TUCUMÁN.- Ditinis se fue de la Legislatura y Arias del Concejo, ordenados desde los Ejecutivos Marcelo Ditinis está contento. Volvió al lugar que lo vio dar sus primeros pasos en política, -nada más y nada menos que- la Casa de Gobierno, y abandonó el ritmo letárgico de la Legislatura, que tanto lo desconcertaba. Su mentor político, el gobernador José Alperovich, decidió que debía dejar su banca para dirigir la Secretaría de Prensa y Difusión de la Provincia, y él aceptó sin chistar. ¿O habrá sido pedido del propio Ditinis?
No parece probable que el mandatario acceda a semejante cambio por mero pedido de su ex secretario privado. Un caso similar ocurre en el municipio capitalino. En las últimas horas, la concejala Elsa Arias recibió un llamado que la hizo sentir “halagada”:El intendente capitalino, Domingo Amaya, la convocó para hacerse cargo de la acéfala Secretaría de Participación e Inclusión Vecinal, del Departamento Ejecutivo de San Miguel de Tucumán.
Claro, la decisión del jefe comunal pasaba más por hacer ingresar a un nombre que responda a él con más peso específico que Arias para hacerle frente a la facción alperovichista del bloque oficialista del Concejo Deliberante.
Quien ingresará en lugar de la edil será quien fuera presidente de la comisión de Hacienda y Presupuesto del cuerpo durante la anterior gestión, José Franco. Puede observarse, con claridad, de qué manera los legislativos provincial y municipal quedan a la merced de la intención política de los ejecutivos. Alperovich y Amaya dejan en claro con su accionar que la independencia de poderes no es un tema central en Tucumán.
Más peso amayista en el Concejo
Alperovich y Amaya mantienen un estado de “paz armada” desde hace años. El diálogo directo que tiene el intendente capitalino con sectores del kirchnerismo a nivel nacional que no miran con buenos ojos al gobernador, más las ansias amayistas de ocupar el sillón de Lucas Córdoba en un futuro, hacen que la relación sea cuanto menos tirante.
Si bien ante los medios ambos niegan que exista un enfrentamiento, éste queda evidenciado, quizás como en ningún otro lado, en el bloque oficialista del Concejo Deliberante capitalino. Amayistas y alperovichistas responden a la voluntad de sus respectivos jefes políticos, y generan ciertos visos de fractura en la aplastante mayoría oficialista del cuerpo. El pase de Arias al Departamento Ejecutivo municipal fue leído desde el sector afín al gobernador como una forma de inclinar la balanza a favor de Amaya. Se sabe, Franco puede llegar a tener mayor incidencia dentro del bloque que la concejala.
Los votos, ¿qué votos?
Pero quien tiene una vasta experiencia en el uso político de los nombres es Alperovich. La semana pasada, Ditinis se convirtió en el séptimo parlamentario provincial electo por la voluntad popular que deja su banca por deseo de Alperovich.
Quien fuera la cara visible de la lista oficial del Frente para la Victoria dejó su lugar a la ex legisladora Marta Zurita. Y la Legislatura se hace y deshace según sus propios designios: Una vez que asuma Zurita, el 17,5% de los legisladores del bloque oficialista Tucumán Crece estará conformado por hombres y mujeres que no llegaron a una banca por el voto popular, sino por los tejes y manejes alperovichistas.
Antes de Ditinis, quien asumió a su nuevo cargo en el Ejecutivo antes siquiera que la Legislatura aprobara su licencia ad referéndum –otra muestra más de la poca independencia del Poder Legislativo-, fueron seis los legisladores que abandonaron la banca por la que habían sido votados. Cinco de ellos, incluso, ya sabían desde la campaña electoral que no desempeñarían sus funciones en el moderno edificio de Muñecas y avenida Sarmiento: Son los famosos candidatos “testimoniales”.
Los cinco “testimoniales” son: Osvaldo Jaldo (renunció a su banca para continuar al frente del Ministerio del Interior); Beatriz Mirkin (luego de ganar una banca en la Legislatura provincial fue elegida diputada nacional); Silvia Rojkés de Temkin (también, pidió licencia para continuar con su cargo en el Ejecutivo, como ministra de Educación); Sergio Mansilla (como Mirkin, lo sedujo el Congreso; nunca asumió a su banca, y abocó sus esfuerzos a su campaña para senador nacional, puesto que consiguió); y Miriam Gallardo (también eligió la Cámara de Diputados de la Nación).
Días antes de que Alperovich anunciara que pasaría a ocupar la importante Secretaría de Prensa y Difusión, Ditinis había reconocido en una entrevista que el ritmo de la Legislatura lo desconcertaba un poco: “Antes –como secretario privado de Alperovich- pasaba todo el día ‘a mil’. Ahora la cosa es más tranquila, me la paso reuniéndome con instituciones y analizando proyectos de ley”, había dicho.
El lunes, en su primer día en funciones en Casa de Gobierno, no acompañó a Alperovich a su habitual recorrida de obras. Se quedó trabajando en el rediseño del sitio web oficial de la Provincia. Ahí, Ditinis está contento.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa.