TUCUMÁN.- Provincias adictas como Salta, Formosa, Catamarca y demás “hermanas pobres” aseguran a un proyecto Nacional y Popular el sistema de caudillismos provinciales que no ensucian la imagen del gobierno nacional y depositan el trabajo sucio en las administraciones locales. A su vez, los Gobernadores delegan en funcionarios y punteros menores la conformación del puzle que termina elevando el caudal de votos del Kirchnerismo de manera exponencial. Todo, sin ensuciarse las manos.
Las “cooperativas de trabajo”, el crecimiento de la cantidad de empleados estatales, la dependencia del Gobierno en la generación de empleos no formales (cosechas, call centers, trabajos de “punteo” político) mantienen en el Gobierno de Alperovich una masa electoral cautiva que no se estima que baje.
Las cinco mil personas que manifestaron su disconformidad con las políticas oficiales en Plaza Independencia, difícilmente hagan cambiar el resultado electoral 2013. Es casi una tradición que la zona de San Miguel de Tucumán, y especialmente el Centro, nunca da su voto masivamente al peronismo acomodado en el Gobierno. Igualmente, su influencia cuantitativa es mínima: nada puede hacer contra el voto cautivo de los barrios y del interior de la Provincia.
Todo hace prever que
Tucumán mantendrá su ofrenda de votos a las elecciones nacionales. Especialmente porque, al igual que en el resto del País, la oposición está disgregada y falta de referentes.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa