferencias sobre la Revolución Rusa que publica en un volumen bajo el título “El momento actual del Socialismo”, donde condena los métodos de los bolcheviques y llega a la conclusión que el modelo soviético no es viable para la Argentina.


En 1920, Justo se casa con la joven doctora Alicia Moreau -hija de refugiados franceses de la Comuna de París- veinte años menor que él, con quien tendrá otros tres hijos y compartirá su pasión por el socialismo y su interés por los temas médicos.


En 1923 en el Parlamento se discutieron proyectos acerca del problema ganadero, la disyuntiva fue planteada por Justo muy claramente: colonia ganadera o nación agrícola-industrial. Justo se opuso a la violencia individual de los anarquistas y a la violencia como un fin en si mismo. El socialismo argentino, puso de manifiesto desde fines del siglo pasado a nuestro país, estrangulado doblemente por el imperialismo y por la complicidad activa o pasiva de la clase burguesa y terrateniente, aliada al capital monopolista.


En las elecciones de 1924, a las que el radicalismo concurre dividido entre los personalistas, partidarios de Yrigoyen, y los antipersonalistas, adeptos al entonces presidente Marcelo T. de Alvear. Justo, a los 59 años, resultó electo senador por la capital. Uno de sus primeros proyectos fue el que solicitaba la separación de la Iglesia y el Estado, desatando una fuerte polémica con las bancadas radical y conservadora que se opusieron a que fuera considerado sobre tablas. Para 1926 el Partido Socialista contará con una bancada de 26 diputados nacionales y dos senadores.


Volviendo atrás en el tiempo, diremos que durante la Revolución del Parque, en 1890, atendió a los heridos del lado revolucionario. No era partidario de la fuerza y, poco después, fue involucrándose en los círculos obreros y en las corrientes socialistas, hasta que en 1896, junto a Esteban Jiménez, Augusto Kühn e Isidoro Salomó fundó el ya nombrado Partido Socialista, que presidiera el resto de su vida. Otras de sus actuaciones públicas fueron la fundación de la cooperativa El Hogar Obrero, la Biblioteca Obrera y la Sociedad Luz, que se encargó de la cultura y la propaganda de las ideas socialistas. Como presidente del partido, intervino en los congresos socialistas de Copenhague y Berna. Asimismo, fue la primera persona en traducir el Capital de Karl Marx, del alemán al español.


En 1912, Justo fue elegido diputado, cargo que ocupó hasta 1924. Ulteriormente fue electo Senador, siempre por la Capital Federal.


Como diputado, presidió la comisión investigadora de los trusts, y participó de los debates que llevaron a la Reforma Universitaria (1918). Dentro de su labor legislativa presentó numerosos proyectos de ley en materia social, contra el juego y el alcoholismo y para eliminar el analfabetismo.


Como diputado nacional en el año 1914, intentó sin éxito, introducir modificaciones en las concesiones ferroviarias que se daban a los ingleses, pero fue en vano su propósito, que las compañías extranjeras informaran sobre las operaciones financieras y los dividendos que esas operaciones devengaban con el trabajo de obreros y empleados argentinos.


Como escritor, Justo se dedicó al ensayo político y social. Su obra principal es Teoría y práctica de la historia (1909). Otras de sus obras son:



Teoría científica de la historia (1898), -ya nombrada-
 
El socialismo argentino (1910),
 
La intransigencia política (1921) Socialismo e imperialismo,
 
La internacional socialista,
 
El programa socialista en el campo,



Dentro de sus obras póstumas se encuentran:

La moneda (1937) y La cooperación libre (1938).

El 23 de enero de 1927, Justo pudo ver cumplido uno de sus grandes sueños: inaugura la Casa del Pueblo, con su gran biblioteca, su salón de conferencias y sus aulas nocturnas dedicadas a la enseñanza de los obreros. Sería una de sus últimas alegrías, casi exactamente un año después, el 8 de enero de 1928, mientras pasaba una temporada de vacaciones en compañía de su esposa Alicia y sus hijos, en su quinta de Los Cardales, Juan B. Justo moría de un síncope cardíaco.


Su hermana Sara Justo (1870-†1941) fue una destacada educadora argentina, de las primeras odontólogas del país y una de las líderes del movimiento feminista argentino en las primeras décadas del siglo XX.


Es mucho lo que podría hablarse de este gran hombre, pero sí diremos que en justicia, numerosas calles y avenidas del país llevan su nombre. Afortunadamente no pudo contemplar el desarrollo actual del movimiento obrero, ni los intereses espurios que han ostentado y ostentan estas dirigencias, constituidas en verdadera oligarquías obreras y sindicales.





















Dr. Ricardo Federico Mena
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CURRÍCULUM ABREVIADO DEL DR. RICARDO FEDERICO MENA

El doctor Mena- Martínez Castro es odontólogo y oriundo de la provincia de Tucumán. Ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo libros acerca de variadas materias, Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Ha recibido importantes premios provinciales y nacionales durante su quehacer Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, Ha recibido de la provincia el Premio al Mérito Artístico. Dirige actualmente el Suplemento Cultural del Diario .




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