ARGENTINA.- El
batifondo de las cacerolas y las disputas por su exégesis le restaron
difusión al informe aprobado por siete de los nueve miembros de la
Comisión Investigadora sobre el asesinato de la niña
Candela Sol
Rodríguez, que cuestionó en forma severa el desempeño de la
policía
bonaerense, del
ministerio público fiscal y sectores de la
Justicia, y
la connivencia entre los
organismos encargados de aplicar la ley y
grupos organizados para violarla.
Por más que la
Comisión, hegemonizada
por los sectores que responden al vicegobernador
Gabriel Mariotto y a
La
Cámpora, tuvieron la amabilidad de no mencionar en forma explícita al
ministro de Seguridad y Justicia, alcaide mayor penitenciario
Ricardo
Casal, el gobernador
Daniel Scioli respondió con explícitas muestras de
respaldo a los incriminados. Lo hizo en su estilo, hecho de símbolos
antes que de palabras: el viernes 14, se hizo acompañar a un operativo
de secuestro de sustancias estupefacientes por el jefe de la policía,
Hugo Matzkin, cuya exoneración había solicitado el informe, y el jueves
20 se presentó junto con
Casal en la
Procuración General, donde encabezó
un acto con su titular,
María Falbo.
Según funcionarios oficiales,
Scioli respaldaría una mayor concentración de poder de Falbo en la nueva
Policía Judicial. Consultados para este artículo sobre la silente
respuesta del gobernador, integrantes de la Comisión dijeron que se
realizará una
interpelación al ministro Casal y que el informe ya fue
presentado a la
Suprema Corte. La reacción del alto tribunal fue muy
distinta a la de Scioli. Su presidente,
Eduardo De Lazzari, ya inició el
procedimiento de
juicio político contra el juez
Meade, pero además
anunció que formulará las denuncias penales que correspondan de acuerdo
con los “aspectos de
inusitada gravedad” contenidos en el informe.
Las conclusiones
Aunque hayan omitido nombrar a Casal, las conclusiones del informe
respecto del Ministerio de Justicia y Seguridad son devastadoras:
- “
Falta de conducción de las fuerzas de seguridad a su cargo”.
- “
Negligencia ante las gravísimas faltas cometidas por la cúpula policial y el personal a cargo de la investigación”.
- “
Deficiente intervención de la Auditoria de Asuntos Internos del
Ministerio de Seguridad y Justicia para investigar a policías que
estaban sospechados públicamente como policías vinculados al
narcotráfico”.
- “
Avalar la conformación y funcionamiento de la Mesa de Crisis, aun cuando no era lo indicado por los protocolos vigentes”.
- “
Grave negligencia ante las reiteradas filtraciones de información
de la policía a los medios de comunicación que malograron la
investigación y pusieron en riesgo la vida de Candela”.
En consecuencia, la Comisión recomendó al Poder Ejecutivo que
exonerara,
separara de sus cargos e
iniciara acciones penales contra
Matzkin; su predecesor
Juan Carlos Paggi; el Director General de Policía
Científica comisario general
Pablo Vázquez; el Superintendente de
Seguridad Oeste, comisario general
Sergio René Bianchi; el Director de
la DDI La Matanza comisario mayor
Marcelo Chebriau; el Director General
de Investigaciones en Función Judicial comisario general
Roberto
Castronuovo; el Jefe de la Delegación Científica de La Plata, comisario
inspector
Carlos Jaime y los funcionarios policiales con
responsabilidades de Conducción y Coordinación Operativa intermedia de
las jurisdicciones Morón y San Martín.
Ellos son los jefes de las DDI y
las Departamentales de Morón, comisarios mayores
Aníbal Soria y Miguel
Alanís y de San Martín, comisarios mayores
Angel Becerra y
Mario
Briceño. Otros jefes policiales contra quienes la comisión reclamó las
mismas medidas son los oficiales y suboficiales involucrados en
irregularidades operativas, administrativas, y/o denunciados por
testimoniantes: jefe y subjefe de la Comisaria de Villa Tessei, en
Hurlingham, subcomisarios
Sergio Daniel Iglesias y
Esteban Gabriel San
Felipe y el personal de la DDI Morón, a cargo de la certificación y
veracidad de los llamados al 911, o de allanamientos y diligencias
judiciales, comisarios
Darío Aquino, Daniel Nicolás Galleguillo y J
avier
Eduardo Subira; subcomisarios
Gustavo Palsuk, Carlos Silva, Pablo
Ibarra, Julio Germán Chaparro, José Luis Cuadrado y Raúl Javier Ramos, y
oficial principal
Fabián Aquino; el personal de apoyo de la DDI La
Matanza que efectuó tareas en el domicilio de la mamá de Candela,
Carola
Labrador, comisario
Claudio Lofeudo, subcomisario
Víctor Estevena,
oficial principal
Flavio Marino, sargento
Gonzalo Fernández y
suboficiales
Nahuel Lato y Leguizamón.
Los dos últimos aún hoy realizan
la custodia de Carola Labrador. Por las graves irregularidades cometidas
en el allanamiento y en la preservación del presunto lugar de
cautiverio de Candela, deberán ser separados de sus cargos y sumariados
el subcomisario
Guillermo Pacheco (de la DDI de Lomas de Zamora), el
oficial principal
Fabián Roberto Aquino (de la DDI de Morón), el
subteniente
Mariano Jiménez y el sargento
Guillermo Aybar. Lo mismo fue
recomendado por las irregularidades en el levantamiento de evidencias
físicas de los comisarios inspectores
Marcelino Cottier y Víctor
Potocki, de la subteniente
Patricia Flores, la sargento
Paula Ributtini,
el teniente
Elías Larrosa y la oficial
Jimena Romero, y “por utilizar
informantes policiales con antecedentes judiciales como testigos de
identidad reservada a fin de construir una falsa banda e imputarle el
asesinato” el comisario
Javier Eduardo Subira y el oficial principal
César Mauricio Rhodas Pérez.
Por “denuncias que los vinculan con el
narcotráfico” deberán iniciarse sumarios y separar de sus cargos al
subcomisario
Claudio Valentín Brítez, el teniente 1
Sergio Fabián
Chazarreta, el teniente
Isidro Gómez y el oficial inspector
Walter
Medina, y deberán ser identificados los agentes que distintos testigos
señalaron como “narco policías”, mencionados como
Neneco, Britos,
Romero, Salvatierra, Chamorro, Bujanovich y suboficial
Farfán.
Por
aplicar apremios ilegales a los integrantes de la falsa banda hasta que
confesaran, los sumarios y la separación de sus cargos deberán
extenderse al comisario
Javier Subira, los subcomisarios
Sergio Daniel
Iglesias y
José Alberto Cuadrado, el oficial principal
Mauricio Rhodas
Pérez y el sargento
Alejandro Rodríguez.
La comisión también remitió sus
conclusiones a Falbo para que el departamento de control interno de la
Procuración establezca las responsabilidades de los fiscales
Marcelo
Tavolaro,
Federico Nieva Woodgate,
Leonardo Lisa y su auxiliar
Guillermina Rapazzo; y de los defensores oficiales
Oscar Rombola, contra
quienes promoverá jury de enjuiciamiento y denuncia penal, por mal
desempeño o incumplimiento de sus deberes funcionales. Las denuncias
también alcanzan al juez de garantías
Alfredo Meade.
El reproche a los
fiscales señala su falta de idoneidad para conducir las investigaciones y
la delegación absoluta de esta responsabilidad en la policía, con la
cual incurrieron en
complicidad. Este comportamiento “forma parte de una
matriz de intervención que se lleva a cabo, sobre todo, en casos de
resonancia pública”.
Mensaje al gobernador
La
Comisión recomendó al
Poder Ejecutivo “que asuma la
responsabilidad de conducir la agencia policial evitando el
autogobierno
de la misma habida cuenta que la experiencia constata que finalmente
deviene en un
desgobierno con graves consecuencias para la seguridad de
la población. El caso
Candela Sol Rodríguez constituye un caso
paradigmático en este sentido”.
Como características de este modelo de
autogobierno señaló la “
pérdida de las funciones policiales de cada
área, las responsabilidades atinentes a cada una y la superposición de
roles”; la
desnaturalización de ciertos dispositivos (la Mesa de Crisis
creada para delitos complejos como secuestros extorsivos, que termina
empleándose para una simple Averiguación de paradero) y figuras legales
como la de testigo de identidad reservada.
El empleo de
“informantes” o
“buchones” debería sustituirse por la profesionalización de las fuerzas
de seguridad en materia de investigaciones e inteligencia criminal. La
centralización de mando único conspira contra “la necesaria
descentralización funcional y operativa”.
El autogobierno policial
menoscaba la necesaria
autonomía del funcionamiento de la Auditoria de
Asuntos Internos y elimina la auditoría externa. En el caso de Candela,
“el Superintendente de Seguridad condujo la investigación, el Jefe de
Investigaciones realizó acciones preventivas, se dejó fuera a áreas
específicas como Delitos Complejos para que en su lugar operara la DDI
de La Matanza”, en un contexto de
ausencia de protocolos de actuación.
Al consignar que “una multitud de funcionarios”
contaminó la prueba
cuando se halló el cadáver, la comisión tuvo la gentileza de omitir
entre ellos a Scioli y Casal.
Las
recomendaciones en los casos de
averiguación de paradero exigen prestar especial dedicación a todas las
circunstancias desde que se recibe una denuncia hasta la aparición de
elementos que puedan establecer la presunción de estar ante un
delito
(secuestro extorsivo, rapto, privación ilegítima de la libertad), con la
adopción de un formulario para la recepción de denuncias “a fin de
evitar que se
omitan datos vitales para la investigación”.
Así se
impedirían casos como el de Candela, en que el acta de denuncia de su
desaparición no incluye datos acerca de su padre. El minucioso informe
de la Comisión, con votos del
kirchnerismo, la
Coalición Cívica y el
GEN, que sólo se negaron a firmar los senadores
Alberto De Fazio,
sciolista, y
Aníbal Aseff, del Peornismo Opositor, solicitó al Poder
Legislativo que
revise el Código de Procedimiento Penal sobre
averiguación de paradero y testigos de identidad reservada; promueva la
creación de un
Observatorio Judicial con participación de las
organizaciones e instituciones de la comunidad y de un Foro de prácticas
periodísticas para llegar a acuerdos o consensos sobre las rutinas de
la cobertura en casos donde esté en riesgo la vida de la persona.
También le pide tratar los proyectos de ley de creación de la
Policía
Judicial, de reforma del
Consejo de la Magistratura, de reorganización
del
Ministerio Público Fiscal y Autonomía de la Defensa, de nuevo
régimen de ética en la función pública, de creación del
Observatorio
Judicial y de mecanismos de alerta ante la desaparición de niñas, niños y
adolescentes.
El respaldo de Scioli a Matzkin y Falbo constituye un
abierto desafío. La interpelación a Casal y las denuncias penales contra
los policías con los que se exhibió el gobernador constituirían una
respuesta contundente.