Reportaje de la Semana

El Intransigente entrevistó a Hugo Alconada: “No hubo un dueño que se quejara por la expropiación de la ex Ciccone. Raro, ¿no?”

Hugo Alconada Mon

ARGENTINA.- El Congreso de la Nación aprobó el primer paso para la expropiación de la ex Ciccone Calcográfica, histórica imprenta capaz de imprimir billetes, cheques y otros títulos públicos, que se encuentra sospechada de haber sido adquirida por un testaferro y un socio del vicepresidente Amado Boudou. El Intransigente entrevistó a Hugo Alconada Mon, uno de los periodistas que ha investigado a fondo y desde sus inicios este caso. Hoy, la investigación judicial se apoya en mucho de los datos que publicó en La Nación. Autor de dos libros de investigación periodística “Los Secretos de la Valija” y “Las Coimas del Gigante Alemán”, Alconada aporta semanalmente datos e historias que complican aún más la situación de
Amado Boudou. 

El Intransigente  _ ¿Cómo llegó a tus manos el caso de la ex Ciccone y Amado Boudou?
 
Hugo Alconada Mon _ Me llegó en mayo de 2011, nueve meses antes que estallara el escandalo, a través de un informante que me lo comentó al pasar. Tengo la costumbre de cada día tratar de juntarme con dos o tres personas distintas, simplemente para escucharlos, para “chusmear”. Con eso uno está al tanto de lo que se dice, lo que se habla, etc. Y ese día estábamos tomando un café y cuando nos estábamos por ir -ya habíamos pagado y nos estábamos levantando-, esa persona me dice: “Ah Hugo, me olvidé de decirte algo...”. Así empezó todo.
 
El Intransigente _ ¿Y qué te dijo esa fuente?
 
Hugo Alconada Mon_ Vos sabès que el socio de Boudou anda diciendo que para qué va a seguir haciendo determinadas cosas cuando él es el que se va a encargar de la máquina de hacer billetes...”. Ahí mismo pedimos otra ronda de café y prolongamos la reunión un rato más.

El Intransigente _ ¿Cuánto tiempo pasó hasta que publicaste la primera nota del caso?
 
Hugo Alconada Mon _ Pasaron nueve meses después, y no por una decisión nuestra, sino porque Jorge Lanata y Nicolás Wiñasky nos ganaron con la primicia del testimonio de Laura Montero, la ex esposa de Alejandro Vanderbroele, que publicaron en Clarín y Radio Mitre. Nosotros hasta ahí seguíamos tirando de la cuerda para conseguir más material, y hasta un punto nos sentíamos en un callejón sin salida.
 
Pero al publicar y difundir a la ex esposa de Vanderbroele -a quién nosotros no teníamos como posible informante- lograron destrabar la investigación y sumarle piezas a nuestro rompecabezas, lo que facilitó nuestro trabajo. Por un lado me dolió desde el punto de vista de la competencia, pero por otro lado nos benefició porque nos permitió seguir avanzando en nuestra investigación.
 
El Intransigente _ ¿Cómo es la situación judicial de Amado Boudou y de sus socios en relación a la ex Ciccone?
 

Hugo Alconada Mon _ Aquì hay tres ejes. El primero es el juicio comercial, que es el expediente sobre el concurso de acreedores de la compañía, que tiene un juez y un Síndico a quienes los acreedores deben remitirse. El segundo eje -que aún no comenzó- es el juicio por expropiación. Es decir, el Congreso puede determinar el interés público para la expropiación de la compañía. Pero la definición completa se hará en un juicio, con una tasación y un envío de dinero para pagar la empresa. Y el tercer eje es la situación penal de Amado Boudou, donde está siendo investigado por casi una docena de figuras penales distintas, que incluyen -tanto para él, su presunto testaferro y su socio- presunto de lavado de activos, presunto enriquecimiento ilícito, presuntas negociciones incompatibles, presunto tráfico de influencias, presuntas inconsistencias en Declaraciones Juradas. Esa investigación sigue adelante”.

El Intransigente - El cambio de juez y fiscal, ¿afectó el curso de la investigación penal?

Hugo Alconada Mon _ Por un lado debo decir que sí, afectó la investigación. Esto es como cuando uno tiene un cirujano y en medio de la operación da un paso al costado y tiene que asumir otro profesional. Los dos tienen prácticas y costumbres distintas, y el que asume esa operación ya empezada está obligado a tomar una situación que no le es propia. Todo eso dificulta. Pero por otro lado, la investigación continúa adelante. El actual juez, Ariel Lijo, es un hombre muy inteligente y con un gran olfato político, lo que le asegura que si hoy acelera la investigación, podría generarle más problemas a él que al vicepresidente, y terminar como el juez anterior, Daniel Rafecas, que fue apartado de la investigación. Por lo tanto, Lijo sigue acumulando papeles y evidencias, mientras avanza de a poco pero de manera consistente.
 
El Intransigente _ De tu respuesta se desprende que, a medida que pasa el tiempo, hay más información que complica al Vicepresidente.
 

Hugo Alconada Mon_ Esa es la impresión que da, pero tambien quiero ser claro y decirte que yo no conozco el expediente. He tomado una decisión profesional y yo me muevo por afuera de las investigaciones judiciales. En La Nación hay periodistas que cubren judiciales y siguen la actualidad de los expedientes, pero yo he optado por hacer un camino paralelo. Por lo tanto, conozco muy poco del costado judicial del caso.

El Intransigente _ Este caso cuenta con varios simbolos: se ha cobrado la cabeza del procurado Eduardo Righi, columna vertabral del kirchnerismo, y se lo ha visto a Boudou presidir la sesión de expropiación de la empresa con la cual él está sospechado de haber querido comprar por medio de testaferros. Eso, sumado al apoyo incondicional de la Presidenta Cristina Fernàndez, ¿tiene que ver con cierta complicidad de ella?

Hugo Alconada Mon_ Yo creo que Cristina desea terminar de una buena vez con este escándalo, y por eso han ido cortando distintas ramas para tratar de salvar el arbol, pero ven que no pueden. Sin embargo, se tratan de secuelas distintas. En el caso de Righi, cayó no por su actuación ni la de su subalterno -el fiscal Carlos Rívolo- sino por la del juez Rafecas. Y se explica de la siguiente manera: el fiscal Rìvolo siempre fue considerado un dìscolo, duro e independiente. Y como siempre se movía así, todos sabían que podía ser un dolor de cabeza. Lo que nadie esperaba era la actuación de Daniel Rafecas, que trabaja en la cátedra de Righi en la facultad de Derecho. Y que Righi estuvo presente en el trabajo de doctorado de Rafecas. Y que cuando se evaluó nombrar juez a Rafecas, quién dio el apoyo final para la aprobación de su nombramiento, fue el mismo Righi. Con lo cual, todos consideraban que Righi iba a tener llegada y control sobre el juez federal y que el juez le adelantaría los pasos. Pero nada de esto pasó, el juez los sorprendió y el procurador lo defendió. Y por eso cayó.

El Intransigente _ ¿Y por qué el Gobierno fue por la expropiación de la compañía?

Hugo Alconada Mon_ La expropiación de la ex Ciccone marca claramente el afán del kirchnerismo por tratar de cortar el escándalo político, quitándole sustento a uno de los planteos fundamentales de esta discusión: le damos la impresión de los billetes de $100 a una empresa que no sabemos quién es el dueño ni como se financia. Si uno cortara ese eje, entonces no quedaría discusión alguna. Eso es cierto, pero queda lo anterior.

El Intransigente _ ¿Algún dueño, accionista, capitalista se quejó por la expropiación de la ex Ciccone?
 

Hugo Alconada Mon- No, y ese dato es impresionante. Cuando se estatizó Aerolíneas Argentinas, los empresarios españoles reclamaron. Cuando estatizaron Aguas Argentinas, los empresarios franceses de quejaron. Cuando estatizaron Repsol YPF, los empresarios españoles denunciaron falta de seguridad jurídica. Pero en este caso, todos mantienen el silencio. Nadie sale a plantear nada, aún cuando la intervención de la empresa se dispone por un Decreto de Necesidad y Urgencia del Poder Ejecutiva, cuando sólo puede hacerlo un juez federal. Y nadie se quejó. Entonces, ¿quién es el dueño que disfrutaba de los millonarios contratos, pero después no se queja cuando le sacan la compañía completa?

El Intransigente _ Junto a Nicolás Wiñasky siguen de cerca este caso que, a mi entender, es uno de los de Periodismo de Investigación más concreto de los últimos años. ¿Que sensación te genera saber que, con toda la evidencia que hay, pareciera ser que nada ocurre?

Hugo Alconada Mon- Mi objetivo es informar a mis lectores. Pero siento que es algo previsible, porque se trata de una de las grandes falencias de las instituciones argentinas. Estamos en un contexto de un poder judicial muy débil, que afronta serias dificultades siempre para investigar al poder -sea político, empresarial o dirigencial-.  Es más fácil investigar al fumador de un porro de marihuana que a un delito de cuello blanco. Te recuerdo que en este país tenemos que en IBM Banco Nación, uno de los empresarios confirmó todo, incluso devolvió el dinero y no hay culpables. En Skanska, la propia empresa reconoció que pagó coimas, pero la Cámara Federal dice que no lo hizo. El caso de la coimas del Senado, donde hay un protagonista que no se cansa de relatar como fue la operatoria, y recién empezamos el juicio oral 10 años después. En este contexto, cuando uno afronta este tipo de investigaciones, uno ya sabe a que atenerse.

El Intransigente - ¿Y qué puede ocurrir a futuro?
 
Hugo Alconada Mon -
Mientras que el poder de turno mantenga y conserve influencia real, no ocurrirá mucho. El punto es que, cuando el menemismo dejó la Casa Rosada, la historia puede ser muy distinta. Y quien puede certificarlo, es la propia María Julia Alsogaray”.


Redacción


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