PARIS, Francia.-
Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, recibió una lluvia de críticas de los líderes del socialismo francés y de otros políticos de izquierda por su decisión de
solicitar la nacionalidad belga para huir de un gravamen de 75% a los ingresos altos.
El empresario niega que pedir la nacionalidad belga sea una estrategia para reducir su pago de impuestos y justificó su decisión en razones personales y financieras, además de afirmar que seguiría tributando en Francia.
Sin embargo, sus declaraciones no lograron aplacar las críticas, especialmente en momentos en que Hollande está pidiendo por los medios a todos los franceses aceptar sacrificios como alzas de impuestos y un congelamiento del gasto.
Líderes sindicales se sumaron a las críticas para acusar a Arnault de aprovecharse de los trabajadores franceses sólo para llevar su plata fuera del país. "Francia, ámala o déjala", decía la portada del diario comunista l'Humanite.
Arnault, calificado por Forbes como el cuarto hombre más rico del mundo con un patrimonio de 41.000 millones de dólares, respondió diciendo que hace más que la mayoría por la economía francesa liderando una empresa que hace un gran aporte a la balanza comercial del país.
(Redacción

)