SALTA

Una polémica envuelve a Van Cawlaert

Se lo acusa de acordar con el Opus Dei la discriminación de alumnos que no profesan el catolicismo
lunes, 09 de agosto de 2010 · 04:33:00 p.m.


Una nota aparecida en el periódico Página 12, acusa al ministro Van Cawalaert y al Opus Dei de una connivencia teocrática en perjuicio de la libertad de elección, al imponer el dictado de la religión católica y prohibir la distribución de los manuales enviados por la nación sobre educación sexual.

Un grupo de madres ha denunciado estas prácticas ante la Justicia: van contra el dictado obligatorio del catecismo y el rezo antes de ingresar al aula. Además, denuncian que en los cuadernos los niños deben escribir cada día una oración a la Virgen María. “Gracias, María, por este hermoso día”, “María, ayúdanos a tener voluntad para estudiar”, “María, ayúdanos a ser buenos compañeros”, son algunas de las oraciones que se pueden leer en un cuaderno de primer grado, por ejemplo, de la escuela Justo José de Urquiza, además de obligarlos a dibujar un corazón con la frase: “Dios, te quiero”.

Las mismas denunciantes dicen que aquellos niños que no cursan la asignatura reciben el mote de “no católicos” y además de ser discriminados no reciben asistencia pedagógica alternativa. Por eso ya presentaron un recurso de amparo con el patrocinio de la ADC.

Respecto del ministro Leopoldo Van Cawlaert, lo señalan como el causante de negarse a repartir a los docentes los cuadernillos elaborados por el Ministerio de Educación de la Nación para dar educación sexual integral; en cambio sí publicita la formación a través de cursos organizados por la Universidad Católica de Salta mediante un manual redactado por “especialistas” (sic) de la Universidad de Navarra, que como es público y notorio es el feudo universitario del Opus Dei más grande de España. En esa línea se prohíbe hablar a los alumnos de preservativos y métodos anticonceptivos, a la vez que se enseña que el uso de los primeros no protege contra el Sida, sino que al contrario favorece su difusión.

Al ministro ya se le reclamó que se imparta educación sexual integral en los términos de la Ley Nacional 26.150, sancionada por el Congreso en el año 2006, según cita el Foro Educativo en Defensa de la Educación Pública, que integran académicas, activistas sociales y por los derechos humanos, sin respuesta todavía.

Aunque desde hace seis años está reglamentada la ley de Sexualidad Responsable, en los centros asistenciales no se halla ni la suficiente información ni tampoco es posible el acceso a los preservativos. Las mujeres jóvenes no pueden hacerse con un DIU y mucho menos pensar en una ligadura de trompas, a pesar de varios hijos a la cola.

Siempre al decir del citado informe, se denuncia que el ministro Van Cawlaert y el Opus Dei, violan lo expresado por el propio Gobernador Urtubey cuando dijo que los padres tenían libre elección de culto en la escuela. Sin embargo, en lugar de una asignatura en que se aborden distintas creencias, se inyecta a los niños “compulsivamente la religión católica y ninguna otra opción”, y la educación sexual que es ley en el país desde hace cuatro años, aún no llega a las escuelas salteñas; por el contrario, dicen que  desde el Ministerio de Educación provincial rápidamente se modificó la currícula para incluir la educación católica como una asignatura más, con calificación en el boletín; según ha dicho docente Elena Rivero, miembro del Foro Educativo en Defensa de la Educación Pública, publicado en Página12.

Hace pocas semanas, el Foro elevó al ministro Van Cawlaert una nota, donde reclaman la implementación “inmediata” de la educación sexual integral, tal como establece no sólo la norma nacional sino también la propia Ley de Educación de la provincia, en su artículo 8 inciso “u”. Además le pidieron una audiencia para discutir el tema. Pedirán un “pronto despacho”, dado que todavía no han tenido ninguna contestación.

La denuncia menciona además un cuadernillo compuesto mediante un convenio entre autoridades oficiales y la Cámara del Tabaco que se reparte gratuitamente para preparar clases de educación sexual con “la visión del Opus Dei”. El Manual de sexualidad, Vida y Salud para padres y docentes tiene opiniones como considerar la actividad sexual en la adolescencia como “preocupante” y “asociada a diferentes efectos negativos sobre la salud”. Más adelante citan que dice: “Varios estudios señalan que en los últimos años, junto al aumento de la utilización de preservativos, asistimos también al aumento de la transmisión homosexual del sida y de otras infecciones de transmisión sexual (ITS), especialmente entre jóvenes”.
Bajo el concepto de “una falta de respeto a la autonomía provincial”, Van Cawlaert rechazó los manuales de educación sexual enviados por el Ministerio de Educación de la Nación.

Con el patrocinio jurídico de la Asociación por los Derechos Civiles, un grupo de nueve madres cuyos hijos asisten a la escuela pública han presentado una denuncia porque “los alumnos y alumnas que no siguen las clases de Religión Católica son sometidos a “situaciones degradantes” como el “trato discriminatorio”, que en algunas escuelas se traduce en que llegan a ser tildados como “no católicos”.

En otro párrafo indican que “los chicos y chicas pueden no ir a cursar la asignatura, pero no reciben alternativas pedagógicas y tienen que deambular por el patio o, en el mejor de los casos, concurrir a la biblioteca, pero sin que sea parte de un programa educativo. “En consecuencia, los niños y niñas permanecen en el aula, por miedo a recibir la desaprobación por parte de maestra y compañeros/as”, dice el recurso de amparo. A lo que deben sumar el rezo obligatorio en la mayoría de las escuelas públicas”.

Solicitan además que “se declare la inconstitucionalidad de la Ley de Educación y de la Constitución salteña, que avalan la enseñanza religiosa obligatoria”.

El expediente fue presentado ante el juzgado III de la Cámara Civil y Comercial a cargo del Doctor Marcelo Ramón Domínguez, pero éste se excuso declarándose incompetente. Ahora la cuestión está en anos de la Corte de Justicia de la provincia. Dios dirá.-




Por Joaquín Achával
para El Intransigente

 

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