ENTRE RÍOS.- La justicia entrerriana insiste en confirmar la veracidad de las acusaciones que apuntan al cura
Justo José Ilarraz como autor del abuso de unos 50 seminaristas. En esta línea, el fiscal de Cámara,Rafael Cotorruelo, le solicitó al juez de Instrucción, Alejandro Grippo, que cite a declarar al sacerdote por la causa "corrupción de menores agravada".
"Lo fundamental es recabar pruebas y que las víctimas puedan declarar para esclarecer el hecho", argumentó Cotorruelo en diálogo con Radio de la Plaza, en Paraná, Entre Ríos.
La semana pasada, el abogado de Illarraz, Jorge Muñoz, viajó a esa provincia para oficializar el ejercicio de la defensa del párroco. "Estoy absolutamente convencido de la falta de responsabilidad penal del padre Ilarraz en los hechos endilgados. No obstante, él se encuentra a disposición de la Justicia", aseguró en ese momento.
Pero el cura continúa sin aparecer, desde que salió a la luz el caso, cuando el periodista Daniel Enz, director de la revista Análisis Digital, reveló que Ilarraz fue acusado de abusar de más de 50 menores en un seminario de Paraná, entre 1984 y 1991.
Los datos publicados en el medio entrerriano fueron confirmados por un testigo que hoy tiene 37 años, cuya versión se conoció ayer en el diario Clarín. "Cuando pasabas a la habitación del cura, uno sabía que ahí él se bañaba con sus 'amigos', que los acariciaba y que les tocaba los genitales. Y eso lo sabían las autoridades de la Iglesia", confesó.
Según este relato, tal como lo contamos ayer en El Aconquija, los seminaristas que dormían en esa pieza podían ver televisión, jugar a las cartas y al ajedrez. "Ahora eso puede parecer una estupidez, pero en aquel tiempo y para muchos que veníamos de pueblos chicos, eso era una atracción".