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Sábado  24 de Junio 05:49 hs

SALTA

El próximo 17 de abril se celebrará el Día Internacional del Malbec

Rodolfo Plaza se anima a hablar acerca de los orígenes del Malbec y su posterior desarrollo

SALTA (Rodolfo Leandro Plaza Navamuel) -  El 17 de abril se conmemorará el Día Internacional del Malbec, por lo cual El Intransigente adhiere a estas celebraciones, solicitando al académico titular de la Academia Argentina de la Vid y del Vino, don Leandro Plaza Navamuel la nota que a continuación publicamos, donde se explaya acerca del origen de este vino insignia del país, en la provincia de Salta.            


DON WENCESLAO PLAZA Y LAS PRIMERAS CEPAS DE MALBEC EN LA PROVINCIA DE SALTA 

Por Rodolfo Leandro Plaza Navamuel *


Si bien a la uva Malbec –hoy cepa insignia de la industria vitivinícola argentina-, se atribuye haberla traído a Mendoza mediados del siglo XIX, al francés Michel Aimé Pouget, ingeniero agrónomo que por iniciativa de Domingo Faustino Sarmiento se puso al frente de la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza en 1853,otro es el momento de aquella olvidada cepa francesa en la provincia de Salta y es a un tercer gran hombre a quien los salteños debemos el Malbec, don Wencesalo Plaza, un productor progresista que en 1886 introdujo y desarrolló con éxito el cultivo de ésta y otras cepas francesas, mejorando la calidad de los vinos salteños.  

No obstante, cabe aludir que Peuget también había dirigido la Quinta Normal de Santiago en Chile, creada en 1841 por el mismo Sarmiento, ambos exiliados en el país trasandino, donde Pouget introdujo de Francia plantas y semillas que incluía varias cepas, como Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Malbec.

Desde 2011 la Argentina homenajea a Pouget con el Día Mundial del Malbec cada 17 de abril, festejo que se ha extendido a más de 45 ciudades alrededor del mundo y nuestra provincia, desde su propia historia vitivinícola, adhiere a estas celebraciones. El Malbec en el mundo, hoy por hoy es considerado como un "sinónimo de vino argentino”. Pero, vamos por parte.

El Cnel. D. Wenceslao Plaza trajo desde Chile a
Salta las primeras cepas francesas en 1886
Pocos son los que saben quién fue este pionero de la vitivinicultura
argentina que nació hace 165 años, pero su nombre aún resuena
entre la gente mayor de los Valles Calchaquíes
             

Cuando los conquistadores hispanos se convirtieron en colonizadores, entre sus primeras acciones estuvo la de plantar viñas. El visionario Francisco de Aguirre hizo introducir originalmente la vid en Santiago del Estero, remitiéndolas desde Coquimbo y encomendando al padre Juan Cidrón con las primeras plantas de vid aproximadamente en 1556. A partir de entonces, se puede sostener que nace el vino en Argentina, aunque indiscutiblemente las especies de vitis vinífera que hoy se producen no son las mismas que la de aquellos años, ya que la evolución vitivinícola argentina se debe a la incorporación de nuevas variedades de uvas y avances tecnológicos desde mediados del siglo XIX.           

El vino se elabora en tierra salteña desde hace prácticamente cuatro siglos y medio de la mano de antiguos conquistadores y fundadores, como el gobernador del Tucumán Francisco de Aguirre, el padre Juan Cidrón o el general Juan Ramírez de Velasco. Emilio Schleh sostenía que "en 1618 se mencionaban ya los vinos del Tucumán y se hacía comercio de ellos con Buenos Aires, adonde se remitió en el citado año, en vista de la escasez del litoral, cuatro carretas con botijas de vino”.       

En el siglo XVIII funcionaba en el Valle de Calchaquí la bodega de don Julián de Lea y Plaza, dueño de vastas propiedades. En su terruño experimentó afanosamente con algunas cepas ingresadas a los Valles por los jesuitas y mercedarios, a las que agregó nuevas variedades que trajo de sus viajes al Alto Perú y Chile en 1769. El cultivo de la vid en aquella zona es de antigua data y don Julián es de los pioneros en el siglo XVIII, quien animado por sus inquietudes progresistas, hizo construir una bodega muy bien equipada con sus útiles, alambiques, vasijas y lagar en la Estancia de Caracha, de heredad paterna, en la cual elaboraba aguardiente y vinos destinados al consumo familiar y a un reducido comercio en la zona. En 1795 se trasladó a Molinos para cumplir la función de Juez partidario y llevó su actividad agroganadera, introduciendo también planteles de viñas e instalando otra bodega. Sus hijos heredaron las bodegas y a la vez transmitieron a sus descendientes la afición por la producción de uvas, y una innegable destreza en el proceso de vinificación, faena que iba a difundirse rápidamente años más tarde en toda la extensión vallista.

Gran sala colonial, todavía conocida como la casa de los Plaza, donde hubo un famoso "molino de piedra” en el cual se procesaba la producción de granos. Bodega y parte de los campos y río de la antigua Estancia de Caracha (San José de Cachi), fundada por don Miguel de Lea y Plaza a mediados del siglo XVIII. En torno de esta estancia y de sus dueños se formó y desarrolló el pueblo de San José de Cachi. La sala aún hoy se conserva en pie y en ruinas (Fotografía enero / 2014 © Leandro Plaza Navamuel) 
        

La elaboración de vinos alcanzaría décadas más tarde una señalada importancia, comenzando a ser reclamados por el comercio; fue entonces que uno de sus nietos, el coronel don Wenceslao Plaza, introdujo en los Valles Calchaquíes desde Chile las primeras vides francesas en 1886, entre otras, la variedad tinta Malbec, cultivadas en su establecimiento La Perseverancia, en Animaná; es decir, que inició la plantación de viñedos de uvas finas que hicieron cambiar la vieja industria vitivinícola, constituyéndose don Wenceslao a fines del siglo XIX en uno de los más importantes productores vitivinícolas de la provincia, reconociéndose sus vinos por su calidad en todo el NOA. Posteriormente, su afán progresista, hizo que trajera a Salta de sus viajes a Chile otras variedades francesas, como la Pinot (blanca y tinta) y Lorda o Tannat, propulsando además la implementación de un nuevo sistema de riego por canales que se venía utilizando exitosamente en Mendoza, en reemplazo del viejo sistema por anegamiento en tazas altas y cuadros, difundido en los Valles desde tiempos remotos. "El cuidado con que están mantenidos estos viñedos, es digno de señalarse”, así lo registraba en un informe el Centro Vitivinícola Nacional en 1910. Avances y cepas que luego llevaría su hijo don Virgilio, a su Estancia San Pedro de Yacochuya.

 

Fotografía que muestra una época de progreso en el Valle de Calchaquí,
como el actual estado de ruina en el que se encuentra la sala de
La Perseverancia. La casa de La Perseverancia fue la más
importante de los Valles Calchaquíes durante casi un siglo y
fue el eje fundacional del pueblo de Animaná
(© Leandro Plaza Navamuel)
          

En la segunda mitad del siglo XIX, don José Modesto Moreno del Corro era dueño de una bodega en su finca La Banda (o La Claudia), en Cafayate. Hacia fines del siglo XIX, las mejores bodegas eran la de don Salvador Michel y La Perseverancia de don Wenceslao Plaza en Animaná, la de don Amadeo Vélez en Angastaco, la de López Hermanos en San Felipe, y La Angostura que primero fue de don Indalecio Gómez y luego de don Juan Uriburu. Don José Antonio Chavarría con la bodega La Rosa, y El Recreo de Peñalva Hermanos, en Cafayate, dirigida por don José Tomás de Peñalva Frías.           

En esta época se cultivaban vides Criollas, Moscatel y Malbec, a las que se irán incorporando cepas de Torrontés, Ferral, Carignan, Alicante Bouché, Pinot, Semillón y Lorda o Tannat, entre otras. Así, pues, el progreso llegó de la mano de estos pioneros, y la elaboración del vino en Salta, a principios del siglo XX, ya era considerada como la industria de mayor importancia.           

El coronel Wenceslao Plaza (1850-1929), gran filántropo, líder político y comandante de la Guardia Nacional en ocasión del conflicto limítrofe con Chile en 1895, fue el fundador del pueblo de Animaná, Departamento de San Carlos, Salta entregando parcelas de tierras a sus peones entre los años 1875 y 1886.           

Hombre de ideales y principios, preocupado por tantos problemas sociales y políticos que afligían a su país, juntamente con otros conocidos salteños se integró a las filas de la Unión Cívica Radical, convirtiéndose de tal manera en uno de sus fundadores en Salta. Desechó "en toda oportunidad posiciones públicas a las que su destacada actuación le hacían merecedor; jamás, por modestia y desinterés, aceptó formar parte de la administración pública”, pese a los innumerables ofrecimientos de altas candidaturas o escaños de ministerios o secretarías "prefirió en todo caso prestar otra clase de servicios en bien de sus semejantes y de su Patria”.           

Don Wenceslao Plaza fue hijo del guerrero de la Independencia, Tte. Cnel. D. José Remigio de Lea y Plaza, miembro de una de las Casas que más hijos y fortunas aportó para procurar y consolidar los grandes principios de nuestra nacionalidad. Hacendado, vitivinicultor e insigne patriota que en 1811 se incorporó al Ejército en la "Compañía de Cachi”, es decir, a los 15 años de edad, integrándose a las fuerzas que crearon en el Valle de Calchaquí algunos de sus familiares, las que eran mandadas por su primo hermano y cuñado, el coronel don Luis Borja Díaz de Lea y Plaza, de sobresaliente actuación en la Guerra de la Independencia.           

Se halló en la Batalla de Salta, en Vilcapugio y Ayohuma. Combatió en Humahuaca, Orán, Yavi, el Alto Perú y en diversas acciones de hostigamiento a invasiones realistas que amenazaban la provincia, siendo apresado y trasladado por los enemigos a una cárcel de Potosí. Luego se incorporó al "Batallón de Infantería” que marchó a la guerra contra el Brasil y en 1825 levantó a su mando un importante contingente de hombres que integraban la "Segunda Compañía del Primer Escuadrón de las Milicias de Caballería de los Valles”. Fue comandante de las "Milicias Provinciales de Cachi”, de las "Milicias de Caballería de los Valles”, del "Batallón de Infantería de Granaderos Unitarios”, y de las "Fuerzas Revolucionarias de Caballería Unitaria”, actuando en Tucumán y Catamarca. Triunfante en Salta la causa federal en 1836, fue perseguido y condenado a ser apresado o fusilado, debiendo exiliarse a Bolivia y Chile. A su regreso, alternando entre la milicia, la atención de sus heredades ganaderas y vitivinícolas, el hogar y crianza de sus hijos pequeños, don José Remigio de Lea y Plaza falleció en su casa en la noche del 17 de diciembre de 1863, siendo sepultado en el Panteón nuevo de la Parroquia de Cachi.  

 

Casa que hizo construir para su residencia, el guerrero de la Independencia Tte. Cnel. D. José Remigio de Lea y Plaza, a fines de la década de 1820, solar que habitó durante casi cuarenta años. El inmueble recayó a través de los años en manos de diferentes propietarios. Actualmente, según nos informan pertenece a los descendientes de la familia Tedín y por eso es conocida como la Casa Tedín, siendo reconstruida y puesta en valor por el Gobierno de Salta, a través de la Dirección General de Patrimonio de la Provincia

 

Este análisis no solo viene oportuno por las celebraciones del Día Internacional del Malbec, motivo inicial por lo que El Intransigente me solicitó este artículo, cuya deferencia agradezco, sino por los Seminarios Internacionales de la Cátedra UNESCO de Turismo Cultural UNTREF-AAMNBA que en nuestro país viene realizando desde noviembre de 2014, como "Paisajes Culturales de la viña y el vino. Aportes para su protección y desarrollo sostenible en la Argentina”, en el cual participé con una ponencia sobre "Salta. El valor de la historia como soporte de los caminos del vino”. En esta línea, en los próximos días se realizará un nuevo Seminario internacional de la Cátedra UNESCO de Turismo Cultural "Los paisajes vitivinícolas de la Argentina en el contexto del Patrimonio Mundial”, considerando entre sus fundamentos que "la República Argentina tiene un patrimonio cultural de paisajes vitivinícolas con casi cinco siglos de historia, que deben reconocerse, protegerse y apoyarse en su desarrollo sostenible”, localizándose en las provincias de Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén y Río Negro y en otros enclaves menores, como Córdoba y Buenos Aires. Asimismo, la UNESCO observa que "La identidad cultural de nuestras regiones está indisolublemente atada al patrimonio material e inmaterial de la viña y el vino, que no es estático, sino que vive y se transforma y le otorga una dimensión social y territorial a la vitivinicultura, todavía no debidamente comprendida ni integrada en la concepción más abarcativa de paisaje cultural, que especifica una dimensión de varias y complejas problemáticas”. Razón por la que, con este pequeño aporte, deseamos a la UNESCO, el mejor de los éxitos en este Seminario. 

* Por Rodolfo Leandro Plaza Navamuel. El autor es académico titular de la Academia Argentina de la Vid y del Vino. Vicepresidente, director y coordinador general de publicaciones del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta y del Instituto Güemesiano de Salta. Diplomado universitario en genealogía y heráldica (USP-T). Ha obtenido importantes distinciones. Autor de Génesis de la vitivinicultura salteña (2008), entre numerosos libros de historia y genealogía y de diversos artículos históricos y culturales en diarios y revistas argentinas.

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    Rodolfo Ibáñez Plaza | 24/05/2017 | 17:56
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    #3
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  2. Visitaba ayer Cafayate y recordando el árido camino a Yacochuya, me acerqué hasta un impresionante emprendimiento bodeguero, que hoy asombra por la descomunal inversión de exquisita factura y diseño. Y si es una bendición para ese valle que pueda seguir produciendo plenamente sus mejores frutos y que existan extranjeros que creen en eso. Sin duda, esta bodega será un importante hito de la vitivinicultura Calchaquí. Lamentablemente también pase por Animaná y verdaderamente se me comprime el corazón, de ver el deterioro de la Casa-Bodega La Perseverancia que fuera de Wenseslao Plaza, construcción de 1.700.- m2 que asombró por su exquisita factura y diseño al final del siglo XIX. Los salteños nos asombramos del hoy, sin poder preservar el Origen de las Cosas.
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    FEDERICO RUIZ DE LOS LLANOS | 22/04/2016 | 11:53
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    #2
    grafico
  4. Con la Gracia de Dios, hoy las vivencias culturales hechas realidades a través de la historia, con las que nos enriquece Leandro Plaza Navamuel, nos hace recrear los caminos del vino de sus distintas cepas en nuestra Argentina y en particular Salta; cuyo patrimonio vitivinícola de los valles calchaquíes debemos protegerlo, apoyarlo y difundirlo.
  5. grafico
    Alberto Cardozo | 13/04/2016 | 08:13
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    #1
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  6. ¿IMPRESIONANTE! ¿Qué esperan los municipios de CAFAYATE, ANIMANÁ, SAN CARLOS, CACHI Y LA CAPITAL para levantarle un monumento a este pionero de una de las industrias más importantes de la provincia?. Ya han pasado algunos años ¿no? Hombres como Wenceslao Plaza son un orgullo para Salta.

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