TUCUMÁN.- Dentro del Jardín de la República, si algún lugar coqueto existe es
Yerba Buena. Por eso la llaman “Ciudad Jardín”: un espacio de belleza natural y serenidad residencial. Impuestos caros para un nivel de vida alto, el mejor de la Provincia.
Haciendo un recorrido sencillo por sus calles principales, la coquetería de los countries, barrios privados y bonitos comercios contrasta si el espectador hace foco un poco más allá: barrios humildes y asentamientos se esconden tras su hermosa fachada.
En Yerba Buena, además de los empresarios, políticos y profesionales más prósperos de la Provincia, habitan trabajadores. Viven, como en todo el norte, de un puesto en la Municipalidad, de un plan Argentina Trabaja, del servicio doméstico y de las changas, que incluyen desde servicios de jardinería al clásico “cartoneo”.
Es la Yerba Buena que no se ve. Definida como “zona residencial”, es una de las localidades del País que mayor crecimiento demográfico tuvo de toda Latinoamérica: un 50 por ciento desde el censo 1991 al 2001. Los espíritus menos inquietos suelen atribuir semejante explosión al incremento de los countries, los más observadores notan como los barrios humildes se han multiplicado exponencialmente. En una hectárea de lujo en Yerba Buena conviven unas 5 o 6 familias, en una de clase media llegan a vivir 30, y en la misma, en un barrio humilde, conviven más de 45, numerosas.
No es la única realidad subyacente, oculta a los ojos desprevenidos. El Gobierno del Municipio es ejercido por el Intendente Daniel Toledo, confeso peronista, sea lo que fuere que ello signifique en estos tiempos. Para mayores datos, alperovichista, confeso y buen alumno, uno de los mejores de la actual gestión.
El Gobierno de la Ciudad se completa con un Concejo Deliberante conformado por seis “toledistas” de la primera hora, dos opositores del Bloque por Yerba Buena y un radical. Suman nueve, el décimo Concejal es una especie de híbrido, o “borocotó”, que habiendo llegado a la banca por la UCR abandonó el partido y se estima, juega ahora para el oficialismo.
Las capas de la realidad se reproducen hacia abajo y por detrás de las innumerables obras de pavimentación y descomunales comercios y bancos que florecen mes a mes, basurales a cielo abierto, saqueos de los áridos de los arroyos, desocupados sin ninguna cobertura regalando mano de obra gratuita a empresas amigas de la Intendencia, “aprietes” a opositores y demás detalles agitan por lo bajo las dulces aguas de la Ciudad Jardín.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa.