ARGENTINA.-
Elisa Carrió la bautizó como “La Hormiguita” por su capacidad incansable de trabajo diario. Pero se alejó de su promotora política y aceptó el ofrecimiento de Néstor Kirchner para comandar y sanear el PAMI. En 2007 asumió como Ministra de Salud y en 2009 dejó el cargo, luego de quedar desgastada por una pelea interna contra un ex aliado del kirchnerismo, el secretario General de la CGT, Hugo Moyano. El Intransigente entrevistó a Graciela Ocaña, hoy diputada nacional, crítica del gobierno nacional y del líder camionero, de quién alerta: “Moyano sigue siendo la misma persona”.
El Intransigente - Usted conoce muy bien a Hugo Moyano, ¿Que cree que pasó para que rompiera con el gobierno nacional?
Graciela Ocaña - Moyano ha decidido ir a fondo porque sabe que en las próximas semanas se define su futuro. Y por supuesto lo hará con el poder que construyó gracias a las cajas que el kirchnerismo le dio. Así pretende imponer esa pelea, fundamentalmente con un tema muy sensible, como es el manejo del transporte. Moyano, a partir de Néstor Kirchner, amplió su representación en el sector camionero, fundamentalmente a partir de esas cajas llamadas Repos, un fondo que le devolvían a los empresarios de transporte que habían pagado de las cargas sociales. Eso hacía que Moyano consiguiera la adhesión de sectores que no le respondían históricamente a su gremio y buscaban otra representación sindical, en general Comercio.
El Intransigente -¿Cómo cree que terminará esta disputa entre el gobierno y Moyano?
Graciela Ocaña - Hoy el gobierno está pagando muy caro esta y otras cuestiones, ya que no logra imponer su candidato frente a Moyano. Creo que esta partida que decidieron jugar a fondo tendrá sus costos. Por un lado, va a costar mucho alcanzar una paritaria, porque en otros años esos aumentos los pagábamos todos los argentinos a través del subsidio que le otorgaba el gobierno, los Repos, que son las devoluciones de las cargas sociales. Y ahora esto fue eliminado por la Presidenta el mes pasado. Entonces, obviamente, ha complicado la negociación empresaria y los dos sectores han decidido jugar a fondo. Ahora tendremos que ver como termina esta pelea de poder. Lo cierto es que Moyano sigue siendo el mismo dirigente que se enriqueció a costa del dinero de los trabajadores, que ha constituído un patrimonio personal de más de 50 millones de pesos a partir de sus vínculos con el poder. Digo, para que no nos confundamos, porque algunos creen ver a Moyano –como está en la vereda de enfrente- rubio y de ojos celestes, pero la verdad es que sigue siendo lo que siempre fue, un hombre que se enriqueció con el poder, y será enemigo de todos aquellos que quieren construir una argenitna con honestidad, eficiencia y sin corporaciones que beneficien a algunos sectores de trabajadores. Porque mientras Moyano conseguía estos beneficios, muchos otros trabajadores no. Y ahí miró para un costado mientras gozó del calor del poder.
El Intransigente - Moyano era socio del gobierno, y el gobierno también era socio de Moyano. ¿Una de las razones de su salida del ministerio de Salud no fue la pelea con el líder camionero por el negocio de las Obras Sociales?
Graciela Ocaña - Así es. Y ese negocio sigue montado, porque acá el problema no es que lo maneje Hugo Moyano u otro dirigente sindical. Hoy Moyano sufre ahora las consecuencias de lo que él mismo nunca quiso apoyarme para desarmarlo, que es el manejo de los fondos de la Administración de los Programas Especiales (APE), que hoy son usados en contra de camioneros y a favor de los sindicatos amigos, tratando de disciplinar a dirigentes sindicales para que voten al candidato de gobierno. Lo mismo pasaba antes, pero claro, mientras los manejaba él le parecía fantástico. Creo que hay que desarmar un negociado de un dinero que debería ir a la salud de los trabajadores y se mal utilizan en el financiamiento espurio de los sindicatos y la política.
El Intransigente - ¿Cuáles son los problemas políticos más críticos que hoy tiene la Argentina?
Graciela Ocaña - Yo creo que hay una crisis más política que económica, que hoy afecta por las decisiones al propio gobierno nacional. La verdad es que es muy difícil creer, como muchos funcionarios dicen, que nada sucede o que el mundo se cayó sobre Argentina, cuando está muy claro que muchas de las consecuencias que Argentina está sufriendo tiene que ver con malas decisiones políticas tomadas por el gobierno nacional, fundamentalmente por los ministros de economía que tenemos, que justamente no es Lorenzino, sino Moreno y Kicillof. Me parece que en muchas de las cuestiones que la oposición ha advertido fundamentalmente en la campaña, y que fueron menospreciadas o se las adjudicaba como errores a la oposición, demuestran que no estábamos equivocados en lo que decíamos. Y fundamentalmente, creo que la sociedad ha percibido que esta Argentina que crecía, que estaba todo bien y que estaba aislada del mundo en crisis, terminó el día después de las elecciones, donde ese todo es posible que nos presentaba Cristina Kirchner, dejó lugar al país del no se puede, de los problemas y de las malas decisiones políticas. La crisis energética, la imposibilidad de comprar en el exterior, de adquirir dólares, el país que hoy tenemos en el que la gente percibe que hay problemas serios. Cuando uno va a comprar un medicamento y no lo consigue, es difícil creer que está todo bien.
El Intransigente - La oposición planteó la problemática del menosprecio por la institucionalidad por parte del gobierno, pero los resultados de las elecciones demostraron que poco importó. ¿Cree que a la sociedad poco le interesa la corrupción, por ejemplo, mientras que la economía camine por la buena senda?
Graciela Ocaña - Es posible, pero cuando la sociedad empieza a percibir que el dinero le falta, que la inflación se come su salario, porque los precios aumentan y su salario aumenta menos, cuando ve que aumentan los impuestos pero los servicios empeoran, cuando ve que para que sus hijos tengan una buena educación tiene que mandarlos a una escuela privada, o para tener salud necesita una prepaga, ahí se percibe que el dinero que a ellos les falta, es el dinero que se roba. Y hechos tan terribles, como la tragedia de Once, es la demostración fiel que la corrupción mata. Es ahí cuando se empieza a unir lo institucional con lo que pasa día a día en el país. Y creo que esto es importante. Pero además creo que hay una crisis económica consecuencia de las malas políticas y también de la crisis institucional, porque cuando vemos que se quedan estructuras, como por ejemplo cuando un funcionario decide si alguien puede o no importar, sin reglas escritas, eso es parte de la crisis institucional que afecta a la economía.
El Intransigente - Usted siguió paso a paso el caso de la muerte de Lourdes Di Natale, emblemático caso de los 90 que combina la corrupción, la impunidad y el poder. ¿Cómo sigue el caso?
Graciela Ocaña - La Cámara resolvió a favor del juez de primera instancia, que había pedido reabrir el expediente que había sido cerrado por accidente, y los que conocemos la causa sabemos que nos cuesta muchísimo creer que la muertes de Lourdes haya sido un suicidio o un accidente. Lourdes Di Natale era una mujer que, en pocas semanas iba a testificar en la causa de la voladura de Río Tercero y apareció muerta, a la que yo definiría como la primera arrepentida del poder, porque conociendo el poder desde adentro se animó a hablar, y nunca se pudo aclara el motivo de la muerte. Estuve varias veces en la casa de Lourdes y jamás le vi ni una botella de alcohol. Sin embargo, en el cuerpo le encontraron tanto alcohol que los peritos dicen que ni siquiera se podría haber parado, lo que demuestra que un tercero debe haber intervenido.
El Intransigente - ¿Cómo relaciona ese caso con las ex esposas de Vanderbroele y Ottavis, que los han denunciado por enriquecimiento ilícito gracias a sus contactos con sectores del gobierno?
Graciela Ocaña - Muchas veces, las mujeres que hablan, que conocen el poder, como ocurre con Laura Elías (ex del diputado provincial y dirigente de La Cámpora, Ottavis) y Laura Montero (ex esposa de Vanderbroele) las quieren hacer pasar como locas y que sólo dicen mentiras. Pero en realidad, dicen muchas verdades, y por eso tenemos que protegerlas, porque en muchos casos son víctimas de la violencia.
Redacción

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