BUENOS AIRES.- Mex: “estoy viviendo los 80 ahora”
Según Ibope Media, la tira captó a toda la familia y de todas las clases sociales, con un 18% de clase alta. La ficción que destronó a
Showmatch apunta a filmar una película en 2013. Opina
Sebastián Ortega.
Mex Urtizberea compone a Tuca, uno de los personajes más populares de
"Graduados", y aporta la cuota histriónica al panel de
"Pura Química".
GRADUADOS, un éxito multitarget
A casi seis meses de su debut, Graduados se encuentra en la cresta de la ola. Fue lo más visto de la TV en agosto con 24,6 (hasta el jueves 30) puntos de rating, mes en que se estrenó
Sos mi hombre en
El Trece, y delegó al segundo puesto a
Marcelo Tinelli, hasta ese momento lo más visto de la televisión argentina:
ShowMatch quedó cerca: 22,3.
La historia que apuesta a la nostalgia volviendo a los 80, con personajes queribles interpretados por
Nancy Dupláa, Daniel Hendler y Luciano Cáceres, es un fenómeno que suele ser tema de conversación en cualquier reunión. “Mis hijos están enganchados”, o “Lo único que miro de la tele es Graduados”, son algunas de las frases frecuentes. Pero: ¿quiénes realmente ven Graduados? PERFIL solicitó un estudio de mercado a IbopeMedia –única encuestadora de audiencia– que determina en exclusiva cuál es el target que sigue a la tira creada por
Ortega y Culell, de Underground.
Ficción multitarget. Según la muestra de julio, la división en edades de los televidentes es clave para que alcance los buenos números de audiencia. El estudio demuestra que lo ve toda la familia: desde los 4 a mayores de 50 años (ver infografía). “La historia se mete en el corazón de la familia y la amistad centrada en la gente de 40 y la nostalgia de lo que fueron en la adolescencia. Esos tipos de 40 son padres de chicos que heredaron la música, y sus padres son los abuelos de 60 que eran jovenes en aquellos años”, afirma Culell. En términos de género, las mujeres son las que más están enganchadas con la tira siendo que abarcan un 62% del público, casi duplican a los hombres. “Tenemos un público variado. Me pasó de estar en programas masivos pero había cierta tendencia a pendejos o personas más grandes o solamente minas. Acá hay muchos nenes chiquitos, pendejos, muchísima gente de mi edad que es la que más noto enganchada. Y mucha gente grande. El otro día fuimos a grabar en exteriores a un club y había 60 viejitas y se me vinieron todas al humo diciéndome que “somos fanáticas del programa” o “hoy ganamos el rating”. Es muy fuerte”, confiesa
Nancy Dupláa. La protagonista no deja de asombrarse ante el rating y la repuesta de un público variado: “El horario es fundamental, y la temática tiene muchos vínculos entre varones, roles como la paternidad, ser abuelo, pasar de ser el loser del pasado al galán de hoy, y eso hace que cada uno vea en lo que se convirtió con el paso del tiempo. Escucho las devoluciones desde los chicos del peaje, los amigos de mi viejo, los padres de los compañeros de mis hijos”. Por el lado del nivel socioeconómico, existe una brecha importante entre la clase baja que cuenta con un 50%, la clase media un 32% y las personas de mayor poder adquisitivo logra un 18%. “Es una comedia blanca profunda y moderna –analiza Culell–, toca temas fuertes como la homosexualidad, la discriminación, la gordura que a la vez roza con la anorexia, pero lo hacemos con respeto para que no sea chocante”.
Beneficios económicos. Todo éxito de audiencia tiene sus consecuencias positivas: fuertes ingresos publicitarios y de PNT, y las ventas internacionales. Desde Underground afirman que la ficción que producen es “muy costosa” para estos tiempos aunque revelan que “nos está yendo muy bien. Con la tanda se trata de no perder y el canal tiene que bancar con esos ingresos del prime time otros horarios que no le son redituables”. Las marcas que publicitan a un costo de $ 10.000 el segundo, precio bruto, de ahí van los descuentos a los “bolseros” y demás, y puede bajar esa cifra, igual es el más caro de Telefe, son muchas. Están Garbarino, Drean, Citröen, Banco Macro, Personal, Isenbeck, Credil. “El programa no sólo es el más visto, sino que está bien posicionado a nivel target, aspecto que al anunciante le interesa, es rating cualitativo y cuantitativo y todas las empresas quieren estar”, dice Culell, quien además sostiene que los negocios de merchandising, venta internacional, PNT, pueden hacer el negocio más interesante. “En breve estaremos sacando el segundo disco de Graduados con los temas lentos de hace más de dos décadas”, confiesa Culell. Con respecto a lo comercial, Dupláa confiesa que lo vive desde otro lugar y que “el exceso de publicidad también es complicado en algún momento. Es parte de los códigos de la televisión actual que me costó comprender y que antes no aceptaba. Después de tres años de recapacitar, de haber cometido errores, aprendí que son las reglas del juego. Hay que bancar esta ficción en guita, está todo caro, y hay que aceptarlo. Si no, te vas y listo. Yo decido lidiar con esto”.
Tinelli y Ortega. Tinelli y Sebastián crearon
Los Roldán, la tira que encabezaron
Miguel Angel Rodríguez, Flor de la V y Gabriel Goity (2 de febrero de 2004 al 9 de diciembre de 2004) y rompió récords en su primera temporada alcanzando un promedio anual de 33,1 puntos de rating en Telefe. Ese año fue la ruptura de Tinelli con Telefe porque Villarruel, entonces el hombre fuerte, no acordó por la segunda temporada. Fue así que pasaron a Canal 9 (20 de marzo de 2005 a 27 de diciembre de 2005), y bajó su promedio general a 11,4 puntos. “Fue la tira más vista en la historia de argentina, tuvo picos de 45. Era otra tele, el encendido tenía casi 10 puntos más. Quizá con Graduados hubiéramos tenido el mismo rating. Los Roldán era más grotesto, y Graduados tiene otro tipo de elegancia. Sí coinciden en elencos absolutamente populares, historias de amigos, familia, humor, sentimientos. Dos ficciones muy argentinas con estilos diferentes”.
OPINIÓN, SEBASTIÁN ORTEGA: “Los códigos de la amistad son fundamentales”
Graduados es una ficción que me apasiona, por cómo se gestó (hace varios años, compartiendo charlas y observando a mi gran amigo Andy Kustnezoff, quien me sirvió de inspiración para el protagonista de esta historia), por la armonía y el entusiasmo con los que la fuimos desarrollando junto al gran equipo autoral, la producción y sus directores, por el elenco de lujo que pudimos armar, con Nancy Dupláa a la cabeza (que se convirtió en una especie de productora artística, por su garra y compromiso), junto a los talentosos Daniel Hendler y Luciano Cáceres, pero dentro de un elenco que es un regalo, todos se lucen, por la forma en que lo apoyó el canal, y por la repercusión impresionante que tiene en la gente, en la familia, en la sociedad.
Pero lo que más me importa de Graduados es que pudimos contar una historia que reúne los valores que me inculcaron de chico mis padres, el del amor por la familia y los amigos. Es un programa que transmite valores muy argentinos como el de los códigos en la amistad, algo que para mí es fundamental, y es una ficción que le da alegría a la gente, que la acaricia en cada emisión, con sus entrañables personajes, pero también con la nostalgia de aquello que quisimos ser cuando éramos adolescentes y aquello que somos actualmente, pero dando una mirada optimista, sobre que todavía hay mucho tiempo para concretar los sueños. Me gusta hablar con la gente, con el público, y saber qué les provoca nuestro programa, ver cómo lo disfruta mi familia, escuchar sus consejos, en algún punto esa base popular que tenían las películas de mi viejo, aggiornadas al 2012, están en la base de esta historia, que tiene los condimentos justos para gustarle al gran público, como sucedió con nuestra exitosa tira Los Roldán, aunque desde otro formato y tono de comicidad.
A los pocos días de salir al aire ya lo sentía instalado en el gusto popular, y aunque el rating, lógicamente que como productor me importa, lo que más me llamaba la atención era el agradecimiento del público, ya que hay programas que generan mucha audiencia, pero no provocan esta especie de fanatismo. Cuidamos la calidad, nos importa que cada capítulo sea mejor que el anterior, no nos quedamos con el sólo hecho de hacer un éxito, nos gusta darle algo bueno a la audiencia, y sentirnos orgullosos de eso. Hacemos un programa con mucha felicidad, y con un gran trabajo de equipo, eso se transmite, el público percibe el respeto hacia ellos, y creo que por todo eso Graduados se convirtió en una ficción inolvidable.
Fuente: Perfil
Mex Urtizberea: Estoy viviendo los 80 ahora
La actuación le sienta bien, y la ejerce con intuición de músico y disfrute de niño. Mex Urtizberea, bufón de la corte en Pura química y freak millonario licenciado en fiestas y vagancia para Graduados, dice que el ejercicio es hacer la tarea con amor y respeto. Hacerla bien, aunque en eso se vaya la vida.
"Tuca jadea", dice el guión. Ya no hace falta que le den más indicaciones para que Mex entienda exactamente qué quiere el autor de su personaje en Graduados. Entre otros aportes personales, los ruidos y expresiones más características del heredero amigo de Andy (Daniel Hendler) y Vero (Julieta Ortega) es una composición que se ganó el lugar de favorito del público entre las criaturas de la ficción de Telefe (Teleocho en Córdoba). "Me divierto mucho con el personaje. Salió así. Me dijeron que la idea era que sea un único heredero de una gran fortuna, que vive de joda, y ese es el boceto, una eterna adolescencia con ese clan de amigos que tienen que seguir a rajatabla los mandamientos que asumieron a los 18 años y están encontrándose con que el mundo es otra cosa. Después fue observar a distintos tipos, pero la verdad que nunca me imaginé la repercusión que iba a tener Tuca. Es el personaje más freak y más raro de la novela, quizá sea por eso también". Mex atiende su celular en el intermedio que cada día tiene entre las grabaciones en Underground y el canal ESPN. Una hora sola, donde aprovecha para comer algo, relajarse, dar notas.
-¿Cuánto de "Tuca" es tuyo?
-Me dieron toda la libertad para componerlo. Me dijeron que tenía barba, que era un tipo desprolijo, esa era la imagen que quería Sebastián Ortega. Después, había que ver cómo hablaba, cómo caminaba. Y esas cosas empecé a inventarlas y los autores empezaron a escribirme a partir de eso, como hicieron con todos los personajes. En eso fueron muy inteligentes.
-¿Qué recuerdos tenés de la década de 1980?
-De todos los que están ahí, yo no pertenezco a la generación porque soy más viejo. Tengo 51, cumplo 52 y mi adolescencia fue en 1970. En 1980 estaba en otra cosa, haciendo música, viviendo en Francia, eran mis veinte. Hacía jazz, una música muy rara, venía de 1970 escuchando grupos muy virtuosos, como Emmerson, Lake & Palmer, Led Zeppelin, tipos que tocaban mucho. En 1980 empezaron a tocar poco, yo era músico e intelectualmente no podía entender cómo la gente podía coparse escuchando The Cure, que tocaban dos notas y tres acordes y yo estaba como enojado con eso. Ahora me encanta The Cure, Robert Smith, la cabeza que tiene y lo que dice. En 1990 me di cuenta de que estaban buenos los 80, pero ya era tarde. No los viví. Los estoy viviendo ahora a los 80, se despertaron.
-¿En "Pura química" también tenés ese espacio para crear y hacer lo tuyo?
-Es otra cosa, ahí estoy jugando y hay una cosa que tiene más que ver conmigo, la dinámica, la ficción que hacemos con Paoloski, los chistes respecto de eso. No hay presión, la gente de ESPN nos deja hacer y eso lo convierte en un lugar de creación y experimentación muy lindo con gente que amo. Hay una onda infernal, vengo con ganas, me divierto e improvisamos casi todo lo que hacemos. Tiene que haber un buen clima para que después eso le llegue a la gente y es lo que está pasando con el programa. Hay un guiño, complicidad y está bueno.
-La improvisación es tu constante en la conducción y actuación, ¿ahí aparece también tu faceta de músico?
-Es así, has dado en la tecla. Tiene que ver con mi educación musical, que mucho tuvo que ver Donvi, el papá de Lito Vitale, que fue quien me enseñó a crear e improvisar en la música y a encarar filosóficamente mi vida artística. Está muy presente él en esto de hacer cosas siempre respetándolas, queriéndolas, manteniendo la sutileza, en dejar de lado las obviedades, creer en eso y amarlo, si no te gusta no lo hacés más. Que el hacer tenga sentido, que exista en uno. Eso tiene que ver conmigo porque esa es mi duda siempre ante las cosas y se trata de enfrentarlas y hacerlas desde ese lugar. Todo lo que hice en televisión, radio, todo fue con ese sentido. A veces tuve trabajo y a veces no. Me pasé años sin laburo y siempre respeté eso, nunca hice nada que no me guste, prefiero trabajar de otra cosa y esperar el momento de hacerlo a mi manera. Ahora estoy con mucho trabajo y pasa el tiempo y uno va creando un sello, una manera de hacer las cosas y eso lleva tiempo.
-¿Cómo es trabajar con tu hija Violeta?
-Es maravillosa. Ella es muy sabia, la consulto a diario y me resuelve muchas cosas, es muy inteligente. Lo que salva a un artista es la inteligencia, es lo que lo hace diferente. Gaby, el personaje que hace en Graduados, es increíble, una tarada mental, ambiciosa y temerosa, le hace una psicología muy en el filo, y eso tiene que ver con muchas cosas, con su talento que es increíble. Es la primera vez que estamos juntos en una ficción, ella hacía conmigo el Magazine For Fai, y algunas cosas que hice en televisión, hasta que en un momento me dijo que no quería hacer nada más conmigo, no quería quedar pegada a mí y me pareció inteligente. Respeto sus espacios, es brillante.
-¿Cómo viven desde adentro el éxito de la tira, que llega a ganarle a Tinelli?
-Ganar es una situación que significa tranquilidad, no hay presión, te deja seguir haciendo y experimentar, es una felicidad inmensa. Cuando el rating anda mal te empiezan a cambiar cosas, a probar otras y se crea tensión en el equipo. Y me alegra por Sebastián, que funcionen estas ideas que tiene, hace muchos años. Es una cosa rara.
Para verlo
Graduados. De lunes a jueves, a las 21.15, por Telefe. Allí, Urtizberea interpreta a Tuca, el amigo del protagonista.
Pura Química. Lunes a viernes, a las 18, por ESPN+. Mex acompaña a Germán Paoloski en las improvisaciones.
Fuente: La Voz