Los Pichot y Carter en el CASI
BUENOS AIRES.-
Carter anduvo por estos lares en el verano,
en una de las escalas de su luna de miel con su flamante esposa Honor. Danse
paseó por Estados Unidos y luego
rumbeó para Sudamérica: Perú, Ecuador (Islas Galápagos incluidas), Argentina y
después Brasil.
La visita duró tres días y se manejó con perfil subterráneo:
el astro estaba descansando. Carter aún se recuperaba de una seria lesión en la
ingle que no le permitió terminar el Mundial 2011 (faltó al choque de cuartos
ante Los Pumas). Aquí sintió ganas de moverse un poco, de probar cómo venía su
pierna. Y Agustín Pichot le tiró la idea:
"Venite mañana al CASI". Al día
siguiente, Carter estaba firme en la puerta del club. Lo llevaron a los
vestuarios, le mostraron el de
la
Primera, pero quiso cambiarse en el general. Por respeto. Y
salió a la cancha 1. Hizo unas pasadas a la carrera, se movió liviano, un
poquito de pelota. Cerca, como quien no quiere la cosa, un grupito de jugadores
del plantel superior pateaba a los palos. Estaba todo armado: Enrique Pichot,
coach de
la Primera,
quiso que algunos de sus jugadores tuvieran el privilegio de hacer contacto con
una estrella como Carter (30 años). Quique llamó a Lucas Panichelli, Ezequiel
Valy, Tomás Thomann, Matías Newton y Tobías Casaurang. Nadie faltó.
Y llegó el momento en el que el apertura de los All Blacks,
que en dos días estará frente a frente con Juan Hernández, se les paró adelante
a los pibes. Una rondita inolvidable. Los jugadores aprovecharon para hacer
preguntas y sacarle secretos a un pateador enorme. ¿Cuánto practicaba por día?
¿Qué rutina previa al kick hacía? ¿En qué pensaba cuando fallaba una patada?
Ahí Dan dejó una linda enseñanza, palabras más palabras menos:
"No me preocupa
tanto esa patada que fallé sino la que viene. Me focalizó en todo lo bueno que
estoy por hacer". Contestó sin dramas, con amabilidad.
El 10 de los All Blacks no se fue sin hacer una recorrida
guiada por el Atlético de San Isidro, como Graham Henry en junio antes de dar una charla para técnico de
la URBA.
"Se quedó más de dos horas, compartió mucho
y se fue feliz", agrega Quique Pichot. Ya que en febrero se fue chocho, no hace
falta que esta vez le demos todos los gustos. (Especial
)