PATRICIAS ARGENTINAS es el homenaje con que nuestro país honrara a las primeras catorce damas de Buenos Aires que un 30 de mayo del año 1812, suscribieron la lista mencionada, mediante la cual donaron el dinero necesario para la compra de un fusil para las armas de la patria, en razón del estado lamentable de las finanzas del Estado Nacional, al no poder costearlos para de esta manera sostener al Ejército Libertador. Estas damas constituyeron el núcleo primero de mujeres, cuya participación se extendiera con el tiempo a otras damas criollas de las distintas provincias argentinas que también colaboraran con sus bienes o con sus acciones a esta venerable aspiración, cual era la independencia de nuestro suelo.
Cada uno de los fusiles adquiridos por las patricias llevaba el nombre de la donante para que en el momento del triunfo pudiesen exclamar: "
Yo armé el brazo de este valiente para asegurar su gloria y nuestra libertad".
Las damas que se suscribieron fueron:
Tomasa de la Quintana, María de los Remedios de Escalada, María de las Nieves de Escalada, María Eugenia de Escalada de Demaría, María de la Quintana, María Sánchez de Thompson, Carmen de la Quintanilla de Alvear, Ramona Esquivel y Aldao, Petrona Bernardina Cordero, Rufina de Orma, Isabel Calvimontes de Agrelo, Magdalena de Castro de Herrero, Ángela Castelli de Irgarzábal y María de la Encarnación Andonaegui de Valdepares.
Esta contribución económica fue de fundamental importancia, dado que el Cabildo Abierto del 25 de mayo había ya dispuesto que
La Junta enviara con la premura que el caso requería, expediciones a las ciudades del interior, a fin de que se asegurase la libertad de elección de los diputados que habrían de representar al gobierno. Otro de los propósitos de estas expediciones, fue la de evitar que los grupos contrarrevolucionarios tomaran fuerza, además de demostrar a los patriotas del interior que tanto sus vidas como sus haciendas serían respetadas por el nuevo gobierno.
El primer lugar donde se dirigiría la expedición fue la provincia de Córdoba, donde se gestaba la contrarrevolución liderada por
Santiago de Liniers y Bremond, penúltimo Virrey del Río de la Plata.
El Suplemento Patria Argentina nº 269 difunde el testamento político de
Liniers, como asimismo los detalles documentados previos e inmediatos a su fin, y el sufrimiento moral en que se encontraba. Allí expresa su determinación de oponerse a la revolución de Buenos Aires. En carta a
Vicente Echavarría, del 14 de julio de 1810, Liniers respondía a una carta de su suegro don
Martín de Sarratea, donde deja establecidos los principios que constituyeron su testamento político y espiritual.
En primer término resalta los valores que considera fundamentales, como el
“honor, la religión y la lealtad”, considerando que con el olvido de tales valores,
se atacaba al trono, la justicia y los altares, objetivos estos de destrucción, empleados por la masonería y el iluminismo”. Señalaba a los
“frailes” como promotores de la insurrección y en especial al
padre Guerra (Dominico), además reivindicar su pasado militar al servicio del Rey español.
Para contrarrestar el movimiento contrarrevolucionario La Junta de Buenos Aires dispuso confiscar los sueldos del
Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, además de otros numerosos funcionarios de la corona.
A pesar de ello, los fondos no fueron suficientes, y se recurrió a una suscripción pública que publicara
La Gazeta de Buenos Aires que decía:
"No pudiendo mirarse con indiferencia los loables fines propuestos en la expedición que pidió el pueblo para las provincias interiores, y siendo un deber de la Junta llenar este encargo a que se le sujetó en las actas de su inauguración, avisa a los buenos patriotas que pueden concurrir al señor Vocal don Miguel de Azcuénaga, quien recibirá los ofrecimientos que voluntariamente se hagan, con reserva de reglar la Junta los destinos, con concepto a la calidad de los sujetos y nombrar la parte de fuerza efectiva y jefes que deben presidir la expedición". Con esos donativos y los que se hicieron en varias provincias, un mes después la Junta pasaba revista en Monte Castro a más de mil hombres”.
La nombradas mujeres de la primera hora, muy pronto fueron seguidas por otras mujeres patriotas de las distintas latitudes del país, donde ya sea con sus alhajas, bienes materiales de distinta factura, o realizando labores de costura para la confección de uniformes, remiendo de los existentes o bien cediendo a esclavos o hijos para engrosar las filas libertadoras, contribuyeron también a la magna gesta. Un ejemplo de los muchos que existieron fue el de
Martina Silva de Gurruchaga que preparó y equipó a toda una división perteneciente al ejército del
General don Manuel Belgrano en las vísperas de la Batalla de Salta.
Otras que ayudaron al gobierno durante las campañas en el norte fueron:
Macacha Güemes (hermana de Martín Miguel de Güemes), que hizo la función de espía
; Loreto Sánchez de Peón Frías, que llevaba mensajes secretos de Salta a Jujuy,
Juana Azurduy, que luchó aún después de la muerte de su marido e hijos,
Ana María Sánchez de Loria; que donó fuertes sumas al ejército de
San Martín, o
Juliana Pastoriza de Martínez Cruz, cuya ayuda agradeció el Cabildo, y que luego será la suegra de Domingo Sarmiento.
La entrega fue total de estas patricias argentinas, al punto que esperaban con el rosario en la mano la vuelta de sus hijos o de sus maridos, cosa ésta que no siempre se cumplía.
Otros ejemplos fueron los de las
Patricias Mendocinas, como las reunidas en casa de
Manuel de Olazábal, a pedido del
General José de San Martín en la Navidad de 1816; colaboraron con sus joyas y otros valores además de bordar la enseña patria que llevaban los regimientos antes del cruce de los Andes, como así también coser y confeccionar sus uniformes. Tal el caso de la refugiada chilena
Dolores Prats, Pepa de Olazábal; Mercedes Álvarez de Segura Laureana Ferrari de Olazábal, Mercedes Zapiola y Margarita Corvalán. En San Juan lo hicieron
Teresa Funes de Lloveras, Bernarda Bustamante de Cano, Jacinta de Rojo y las hermanas de la Roza que colaboraron con sus alhajas, pero también las mujeres con pocos recursos, colaboraron confeccionando 265 camisas para las tropas.
En aquella oportunidad, el General San Martín, ante las Patricias reunidas como decíamos en casa de Manuel de Olazábal, dijo a su señora doña Remedios:
“Remedios, sé tú quien dé el ejemplo entregando tus alhajas para los gastos de la guerra. La esposa de un General republicano no debe gastar objetos de lujo cuando la patria está en peligro. Con un simple vestido, estarás más elegante y te amará mucho más tu esposo”.
Ante ese pedido Remedios se quitó las joyas que llevaba puestas y las colocó en una bandeja de plata. Su ejemplo fue seguido sin titubeos por las demás damas presentes.
Naturalmente que aquellos aportes fueron insuficientes, no obstante ello San Martín se dirigió a los cabildos de Mendoza y de San Juan agradeciendo a sus pueblos aquél
“virtuoso desprendimiento”. El dinero colectado sumaba 216 pesos fuertes, es decir un valor menor a lo que valía un esclavo. Este dinero fue enviado por pedido del Directorio a Buenos Aires, por intermedio del administrador de la Aduana de Mendoza
Dr. Juan de la Cruz Vargas. El monto de las alhajas quedaba aclarado, no fue destinado al Ejército de los Andes, sino al equipamiento de la escuadra. Este simbólico gesto fue prontamente seguido por damas chilenas y peruanas. La contribución más importante fue en realidad la de la incorporación de esclavos, aunque según registra la historia, tales contribuciones en algunos casos aislados, no fueron voluntarias ni altruistas, como el de
doña Agustina Correa que lo hiciera para liberar a su marido de una contribución extraordinaria. Otro es el caso de
doña Narcisa Miranda, para eximir del servicio de las armas a su hijo que era granadero del Regimiento 11. Otras donaron dinero como prueba inevitable de adhesión patriótica, pero también para eximirse de las confiscaciones y contribuciones forzosas a quienes eran desafectos a la causa de la patria. Era totalmente ingrata la tarea de San Martín que todo lo necesitaba, y debía obtenerlo de una u otra forma, y en muchos casos sólo pudo lograrlo mediante la intervención de una mujer. También las
Patricias Costureras se instalaron en un gran taller, donde cosieron las ropas de los soldados en interminables jornadas de labor. De la misma manera bordaron la bandera de Los Andes, entre las que estuvieron
doña Dolores Prats, viuda de Huici, y las señoritas Mercedes Álvarez, Margarita Corvalán, Laureana Ferrari, además de doña Remedios de Escalada que dificultosamente consiguió la tela celeste para la confección de la bandera que quería su esposo el General.
En Tucumán
doña Francisca Bazán de Laguna cedió su casa para que allí se celebrara el
Congreso de Tucumán.
Los casos fueron numerosos, y sería harto engorroso enumerarlos a todos, pero basten estos ejemplos para admirar el coraje y el amor a la patria de aquellas
Mujeres Argentinas.
Damos a continuación una lista de la que faltan obviamente numerosas damas de singular importancia, pero que nos sirve como primer testimonio de aquellos particulares renunciamientos.
A
Elena María Alurralde
María Josefa Álvarez
Mercedes Álvarez Morón
María de la Encarnación Andonaegui
María Petrona Arias
C
Isabel Calvimontes
Ángela Castelli
Bernardina Chavarría
Petrona Bernardina Cordero
María Mercedes Coronel
E
María de los Remedios de Escalada
María Eugenia de Escalada
Ramona Esquivel y Aldao
F
María Antonia Fernández
Laureana Ferrari
G
Juana García González
Macacha Güemes
H
Tiburcia Haedo
I
Ana Estefanía Dominga Riglos
Casilda Igarzábal
Irene Gutiérrez
L
María Josefa Lajarrota
Eusebia Lasala
Mercedes Lasala
Agustina López de Osornio
M
Margarita Corvalán
María Remedios del Valle
Gertrudis Medeiros
Juana Gabriela Moro
N
Benita Nazarre
Dionisia Nazarre
P
Patricias Argentinas
Juana María Pueyrredón
Q
María Casimira Javiera de la QuintanaQ (Cont.)
María de las Nieves de Escalada
Tomasa de la Quintana
Carmen de la Quintanilla
R
María Tiburcia Rodríguez
Félix de la Roza
Juana de la Roz
S
María Sánchez de Thompson
María Loreto Sánchez Peón
Juana del Signo
Francisca Silveira
Micaela Suárez
T
Borja Toranzo
Juana Manuela Torino V
Dolores Vedoya
W
Martina Warnes
Mausoleo que guarda los restos de Remedios de Escalada de San Martín
Teresa Funes de LLoveràs, distinguida patricia sanjuanina
Macacha Guemes
Martina Silva de Gurruchaga
Remedios de Escalada de San Martìn
Plano 13 Guìa Milenium
Dr. Ricardo Federico Mena
para

CURRÍCULUM ABREVIADO DEL DR. RICARDO FEDERICO MENA
El doctor Mena- Martínez Castro es odontólogo y oriundo de la provincia de Tucumán. Ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo libros acerca de variadas materias, Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Ha recibido importantes premios provinciales y nacionales durante su quehacer Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, Ha recibido de la provincia el
Premio al Mérito Artístico. Dirige actualmente el Suplemento Cultural del Diario