ESTADOS UNIDOS.- Hoy, 12 de septiembre, se presentó el tan esperado
iPhone 5. Ya pasaron 5 años desde que su creador,
Steve Jobs, presentó el primer
iPhone, un celular icono en la innovación que pisó y sigue pisando muy fuerte en el rubro telefónico y provocó una gran revolución en la tecnología.
El lanzamiento del primer
iPhone, fue en enero del año 2007, provocó tanta expectativa entre los seguidores de
Apple como sorpresa entre todos los analistas. Los sabihondos del tema no podían entender cómo un dispositivo de no más de 500 dólares, libre de teclado físico y sin 3G iba a convertirse en el más prestigioso aún frente a los económicos y populares Nokia, o los tan a la moda BlackBerry.
No es de extrañar que la presentación del gran Iphone aún pueda verse en Internet, de hecho se ve en miles de páginas Web. Se trata de un documento visual que supone un hito, donde un sano
Jobs anuncia a la audiencia de la conferencia MacWorld en San Francisco lo que está por venir: "De vez en cuando aparece un producto revolucionario que lo cambia todo", dijo el líder de
Apple, quien vaticinó que ese "iPod con llamadas e internet", tal y como se calificó el iPhone al principio, estaba destinado a "reinventar el teléfono".
Su tocayo de Microsoft, Steve Ballmer, se comenzó a reír al conocer la propuesta de
Apple. Literalmente. Internet, que para estas cosas tiene memoria, guarda otro vídeo en el que el consejero delegado de Microsoft se mofa del invento de
Jobs. Resulta obvio que ni Ballmer con su Windows Mobile, ni los directivos de Research in Motion (RIM) con su BlackBerry, ni los finlandeses de Nokia se olieron lo que les venía encima. El resto del sector, tampoco.
Luego de esto, Nokia cedió su liderazgo mundial en fabricación de móviles a Samsung, desechó su desfasado sistema operativo Symbian y se alió con Microsoft, que adaptó a los tiempos del
iPhone su Windows Mobile, rebautizado Windows Phone, ahora con pantalla táctil y teclado digital. BlackBerry está sumido en una profunda crisis y ha tenido que despedir a miles de empleados en vista de su pérdida de competitividad.
Justamente fue Google, otro novato en el sector de la telefonía, quien puso sobre la mesa el único sistema capaz de acotar, hasta el momento, al fenómeno
iPhone. En 2008 debutaron los primeros teléfonos equipados con Android que básicamente replicaban la idea que le había funcionado a
Apple, aunque con un modelo de negocio distinto. En vez de fabricar sus propios dispositivos les ofrecían gratis a las compañías de electrónica un sistema operativo capaz de competir con el
iPhone.
Google deseaba que Android fuera el nuevo estándar tecnológico para el mundo de la telefonía, al igual que Windows lo era para el PC. Su beneficio se basa en generar ingresos a través del uso de los dispositivos, principalmente las búsquedas por internet. Samsung, HTC, Motorola (que adquirió Google) y otros adoptaron Android ansiosos por subirse rápidamente al carro de lo táctil y las aplicaciones, y
Steve Jobs dijo enfadado: "Voy a destruir Android porque es un producto robado. Estoy dispuesto a ir a una guerra termonuclear por esto", aseguró el gurú de
Apple a su biógrafo antes de morir el 5 de octubre de 2011.
Ayudado por Android, celulares como el nuevo Samsung Galaxy S III no solo han conseguido alcanzar al
iPhone en el último lustro. Para muchos expertos, incluso lo superan en prestaciones, lo que pone en cuestión la capacidad de
Apple para seguir liderando el cambio en un sector que reinventó y que empieza a poner a cada uno en su lugar.
Lo que comenzó siendo en año 2007 un desafío movido por la innovación ha pasado en 2012 a ser una guerra de patentes donde los abogados, y no los creativos, llevan la voz cantante. Un síntoma de que los productos han alcanzado su madurez. A pesar de todo, cabe prever que el esperado
iPhone 5 volverá a causar furor, igual que sus antecesores, y batirá récord de ventas. Se formarán colas ante las tiendas de
Apple, cuyas acciones están por las nubes. Eso entra dentro de lo previsible.
Es justamente la falta de factor sorpresa lo que empieza a pesar sobre el exitoso
iPhone, un celular que está condenado a asombrar con cada nueva generación y para el que cumplir con las expectativas es sinónimo de conformismo, precisamente un concepto antirrevolucionario. (Especial

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