Reportaje de la Semana

El Intransigente entrevistó a Ismael Bermudez: “El horizonte no es la recuperación económica, sino el agotamiento de las variables que permitieron salir de la crisis de 2001”

Ismael Bermúdez

ARGENTINA.- En la polémica cátedra que Cristina Fernández dio en la universidad de Harvard el jueves 27 de septiembre, uno de los temas que se tocaron fueron los relacionados con los índices de inflación y cepo cambiario. Allí, una vez más, la Presidenta intentó desestimar las criticas a las restricciones cambiarias y negar las cifras de inflación real. El Intransigente entrevistó a Ismael Bermúdez, periodista especialista en economía del diario Clarín. Desde sus notas, Ismael contrasta con datos oficiales los argumentos de los funcionarios nacionales y descubre, entre otras cosas, que para el INDEC una persona puede comer por $6 por día. Bermudez analizó con El Intransigente los principales desafìos económicos que el país debe enfrentar a futuro.
 
El Intransigente _ Si tuviera que enumerar los tres principales problemas económicos que tiene la Argentina, ¿cuáles serían?
 

Ismael Bermúdez _El primero es la inflación, que está en el orden del 24% anual, pero con tendencia ascendente. El segundo punto es el creciente déficit fiscal, y el tercero, con lo que se puede denominar como una desorganización económica y financiera, como resultado de el uso permanente de reservas del Banco Central para financiar el pago de la deuda y todo tipo de gastos del gobierno nacional, lo que ha llevado a tener un Banco Central semivaciado de divisas que han sido utilizadas en forma indiscriminada.
 
El Intransigente _ Esos tres componentes parecieran ser explosivos, pero el gobierno lo niega. ¿Cuánto puede sostenerse esa situación?

Ismael Bermúdez _ Aunque de palabra el gobierno niegue la realidad, el hecho que haya establecido restricciones cambiarias, medidas similares a los controles de precios, que haya metido mano en el INDEC para negar la inflación, demuestra que los problemas están y que el gobierno, con instrumentos incorrectos, trata de enfrentarlos. La realidad se le presenta a diario, y es por eso que el gobierno tiene que estar tomando medidas cada vez que contribuyen a un mayor desorden económico. Las restricciones cambiarias, las medidas de intervención en distintas esferas de la actividad económica, son ejemplos que se le presentan problemas por todos lados.
 
El Intransigente _ Pero la Presidenta Cristina Fernández niega la inflación del 24% y acusa a las consultoras privadas de publicar datos inexactos.

Ismael Bermúdez _ Pero ese argumento es inválido, porque desde el momento que el gobierno da aumentos salariales del orden del 25%, como por ejemplo la Asignación universal por hijo, u homologa convenios colectivos de trabajo en el orden del 25%, es evidente que está aceptando una inflación de ese nivel. No lo admite en los índices del INDEC, pero en todos los contratos, convenios o cualquier actividad económica, el gobierno valida aumentos de 25%, lo que quiere decir que reconoce que es la inflación real que existe.
 
El Intransigente _ ¿Y cuanto puede aguantar la relación de inflación del 25% anual y un dólar real – el paralelo, no el oficial- de $6?

Ismael Bermúdez _ Para todo un conjunto de actividades económicas el dólar está totalmente atrasado. Hay muchos sectores de la actividad económica que ya no pueden exportar al dólar oficial, porque la existencia de un dólar paralelo, es una expresión que el dólar ya está atrasado. ¿Cuánto tiempo el gobierno va a poder mantener el tipo de cambio oficial actual? Bueno, lo trata de sostener con restricciones a la espera que el ciclo económico internacional sea un poco más favorable, pero en la medida que la situación internacional siga estancada, le resta margen de acción al gobierno. Hay una presión inflacionaria muy grande en un cuadro donde hay subsidios a una porción muy grande de tarifas y de precios, lo que coloca en una situación económica del tipo del que llegamos a tener cuando llegamos al Rodrigazo, o sea, el gobierno ya no está en condiciones de seguir manteniendo las tarifas con subsidio, no puede mantener el dólar atrasado, y ahí vienen las presiones que se manifiestan todos los días en la actividad económica”.
 
El Intransigente _ Una de las discusiones políticas de estos días es la que tiene que ver con el debate por los presupuestos, tanto nacionales como provinciales. ¿En la ciudad de Buenos Aires y en la Nación, arman sus presupuestos en base a una inflación del 10% anual?

Ismael Bermúdez _ “Si bien colocan una pauta del 10,8% de inflación, como es el caso de la ciudad de Buenos Aires, cuando uno analiza bien, se pautan ingresos del orden del 24%. Lo mismo ocurre a nivel nacional. Aún así, ambos presupuestos son dibujos, porque tienen pautas de gastos que no reflejan los aumentos reales que van a tener sueldos, jubilaciones, etc. Y se hace el procedimiento de todos los años. Si yo subestimo el crecimiento, la realidad me va a dar más ingresos, lo que me permitirá manejar ese excedente con total discrecionalidad sin tener que rendirle cuentas a nadie. En ese sentido, Macri es un calco de lo que hace Cristina Fernández a nivel nacional”.
 
El Intransigente _ Usted es una de las caras visibles de la sección economía del diario Clarín, ¿Cómo es la relación que tiene con los funcionarios con lo que, quizá años atrás, tenía un trato fluido?

Ismael Bermúdez _ “Hoy no tengo ningún tipo de diálogo con ningún funcionario, ni on ni off the record. El gobierno ha roto cualquier tipo de relaciones con cualquier periodista que, no sólo sea del diario Clarín, sino que discrepe con el discurso oficial. Conozco colegas de otros medios que tienen críticas a ciertos planteos oficiales y no tienen ningún tipo de relación. El gobierno sólo admite charlar con aquellos que reproducirán incondicionalmente todo lo que ellos digan. Por eso los funcionarios van a 6,7,8 y hacen reportajes con Página/12, pero ningún medio semi independiente tiene relaciones con funcionarios”.

El Intransigente _ ¿Cómo obtiene entonces los datos que publica en el diario?

Ismael Bermúdez _ “Me baso en los datos oficiales, porque de una manera u otra el INDEC publica información de estadística, algunas válidas y otras no tanto, están los informes del Ministerio de Economía, los informes de recaudación de la AFIP. En base a esos informes oficiales se puede obtener muchas información económica, que ya no la transmiten los funcionarios. Muy a mi pesar, no tengo ningún tipo de diálogo con ningún funcionario nacional”.

El Intransigente _ Uno de los ejemplos de esa información fue una tapa de Clarín donde decía que, para el INDEC, una persona puede comer por $6 por día en Argentina.

Ismael Bermúdez _ “El dato es oficial, porque surge del comunicado de prensa del INDEC, donde ellos dan a conocer el valor de la canasta mensual. Lo único que hice fue presentar ese dato mensual, pero de manera diaria, para que se pudiera observar mejor la manipulación que significaba el valor de esa canasta. Evidentemente, al quedar en evidencia lo ridículo de las estadísticas oficiales, la reacción de muchos funcionarios que no podían argumentar en contra de eso, lanzaron todo tipo de acusaciones infundadas contra mi. Pero bastaba con remitirse al comunicado oficial del INDEC, dividir el valor de la canasta por treinta para una familia tipo de cuatro integrantes, y le va a dar el mismo valor. Ah, y ni siquiera llega a los $6. Son $5.80
 
El Intransigente _ SI tuviera que encontrar un momento del modelo que hubiera necesitado un ajuste o, mejor dicho, un reacomodamiento del rumbo, ¿Cuándo cree que debería haber sido?
 
Ismael Bermúdez _ No me gusta hablar de modelo, porque detrás de esa palabra parecieran esconderse los conceptos de estrategia y planificación. Lo cierto es que el gobierno kirchnerista se benefició de la monstruosa devaluación anterior, de la crisis económica del 2001, y en circunstancias que tuvieron precios internacionales de la soja muy favorables, con una desvalorización del salario muy grande. Entonces, pudieron lentamente ir generando una reactivación económica, cuyos límites son evidentes desde hace tres o cuatro años, porque la economía ya no tiene los resortes que había tenido. Y al revés, el retraso cambiario y la inflación, muestran que la política económica no logra superar los obstáculos. Tendrá que haber una nueva crisis, y como resultado podrán generarse las condiciones para una recuperación económica. Hoy el horizonte no es la recuperación, sino el agotamiento de todas las variables que permitieron a la economía salir de la crisis de 2001.


Redacción


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