“Hombro con hombro”, es el slogan que siempre identificó a Rodo (Joaquín Furriel) y Dani (Rodrigo de la Serna), dos íntimos amigos que desde la infancia vienen construyendo y conservando un vínculo muy fuerte que ha atravesado cualquier obstáculo hasta convertirlos en hermanos del alma. Ambos son policías, que desean ascender a detectives, pero inesperadamente, a raíz de distintos hechos, no sólo la carrera laboral de estos compañeros cuelga de un fino hilo, sino que también ese poderoso lazo afectivo que los unía, parece debilitarse.
En “
Lluvia constante”, el cielo esta gris, nublado y la tempestad no cede; y tampoco lo hacen los disgustos para estos efectivos. Los valores, la moral y la lealtad de aquellos amigos, aplicados tanto a sus carreras laborales como a la vida personal de cada uno; están en constante tensión y controversia. Y si uno al principio podía pensar que uno de ellos concordaba con el policía bueno, y el otro con el malo; con el correr de la obra los roles se invierten y la confusión aumenta. Pues esta historia no se trata del enfrentamiento entre un héroe y un villano; “Lluvia constante” cuenta una serie de vivencias de dos antihéroes que cambiarán sus vidas para siempre.
La escenografía, que esta a cargo de Alberto Negrín, es fija y clara, un callejón oscuro, de algún barrio peligroso, que está rodeado de escombros y basura. El movimiento y la agilidad que tanto Rodrigo como Joaquín le dan al número, permite al espectador trasladarse a múltiples contextos; como un prostíbulo, un hospital, adentro del patrullero o un enorme puente colgante. El sonido, bajo la dirección de Pablo Abal, también contribuye a la cuota imaginaria que cada espectador debe aportar y se complementa armoniosamente con la puesta en escena.
Todos estos detalles, bajo la dirección general de Javier Dualte, y complementados con las increíbles interpretaciones de Joaquín y Rodrigo; hacen de esta una obra imperdible e “impecable”, como se la ha calificado según diversas criticas. El prestigioso, reconocido y premiado Rodrigo de la Serna, a pesar de poseer una carrera brillante y muy célebre, supo consagrase en esta representación. Y Joaquín Furriel, con su rol más de serio, tranquilo y racional; seguramente también marcó un antes y un después en su carrera artística luego de encarnar brillantemente al sorprendente Rolo.
Perderlo todo, pero todo, es lo que necesitaron estos amigos para poder replantearse sus propias vidas, y optar por un camino diferente. Al final uno entiende que vivir escondiendo y tapando sentimientos no es un estado duradero, pues las emociones tarde o temprano salen a la luz y a veces en ese escape nos llevan a cometer errores imperdonables e incorregibles.
Pero de todas maneras es admirable también comprender como cuando existe una amistad tan fuerte y real entre dos personas, ese aprecio puede llevar a producir un acto tan generoso como es el de renunciar a sus propios intereses para que la felicidad del otro comience a nacer.
Al final de la obra

saludo a sus figuras, y a pesar de ser tarde y estar frio, Rodrigo y Joaquín se mostraron muy dispuestos a sacarse fotos con sus admiradoras, firmar autógrafos y recibir piropos de sus seguidoras salteñas. Ambos ya habían estado en nuestra provincia y a la función de anoche, viernes 3 de agosto, se le suma una vez este sábado 4. Es decir que a todos aquellos que no la hayan disfrutado aun les queda una oportunidad para deleitarse con “Lluvia constante”, una historia fuerte y compleja, que invita a reflexionar y disfrutar al máximo.
Por Rosario Torino Solá
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